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Mucho más que probar vinos: 5 motivos por los que hacer enoturismo

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Enoturismo. Foto: archivo

BODEGAS URUGUAYAS

Como cada segundo fin de semana de noviembre desde 2014, Uruguay celebra el Día Internacional del Enoturismo, un evento internacional nacido en Europa en 2009.

Este fin de semana Uruguay celebra el Día Mundial del Enorutismoy bodegas de seis regiones del país abren sus puertas con actividades especiales tal como sucede desde 2014 año en el que Uruguay se sumó a los festejos que se realizan en otras partes del mundo para que disfruten los amantes del vino y para que los que quieran adentrarse en este fascinante mundo tengan la oportunidad de hacerlo.

Visitar una bodega es mucho más que simplemente degustar vinos y no importa si el invitado sabe poco y nada del tema: es el momento para aprender, para preguntar, para estar en contacto con quienes todo el año producen el vino, cuidan los viñedos y más.

En esta nota, cinco de los muchos motivos por los que es recomendable hacer enoturismo.

1. Conocer historias de familias y productores.

Una de las experiencias más enriquecedoras de visitar una bodega es conocer el “detrás de escena” que tiene esa botella de vino que llega a nuestras manos.

Muchas de las bodegas turísticas de Uruguay son familiares y atendidas por sus propios dueños.Hay muchas historias, como la de Rovere, un establecimiento familiar ubicado en San José que hoy es atendido por dos hermanos, Tamara y Alejandro, cuarta generación.

El predio de esta bodega fue adquirido por su bisabuelo italiano Rafael, que llegó a Uruguay como polizón escapando de la Primera Guerra Mundial. El bisabuelo llegó a Montevideo y con los trabajos que conseguía le enviaba lo que podía su novia Margarita, en Italia. Al tiempo, ella pudo venir y se casaron. Formaron una familia, trabajaron en una estancia, él como capataz y ella, cocinera, hasta que pudieron juntar dinero para comprar un campo en los que comenzaron a plantar viñas.

2. Disfrutar de la gastronomía y productos locales.

Un paseo por los viñedos, recorrida entre barricas y explicaciones sobre el proceso del vino forman parte de la recorrida, pero la gastronomía, con los productos locales como protagonistas, no faltan en las bodegas.

Por lo general, las propuestas incluyen una degustación de vinos que siempre va acompañada de quesos, fiambres y panificados.

Estos productos son adquiridos a productores locales de la zona, al igual que ocurre cuando se organizan almuerzos, meriendas o cenas. Es una buena oportunidad para consumir productos hechos en la región de influencia, lo que promete una experiencia genuina repleta de sabor y tradición.

Las picadas suelen ser las estrellas: las bodegas ofrecen distintos tipos de quesos, fiambres, patés y panes, todo casero.

3. Un aporte al desarrollo rural.

Con una visita a una bodega se contribuye con el desarrollo rural: hay muchas personas involucradas detrás de cada lugar, desde las que trabajan en la bodega de forma permanente como los viticultores, hasta proveedores que proporciona los alimentos que se ofrecen a los invitados, guías, enólogos y más.

Muchas de las que están detrás de la elaboración de alimentos, por ejemplo, son mujeres, quienes siempre han encontrado más difícil insertarse en el ámbito laboral rural. Consumiendo local, entre otros beneficios, ayudamos a que los pequeños productores puedan trabajar y crecer, al tiempo que nos ofrecen productos nobles.

4. Un paseo para todas las edades.

A diferencia de lo que algunos pueden pensar, concurrir con niños a una bodega es una excelente idea. En estos lugares siempre hay actividades que los incluyen y, exceptuando por supuesto el hecho de degustar vinos, el resto de la experiencia es ideal para pasar un día en familia.

La naturaleza, las comidas, los paseos en bicicleta, tal vez cabalgatas, espacios con juegos y en algunos casos animales de granja, hacen de este un plan para chicos y grandes. Hay visitas que se pueden realizar por algunas horas, con guías y degustación o almuerzo incluidos, y en otros casos hay establecimientos que tienen habitaciones para alojarse.

5. Buena oportunidad para aprender.

No es necesario ser un experto en vinos para visitar una bodega. Si quien llega sabe del tema, disfrutará la experiencia de vivir desde adentro en el lugar en que todo comienza. Si quien llega sabe poco, podrá aprovechar para preguntar cuanta duda tenga.

¿Para qué se usa un decanter? ¿Cuándo es la vendimia? ¿Cuánto demora en estar pronto un vino desde que se cosecha la uva hasta que se sirve en la copa? ¿Cómo catar un vino? Estas y otras preguntas encontrarán respuesta en los anfitriones de cada bodega.

En las recorridas se suele ver de cerca los viñedos, también el lugar donde almacenan las botellas o barricas. Según la época del año también se puede participar de actividades como podas o cortar racimos de uva.

Día Internacional del Enoturismo.

Desde 2014 el segundo domingo de noviembre se celebra en Uruguay el Día Internacional del Enoturismo, en adhesión a este evento internacional nacido en Europa en 2009.

El Día del Enoturismo está pensado para que los amantes del vino y de su tradición disfruten de una jornada única, y para quien quiera iniciarse en este fascinante mundo tenga la oportunidad de vivir una experiencia cautivadora, llena de aromas, colores y texturas. A nivel nacional, de un total de 170 bodegas existentes, en el entorno de 40 y en aumento, son turísticas.

Cada vez hay más bodegas con alojamiento.

En varias zonas del país hay bodegas que, además de las tradicionales recorridas por sus instalaciones, degustaciones, almuerzo y demás actividades, suman alojamiento entre sus ofertas.

Según el portal Bodegas del Uruguay, en Carmelo, departamento de Colonia, una de las zonas vitivinícolas históricas del país que ya contaba con las bodegas Campotinto y Narbona, sumó en el último tiempo propuestas de alojamiento Almacén de la Capilla, El Legado e Irurtia. También en esta zona se encuentra Casa Chic / Bodega Buena Vista, con habitaciones.

Otro lugar que ofrece la posibilidad de hospedarse en Colonia es Cerros de San Juan, histórica bodega que el próximo 19 de noviembre reinaugura al público.

En lo que respecta a Maldonado, Sacromonte cuenta con alojamiento, y hay además un proyecto en marcha por parte de Garzón.

Repasando la lista de bodegas de Canelones, una de las que en el último tiempo sumó habitaciones para recibir visitantes es Braccobosca. H. Stagnari, también en el departamento canario, está construyendo cuatro habitaciones de lujo sobre un haras.

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