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"Estamos rogando que no usen pirotecnia": campaña de padres de niños con TEA y animalistas

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La promoción de espectáculos de pirotecnia es para Salud Pública la alternativa segura. Foto: G. Pérez

PARA LAS FIESTAS TRADICIONALES

La campaña antes de las fiestas busca concientizar del efecto adverso que tiene el uso de pirotecnia en personas, animales y el medioambiente.

El 2022 está a punto de culminar y con él llegan las fiestas de Navidad y fin de año, cuyas celebraciones han ido acompañadas del uso de pirotecnia sonora. Sin embargo, desde un tiempo a esta parte se han fortalecido las campañas contra su uso, con un fuerte énfasis en el efecto adverso de esta para personas con trastornos del espectro autista (TEA), enfermos de Alzhéimer, bebés prematuros y mascotas.

"Ya no es un pedido, estamos rogando para que no usen pirotecnia", publicó en sus redes la Coordinadora Pirotecnia Cero, que reúne a más de 30 organizaciones que han trabajado en un proyecto de ley —que ya cuenta con media sanción de Diputados— que regulará la importación, elaboración, comercialización de los artefactos de estruendo.

El músico y padre de un niño con TEA, Fabián Marquisio, forma parte de la campaña de concientización de la coordinadora. En un video, expresó que al llegar fin de año comienza el "ruego" de su familia para que los vecinos no usen pirotecnia sonora.

"Mucho se está hablando de previsión, leyes, normativas... Pero el verdadero cambio es un cambio social. Muchas veces no tiene que ver con la maldad o la desidia, sino con no saber lo que se vive en una familia donde hay un niño con autismo como la mía", expresó y detalló cómo vive cada fin de año su hijo Antonio.

"Antonio, la Navidad y el fin de año debería pasarlos con su familia, sus primos, sus tíos. Pero las pasa acostado con su madre abrazándolo, consolándolo. Nunca, en sus 13 años, pudo recibir un regalo a las 12 de la noche. Nunca pudo disfrutar de saludar a su familia y abrazarse por los fuegos artificiales. ¿Vale la pena sabiendo que hay tantas familias como la mía en Uruguay sufriendo una fiesta que debería ser para todos? ¿Sabiendo que muchísimos animales, muchísimas personas mayores que lo sufren también?", agregó.

Desde la Coordinadora Pirotecnia Cero, que agrupa asociaciones animalistas, asociaciones de personas con discapacidades motrices y TEA así como a empresarios y activistas por el medioambiente, invitan a imprimir la imagen de campaña y pegarla en la puerta del hogar.

Para estas Fiestas, la Cámara Uruguaya de Fuegos Artificiales (CUFA) comenzó a implementar el etiquetado en base a hexágonos de colores verde, amarillo y rojo para los fuegos artificiales. Estos niveles establecen la cantidad de decibeles. Por ejemplo, el verde se corresponde a menos de 80 decibeles; el amarillo significa ruido intermedio y se utiliza hasta los 110 decibeles y el rojo es para un estruendo con un impacto de entre 110 y 120 decibeles.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos no se expongan a ruidos que superen los 140 decibles; mientras que el límite para los niños es de 120 decibeles. Las bombas brasileras, que ya no se traen más, eran de 130 decibeles. La diferencia entre 120 y 130 decibles es ocho veces. Los sonidos que superan los 70 decibeles son considerados molestos; por encima de los 90 decibeles se los clasifica como dañinos.

Con esta iniciativa del etiquetado, Uruguay es pionero en el mundo, ya que aún no se ha implementado en otros países.

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