SALUD Y ACCIÓN SOCIAL

Hospital de Clínicas se fortalece con el trabajo de su fundación y de las Damas Rosadas

La Fundación Dr. Manuel Quintela salió este año a buscar las donaciones que hasta ahora solo recibía y administraba, mientras las Damas Rosadas cumplieron 50 años de asistencia a los pacientes. 

Hospital de Clínicas
El hospital universitario recibe apoyo de una fundación y de un grupo de damas voluntarias.

La Gran Gala de Ballet celebrada el pasado 16 de octubre en la Sala Nelly Goitiño del Sodre fue un punto de inflexión para la Fundación Dr. Manuel Quintela. Creada en 1999 para cooperar con el cumplimiento de los cometidos del Hospital de Clínicas, siempre se ocupó de administrar las donaciones que llegaban para permitir el funcionamiento de este hospital universitario dedicado a la atención médica del país.

Este año, un poco retrasado por la emergencia sanitaria derivada de la pandemia de la COVID-19, la fundación se propuso ir un paso más allá y salir en busca de los fondos necesarios para que el hospital que depende de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República pueda desarrollar programas de atención, educación e investigación, además de capacitar profesionales mediante publicaciones especializadas, cursos, conferencias, seminarios y becas, entre otras actividades.

“Es un cambio que queremos introducir. Nuestro objetivo actual es hacer visible la fundación para que se puedan realizar contribuciones dirigidas al Hospital de Clínicas globalmente y que nosotros podamos llamar a proyectos para equipamiento, desarrollo edilicio y demás”, explicó Cecilia Guillermo, presidenta de la fundación, a El País.

La idea es que con el dinero recaudado mediante diferentes acciones se atiendan las necesidades de los distintos servicios del hospital o del hospital en forma global, por ejemplo, obteniendo “equipamiento de alta tecnología que impacte al mayor número de pacientes o a la población más grande posible”, agregó Guillermo.

Un tribunal externo será el encargado de definir a quién se destinarán las sumas recolectadas por las campañas.

Hasta el momento, la fundación se ocupaba de administrar programas nacionales e internacionales de donaciones.

Por ejemplo, hay uno que ayuda al PRENPAR (Programa de Educación y Rehabilitación en la Enfermedad de Parkinson, para pacientes, familiares y cuidadores) o está el programa de donaciones para el proyecto ECHO, “un proyecto de educación, docencia y diseminación del conocimiento universitario muy importante para el país”, apuntó la presidenta de la fundación.

Las donaciones que reciben son de dos tipos: las simples, que son las que puede realizar cualquier persona, o las que hacen empresas acogiéndose a beneficios tributarios según regulación del Ministerio de Economía y Finanzas. Las primeras son ilimitadas; las segundas tienen un cupo.

Los interesados en realizar donaciones pueden dirigirse al propio Hospital de Clínicas, donde funciona la fundación, o entrar a su sitio web fmq.hc.edu.uy. El correo electrónico es [email protected] y el celular 099 262468.

Directiva que trabaja en forma muy horizontal

La Fundación Dr. Manuel Quintela depende directamente de la Facultad de Medicina, dado que el Hospital de Clínicas pertenece a esta facultad de la Udelar. La dirige un Consejo Administrativo Honorario constituido por el Decano de Medicina (doctor Miguel Martínez) o la persona que él designe en su representación (actualmente es la doctora. Cecilia Guillermo, profesora de la cátedra de Hematología y presidenta de la fundación); la directora del Clínicas, la doctora Graciela Ubach; un representante de la Comisión Directiva; representantes de los tres órdenes (estudiantil, egresados y docentes ), y una integrante de las Damas Rosadas. Todos son nombrados por el Consejo de la Facultad de Medicina. Además de Guillermo y Ubach, forman el Consejo: Daniel Varela, el doctor Carlos Bazzano, Susana Mera y el doctor Alfonso Cayota. Cada Consejo Administrativo dura dos años, con posibilidad de ser reelecto por dos años más. 

Fundación Manuel Quintela
Algunos de los integrantes de la Fundación Dr. Manuel Quintela, que funciona desde 1999.

Voluntarias.

Dentro del Comité Administrativo Honorario de la Fundación Manuel Quintela hay una representante de las Damas Rosadas, el primer grupo de voluntariado de Uruguay que este año cumple 50 años.

Medio siglo de una tarea ininterrumpida que en 2020 se vio por primera vez afectada producto de la pandemia, ya que la mayoría de las integrantes de las Damas Rosadas son población de riesgo por su edad. Hoy hay sesenta damas activas.

“Desde marzo no estamos en contacto con el público, pero estamos continuamente hablándonos. Estoy extrañando horrible, es algo que me falta como el aire”, contó Rosa Margulis, integrante del cuerpo desde hace 18 años y hoy es su presidenta.

