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Los denisovanos hacían "joyas" en la prehistoria

Foto: Reuters

Ciencia

Se sabe poco, pero una cueva en Siberia guarda las respuestas

El hombre de Denisova, una especie extinguida del género humano, vivía en Eurasia hace al menos 200.000 años, confirmaron investigadores que apuntaron que este primo lejano del hombre moderno podría ser el autor de unas "joyas" de más de 40.000 años de antigüedad.

En estudios distintos publicados el miércoles en la revista Nature, dos equipos de científicos precisaron las dataciones de las osamentas fosilizadas y de objetos encontrados en la cueva de Denisova.

En este sitio prehistórico, situado en las montañas de Altái, en Siberia, fueron hallados en 2008 los restos de una falange de mano de una niña cuyo análisis genético permitió descubrir dos años después una nueva especie del género Homo, el "hombre de Denisova".

En 2018, la cueva volvió a estar de moda tras el análisis de otro pequeño trozo de hueso, descubierto en 2012, tan pequeño que los científicos no podían decir a primera vista si pertenecía a un homínido o a un animal.

"Denny", como lo llamaron los investigadores, era un individuo de sexo femenino de al menos 13 años, que vivió hace unos 50.000 años y se comprobó era descendiente de neandertales y denisovanos.

Al analizar a "Denny", los genetistas lograron distinguir los cromosomas que la joven heredó de su padre y los que heredó de su madre. Para ellos no cabe duda: su madre era una neandertal y su padre un denisovano. Los denisovanos y los neandertales se separaron hace 400.000-500.000 años, convirtiéndose en dos especies distintas del género Homo. Los neandertales desaparecieron hace alrededor de 40.000 años y se desconoce el motivo exacto. Los denisovanos también desaparecieron, pero no se sabe cuándo.

Pruebas de ADN demostraron sin embargo que ambos dejaron parte de su herencia al Homo Sapiens. Las poblaciones asiáticas y amerindias comparten menos del 1% de su ADN con los denisovanos y los aborígenes de Australia o los papúes de Nueva Guinea hasta el 5%.

Asimismo, todos los humanos modernos, excepto los africanos, tienen en su genoma aproximadamente un 2% de ADN legado por los neandertales, lo que demuestra que se pudieron haber producido cruces entre estas especies en un pasado lejano. Empleando los últimos métodos de datación en sedimentos de la cueva, un equipo internacional liderado por Zenobia Jacobs y Richard Roberts, ambos de la universidad de Wollongong (Australia), consideró que el hombre de Denisova había ocupado la cueva aproximadamente entre 287.000 y 55.000 años atrás. Por su parte, el hombre de Neandertal habría estado igualmente presente hace entre 193.000 años y 97.000 años.

En otro estudio, el equipo de Katerina Douka, del Instituto Max Planck de Ciencias de la Historia del Hombre en Iena (Alemania), también llevó a cabo nuevas dataciones y describió nuevos fragmentos fosilizados.

El equipo consideró que los denisovos estuvieron presentes en el sitio hace al menos 195.000 años.

Los investigadores también dataron dientes de animales perforados —posiblemente para hacer collares— y herramientas de hueso.

Establecieron que esos objetos fueron realizados hace entre 49.000 y 43.000 años. En aquella época, el hombre de Neandertal ya no vivía en la cueva. La presencia del hombre moderno (Homo sapiens) no se ha detectado de momento en ese sitio, subrayaron especialistas de la Universidad de Oxford.

Aproximaciones.

"La explicación más probable es que fueron los denisovos quienes fabricaron" esos objetos, declaró a AFP Tom Higham, de la Universidad de Oxford, coautor de este segundo estudio.

Aún así, no se descarta que esos "ornamentos" pudieran ser obra del hombre moderno, una hipótesis que quizá pueda en breve comprobarse con análisis complementarios.

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