SALUD

Trombosis: la primera causa de muerte prevenible en los hospitales

No se tiene cifras en Uruguay de su prevalencia pero se conocen sus consecuencias: es una de las tres principales causas de muerte de origen cardiovascular

Se reaviva la polémica por los controles y exigencias del MSP. Foto: AFP
El factor de riesgo más importante es la hospitalización. Hasta un 60% de todas las tromboembolias venosas se asocian a internaciones. Foto: AFP

"Es la primera causa de muerte prevenible en los hospitales”, dijo Valentina Mérola, profesora adjunta de la Clínica Médica C del Hospital de Clínicas sobre la trombosis. En el mundo, una de cada cuatro personas muere por causas relacionadas a esta enfermedad. La incidencia es mayor que el número de muertes provocadas por Sida, cáncer de mama y siniestros de tránsito combinados.

“Es un problema de salud importante”, agregó la experta sobre un desorden silencioso del que no se tiene cifras en Uruguay pero del que se conoce sus consecuencias: es una de las tres principales causas de muerte de origen cardiovascular junto con el infarto agudo de miocardio y el ataque cerebrovascular.

La trombosis es la formación de un coágulo de sangre en una vena o arteria que bloquea la circulación normal. Cuando la trombosis es a nivel venoso, los coágulos pueden desprenderse y trasladarse hacia el pulmón, haciendo que el riesgo sea mortal. Se llama trombosis venosa profunda cuando ocurre en el sistema venoso profundo y embolia pulmonar cuando el coágulo se localiza a nivel pulmonar.

“Lamentablemente no conocemos su prevalencia en Uruguay. No tenemos datos de cuántas personas han sufrido por trombosis venosa, pero suponemos que no tenemos una realidad diferente a otros países con una población similar a la nuestra. Aquí es un problema de salud importante que afecta mucho la calidad de vida: genera mucha morbilidad como problemas al caminar, dolor y pesadez en las piernas”, describió Mérola.

Cada 13 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Trombosis pero, aunque esa fecha ya pasó, la especialista no pierde la oportunidad para recordar que esta es una enfermedad potencialmente mortal pero, a menudo, prevenible.

El factor de riesgo más importante es la hospitalización. Hasta un 60% de todas las tromboembolias venosas se asocian a internaciones. Otros son las cirugías, la inmovilización por un periodo extenso (por ejemplo, por una fractura) y cáncer. En menor medida, la obesidad, el sedentarismo, la administración de anticonceptivos orales o terapia de reemplazo hormonal, entre otros.

Mérola afirmó que la trombosis puede ocurrir con independencia de la edad (aunque hay más riesgo a partir de los 60 años) y el género. No obstante, las embarazadas son cinco veces más propensas a padecer trombosis y el riesgo aumenta tras el parto.

Este año se sumó un factor de riesgo particular, según apuntó la especialista: el COVID-19, sobre todo, para los pacientes graves. Estos mostraron tener más riesgo de trombosis que los hospitalizados por otra enfermedad, incluso, por patologías respiratorias. Como estrategia se reforzó la medida profiláctica que es la administración de anticoagulantes a dosis bajas para evitar la aparición y progresión de los coágulos.

Las manifestaciones de una trombosis venosa son: inflamación de la pierna, dolor, cambios en la coloración y temperatura de la piel. Por otro lado, la embolia pulmonar causa en los pacientes dificultad para respirar, respiración rápida sin causa aparente, dolor en el pecho, ritmo cardíaco acelerado o desmayo.

Para identificar si una persona está en riesgo –necesidad que Mérola entiende que debe ser difundida entre quienes consultan y entre los profesionales como forma de prevención–, se deben analizar los antecedentes médicos, los medicamentos y los factores de riesgo específicos de cada persona internada. Esta información determina si el riesgo es alto, moderado o bajo para la presentación de coágulos.

El diagnóstico precoz y el tratamiento pueden llevar a una recuperación, pero puede haber complicaciones a largo plazo, como el síndrome postrombótico y la hipertensión pulmonar tromboembólica con una carga social y económica significativa.

“El personal de salud debe estar muy atento para prevenir la trombosis cuando esto es posible”, concluyó Mérola.

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