Las tareas de las Damas Rosadas son muchas y muy diversas, todas vinculadas a las necesidades de los pacientes y todas desarrolladas a través del servicio social del hospital.

Comienzan con algo tan simple como pasar por las habitaciones, saludar y ver qué precisan los internados o sus familiares.

Esa tarea recibe el nombre de Silla Vacía y, entre otras cosas, se encarga de proporcionar artículos de higiene personal y ropa a los pacientes internados.

Las Damas Rosadas también entregan lentes. “El enfermo pasa por oftalmología, le recetan un par de lentes, nosotras sellamos la receta y cruza a la óptica que nos hace descuentos especiales. Se le suministra un armazón estándar y los cristales para ver. Cada seis meses tiene derecho a otro par de lentes”, detalló.

También compran medias de descanso, fajas ortopédicas o algún calzado especial para un enfermo diabético; confeccionan guantes a medida para las mujeres operadas de mamas; y entregan un ajuar completo por cada bebé que nace en el hospital, al que llegan los casos difíciles de salud pública.

“No te puedo decir lo lindo que es atender durante nueve meses a la futura mamá y después que te traiga el bebé o que te ofrezca ser la madrina. Son cosas que el dinero no compra. Una sonrisa, un apretón, las veces que nos han besado las manos… Con las bendiciones que recibimos continuamente tenemos el cielo ganado”, destacó la dama rosada en diálogo con El País.

Margulis, que trabaja en el servicio de ginecología, también es parte de La Botika, la tienda que desde 1983 funciona en la planta baja del hospital y en la que se vende toda aquella ropa proveniente de donaciones pero que no sirve para los pacientes internados como, por ejemplo, vestidos de fiesta. El local está abierto a todo público.

“Recibimos las donaciones de ropa y las compañeras se dedican a tasarlas. Lo que sirve para los enfermos va para ellos; el resto lo vendemos a precios muy módicos. Con ese dinero que se recauda se hacen todas las obras”, explicó Margulis.

En este momento, en el que no pueden estar presentes por la pandemia por coronavirus, todas las donaciones que manejan se encuentran en un depósito al cual el servicio social del hospital tiene permiso para entrar y retirar lo que el enfermo necesite.

Hoy se extraña no ver sus túnicas rosadas y pechera azul recorriendo el Clínicas, uniforme que Margulis dice lucir con mucho orgullo. “Tengo la camiseta puesta, somos muy respetadas dentro del hospital. Recibimos tantas bendiciones, tantas sonrisas, tantos ‘muchas gracias’ que nos enaltece la obra que hacemos. Ojalá podamos ejercer 50 años más”, concluyó emocionada.

Damas Rosadas
El cuerpo de voluntarias cumplió 50 años de servicio ininterrumpido en 2020.

Casamiento y una fiesta con torta gigante

“Una historia que me marcó muchísimo se produjo en el servicio de otra compañera. Había un enfermo de cáncer al que se le dio un pantalón y una camisa blanca porque tenía el alta y no tenía ropa con la que retirarse. Entonces dijo en voz alta ‘con esta ropa yo me podría casar, ¡qué cosa más maravillosa!’. La Dama Rosada le preguntó ‘¿tenés compañera?’ ‘Sí, tengo hace muchos, muchos años’, respondió. Entonces en Oncología le hicimos la fiesta de casamiento”, contó Rosa Margulis, presidenta de las Damas Rosadas al elegir una de las tantas anécdotas que ha ido recogiendo luego de 18 años de integrar este cuerpo de voluntarias del Hospital de Clínicas Manuel Quintela. También recordó la vez que le celebraron la fiesta de 15 a una paciente y destacó especialmente la fiesta de Fin de Año que hacen cada año en el hospital. “Es para todos los pacientes internados”, apuntó.
Uno de los detalles de ese encuentro que se celebra antes de Navidad es la torta gigante que elabora la cocina del Clínicas, torta que llega a pesar 140 kilos. Su característica es que todos los años se piensa un motivo especial para decorarla; nunca se repite la misma torta.
Además de reunir a los pacientes y a todo el personal del Clínicas, se les brinda un show musical que llena de alegría el enorme edificio por ese día.
“Lo hacemos porque el paciente también tiene que tener una fiesta porque son la parte fundamental para el voluntariado. Es muy emocionante, damos gracias que podemos hacerlo y lo brindamos con mucho cariño”, señala Milca Ferreiro, otra de las Damas Rosadas, en un video elaborado en 2012 sobre la labor de estas mujeres y que vale la pena consultar en YouTube para valorar lo mucho que hacen a veces con tan poco.

Manuel Quintela
Quintela fue el primer otorrinolaringólogo uruguayo y el primer docente de esa especialidad.

Hospital de Clínicas Dr. Manuel Quintela

Centro universitario que funciona como hospital general y para episodios con breve estadía, alta complejidad y de referencia nacional.

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