CALIDAD DE VIDA
El psiquiatra Alexander Lyford Pike da consejos para calmar las tensiones provocadas por la incertidumbre. Mirá el video.
Detrás de problemas digestivos, ataques sorpresivos y recurrentes de asma, alguna erupción o taquicardias puede esconderse “el problema real”: la ansiedad. Este sentimiento de miedo, temor o inquietud se ha hecho más visible en los consultorios de psicólogos y psiquiatras desde que comenzó la pandemia por coronavirus.
“La primera manifestación de la ansiedad es una enfermedad psicosomática”, alertó Alexander Lyford Pike, fundador de la Sociedad de Psiquiatría Biológica y miembro de la Sociedad de Psiquiatría de la Universidad de Harvard, en el ciclo Calidad de Vida en El País con Juan Carlos Paullier.
Aquí intervienen varios factores: uno de los principales es la incertidumbre. No se sabe cuándo va a terminar la pandemia ni qué nuevas cepas traerán las nuevas olas. Tampoco se sabe las derivaciones económicas de esta situación mundial.
“Desconocer lo que va a pasar, qué va a pasar en mi trabajo, por ejemplo, genera una gran incertidumbre y las personas empiezan a anticipar el futuro de una manera amenazante”, apuntó en la entrevista.
Un estado ansioso de forma sostenida en el tiempo tiene esta consecuencia: “Va agotando los circuitos del cerebro porque es una demanda de tensión cerebral que puede llevar muchas veces a la depresión”.