Expertos demandan tomar conciencia de que obesidad deber ser tratada como enfermedad

La dieta, el ejercicio físico, las horas de sueño y la adecuación a las situaciones de estrés son los cuatro pilares fundamentales que se deben abordar de una enfermedad que va en aumento.

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Las personas con obesidad necesitan ser respetadas. (Foto: World Obesity Federation).

La obesidad es una enfermedad y las personas con obesidad deben ser respetadas. Palabras que repetirá una y otra vez la doctora Adela González Barnech, presidenta de la Sociedad Uruguaya para el Estudio de la Obesidad (SUEO) a pocos días de haber celebrado un nuevo Día Mundial de la Obesidad (el pasado 4 de marzo).

El lema 2021 es La obesidad se trata con conciencia y con ciencia y, en tal sentido, crear conciencia sobre la enfermedad es una de las mayores preocupaciones.

“Pretendemos que el ascensorista tenga conciencia que la persona tiene una enfermedad y no le diga ‘hay escalera’. Que el ecografista no le pida que vuelva cuando adelgace porque no lo puede examinar con la grasa que tiene. Hacer conscientes a la sociedad, a la familia, a los profesionales de la salud, a los que gobiernan, a los que hacen políticas de salud que la obesidad es una enfermedad”, expresó González Barnech, quien es magíster en Nutrición Clínica y máster en Medicina Familiar.

Insistió en que la persona con obesidad debe ser respetada y su voz debe ser escuchada, algo que hoy no se pone en práctica.

“La obesidad es una pandemia”, subrayó.

Hasta hace poco adelgazar tenía que ver más con la estética que con la salud. “Es verdad que el que adelgaza mejora en la autoestima, en bienestar, en calidad de vida, pero lo más importante es concentrarnos en evitar prácticas condicionadas por la idea de que el paciente es el centro por el cual falla el tratamiento”, indicó la especialista.

En tal sentido, señaló que la obesidad no se basa en la culpa. “No se tiene que focalizar en el paciente como culpable, sino en el paciente como enfermo”, dijo.

Exceso de peso, sobrepeso y obesidad

Se debe distinguir entre estas tres definiciones. El exceso de peso es cuando la persona tiene un peso por encima de lo normal, que es el peso centrado en el índice de masa corporal (IMC).
El sobrepeso es un exceso de peso causado por una acumulación de grasa corporal que puede perjudicar la salud. Se considera que una persona tiene sobrepeso si su IMC es igual o superior a 25.
La obesidad también es un exceso de peso causado por una acumulación de grasa corporal que puede perjudicar la salud, pero solo se considera obesa a una persona cuando su IMC es igual o superior a 30. A partir de allí se establecen rangos de obesidad: grado 1, grado 2 y obesidad severa (grado 3, antes se llamaba obesidad mórbida).
De todas formas, lo que en definitiva define la obesidad es la medida de la cintura. ¿Por qué? "Porque es la grasa visceral, una grasa especial que funciona como órgano endócrino que, según la medida de la cintura, hombre o mujer, implica que se está en bajo riesgo, mediano riesgo o alto riesgo", explicó González Barnech. 

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La obesidad aparece acompañada de otras enfermedades que se deben controlar.

Cuatro pilares a tener en cuenta.

La obesidad es una enfermedad crónica, recidivante, de causa múltiple y raíces y consecuencias muy profundas porque afecta todo el organismo.

González Barnech mencionó como consecuencias que afecta las funciones de oxigenación, provoca aumento de la grasa, apnea del sueño, depósito de grasa en el hígado e insuficiencia en el uso de la glucosa, lo que conduce a la diabetes, entre otras cosas.

“Es una enfermedad progresiva que tiene potencialmente como compañeras a las enfermedades transmisibles crónicas y otras comorbilidades, como las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión arterial, el cáncer. Todo eso en una persona que por su peso, por lo general, lleva una vida sedentaria”, señaló.

Agregó que el tratamiento se apoya en cuatro pilares fundamentales: la dieta, el ejercicio, las horas de sueño y la adecuación a las situaciones de estrés.

Para atacar el problema hay que contar con estrategias de salud, las que deben estar centradas en los pacientes adultos con obesidad. De todas formas, remarcó que “si no tratamos con estrategias específicas la obesidad infantil y adolescente vamos a tener adultos obesos, con todas las consecuencias nefastas en la salud pública, la economía, la vida social y familiar”.

La presidenta de SUEO destacó que el Ministerio de Salud Pública ha establecido muchas estrategias y muy buenas que hay que seguir fiscalizando para una implementación adecuada.

Como ejemplos mencionó la Guía de Alimentación Saludable, la disposición de espacios públicos para hacer ejercicio físico, las cantinas saludables y la ley de rotulado frontal de alimentos.

Respecto a esta última, contó que SUEO participó en el desarrollo de los decretos. “El último decreto ha hecho unos cambios que no son favorables al momento de la selección del alimento porque la persona piensa que el que tiene el rótulo es el que está excedido de los límites. Sin embargo, como esos límites fueron aumentados, hay otros que necesitan el rotulado y no lo tienen. Eso puede tener consecuencias no favorables en la salud de las personas”, advirtió.

Cifras van en aumento y es mjy difícil revertirlo

Hay 800 millones de personas en el mundo con obesidad. En el Uruguay, 65% de la población tiene exceso de peso y casi un 20% de los mismos tiene rango de obesidad. El 40% de los niños presenta aumento de peso, algo que se da en tres de cada 10 adolescentes. Proyecciones realizadas por organismos internacionales esperaban que para 2025 el mundo tuviera las mismas cifras que en 2010, es decir un total de personas adultas con exceso de peso de 68,5%. En 2013, la cifra estaba en el 64,9%. Mientras se espera que para 2025 los niños entre 5 y 19 años de edad tengan un 17,1% de probabilidad de prevalencia de obesidad, en 2013, que es la última estadística que se tiene, la cifra estaba en el 29,2%. “Son metas que muy pocos países las pueden alcanzar; nosotros no”, manifestó la Adela González Barnech. “Con estas proyecciones tendríamos casi 900 mil personas con obesidad en 2025, de las cuales 122.300 serían niños”, alertó.

Atender la obesidad en niños.

González Barnech señaló que si bien en Uruguay las cifras de obesidad infantil son altas (52% entre escolares y menores de 4 años), no es el peor registro de Latinoamérica. Añadió que para combatir el problema hay que atacarlo de forma temprana.

“Tenemos que empezar desde el inicio, en la nutrición de la madre antes de iniciar la gestación. El aumento de peso durante el embarazo es otro de los ítems importantes a considerar. Es básico que el ginecólogo le pueda decir a la mujer antes de quedar embarazada o en el inicio del embarazo que tiene que ir a una nutricionista; ahí está el futuro metabólico del niño”, destacó.

Mencionó como ejemplo que si durante el embarazo la madre tiene cifras de glicemia altas, el niño va a hacer los cambios metabólicos como si él tuviera esos niveles altos de azúcar. Es lo que se llama programación metabólica.

Después van a importar la lactancia materna y los complementos que ingiera. “Ahí las estrategias en el Uruguay están muy firmes, muy reforzadas, han bajado a la acción. También influye lo que come la mamá. Seguir a la mamá durante la lactancia es un tema de salud pública”, apuntó la especialista, insistiendo en la necesidad de que las políticas de salud pública se bajen a la realidad del médico clínico.

Finalmente, está el ambiente en el que el niño se va a criar, con comidas que serán según las costumbres de su familia y expuesto tanto al marketing del supermercado como al digital, muy difícil de controlar porque se da dentro de la casa. “Tiene que haber restricciones legisladas”, planteó González Barnech.

La profesional insistió en la importancia del seguimiento de la obesidad infantil y adolescente. “Es necesario por dos motivos: para saber dónde estamos parados y para monitorear el avance”, dijo. Eso permitirá captar a las personas con obesidad y trabajar mejor sobre esta enfermedad.

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El uso de los espacios públicos es muy importante para combatir esta patología.

Nueve raíces detrás del aumento de peso

"Para tener un impacto real sobre la obesidad tenemos que trabajar juntos para abordar sus múltiples causas fundamentales en toda la sociedad. Simplificar la enfermedad a una sola causa puede dificultar aún más su tratamiento”. Eso establece la Word Obesity Federation (WOF) en su sitio web ante de detallar cuáles son las raíces profundas que están detrás de la obesidad:

1) Biología: El cuerpo humano tiene mecanismos integrados para protegerse de la inanición, lo que puede hacer difícil mantener la pérdida de peso.

2) Alimentos: Los alimentos ultraprocesados, que ahora se ven en todo el mundo, están contribuyendo al rápido aumento de la obesidad.

3) Riesgo genético: Nuestros genes son responsables de entre 40% y 70% de la probabilidad de desarrollar obesidad.

4) Acceso a la sanidad: Sin acceso a profesionales de la salud capacitados, la mayoría de las personas que sufren de obesidad no alcanzarán y mantendrán un objetivo de peso saludable a largo plazo.

5) Acontecimientos de la vida: La vida prenatal, la edad adulta temprana, el embarazo, las enfermedades y los medicamentos pueden influir en el aumento de peso.

6) Marketing: Existe una relación compleja entre los sistemas alimentarios y la salud, ya que la comercialización de los alimentos tiene un vínculo conocido con la obesidad.

7) Salud mental: Síntomas de algunos trastornos mentales y sus medicamentos asociados pueden provocar aumento de peso.

8) Sueño: La falta de sueño altera las hormonas que pueden afectar el peso, al igual que los niveles elevados de estrés.

9) Estigma: Las discriminación por peso y el estigma pueden tener consecuencias importantes para alguien con obesidad.

Día Mundial de la Obesidad

En Uruguay, SUEO realiza la campaña “Sumá tu voz” (#escribetuhistoria), con la idea de que cada uno escriba su historia con la obesidad.

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