CIENCIA

Células madre: las células que esperan en el banco de suplentes para sanar el organismo

Las células madre recuperaron a deportistas como Diego Lugano, Luis Suárez y Rafa Nadal y pueden ser la clave para Michael Schumacher; ¿cuál es su potencial?

células laboratorio
Ante un llamado de emergencia, las células madre van al corazón, al cerebro, al páncreas o donde se requiera una reparación

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Diego Lugano, Luis Suárez, Rafa Nadal y Michael Schumacher tienen en común algo más que ser deportistas. Los tres primeros se recuperaron de lesiones en la rodilla gracias a una terapia con células madre. Y a ellas mismas va a recurrir el médico del expiloto de Fórmula 1, postrado tras un accidente en 2013: busca activar su cerebro con células madre de su corazón.

Aunque todavía no se conoce por qué las células madre son capaces de aprender funciones nuevas, estas se aplican con éxito en terapias para pacientes con problemas óseos, con diabetes, con lesiones cardíacas y enfermedades neurológicas (en Uruguay hay experiencia en articulares, revascularizaciones y en diabéticos). Pero, ¿qué son las células madre y cómo se usan en los nuevos tratamientos?

“Son células comodín. Donde se precisa regenerar o formar tejido, lo van a hacer. Son células muy primitivas que están esperando para diferenciarse”, explicó Cristina Bertolotto, especialista en terapias de recuperación de tejidos con células madre en deportistas de alto rendimiento. Ella misma participó en la recuperación de Lugano y evitó que recurriera a una intervención quirúrgica; al tiempo que asesoró en el tratamiento de Suárez.

Las células madre esperan en el banco de suplentes del organismo. Pero ante un llamado de emergencia, van al corazón, al cerebro, al páncreas o donde se requiera una reparación. A pesar de que se investigan hace más de 30 años, todavía hay muchas incertidumbres. “No se sabe claramente cómo hacen para empezar a regenerar un tejido”, apuntó Bertolotto.

Lo que sí se sabe es que muchas veces se las encuentran encerradas en unas cápsulas llamadas nichos. De estas salen cuando sucede un evento. Por ejemplo, un infarto abre los nichos y las células madre, “que están durmiendo”, salen y se transforman en células de tejido cardíaco. También se sabe que tienen receptores de citoquinas, unas proteínas que se liberan cuando existe una lesión celular. Las células madre “se pegan” a las lesionadas y así reciben la información que les indica en qué transformarse.

“Esto es natural. Esto pasa sin que nosotros sepamos”, dijo la especialista radicada hace casi 30 años en Estados Unidos. Pero la medicina regenerativa usa las células madre para crear células sanas que reemplazan a las enfermas cuando ese proceso natural no es suficiente.

Células madre
Foto: Shutterstock.

¿Cuáles son las células madre?

Hay diferentes grupos de células madre: las embrionarias, adultas y pluripotenciales inducidas. Las primeras son aquellas que están formando un embrión. Si bien en un primer momento se creyó que eran las que tenían “el máximo potencial” para transformarse en cualquier tejido, se ven afectadas por dos problemas. Uno es biológico: cuando están separadas del embrión tienen la capacidad de dividirse y multiplicarse sin parar, lo que puede generar tumores. El otro es ético y/o religioso: implica el descarte de un embrión.

Las células madre pluripotenciales inducidas son hechas por los científicos en el laboratorio. Son aquellas células adultas que son reprogramadas genéticamente para que se conviertan en un tejido en específico. Su “riqueza”, a juicio de Bertolotto, es que podrían actuar como un fármaco individualizado. No obstante, también se pueden comportar como las células embrionarias que se multiplican sin parar. Muy pocas investigaciones han controlado la replicación.

Las mesenquimales –cuyo nombre está en revisión– son aquellas que se encuentran en tejidos como la médula ósea, la grasa o la sangre. La uruguaya forma parte del equipo de científicos que descubrió que el tejido adiposo presenta una alta concentración de estas células madre. “No estás gordo, tenés un banco de células madre”, bromeó.

¿Vale la pena congelar la sangre del cordón umbilical?

La sangre del cordón umbilical contiene células madre. Desde hace años existen bancos en los que esta se preserva con el fin de recurrir a su contenido si los hijos necesitan un trasplante de células madre hematopoyéticas (encargadas de la formación de la sangre) en el futuro y de las que se sabe con certeza de que serán compatibles.

Consultada al respecto, la especialista Cristina Bertolotto dijo que su criopreservación no es necesaria, dado que hoy se pueden extraer células madre pluripotenciales del tejido adiposo o de la médula ósea de forma fácil. Además, la doctora consideró que las células permanecen congeladas durante muchos años y eso puede reducir las chances de éxito del tratamiento.

“Del cordón umbilical no se extraen muchas células madre. Para cualquier tratamiento hay que multiplicarlas. El problema es que por cada año que pasan congeladas, vas a lograr que menos células estén vivas”.

Pero es un tema importante: las células madre de la grasa corporal son más fáciles de extraer que las de la médula ósea. “Para mis tratamientos tengo la limitante de que no puedo sacar más de 60 mililitros de médula ósea del hueso de la cadera. O saco del otro hueso de la cadera o puedo multiplicarlas en una caja de Petri y esperar de dos a tres semanas –no obstante Bertolotto no sigue esta metodología–, pero en el tejido adiposo podés sacar más células madre y el proceso es más corto”, explicó.

Para la experta, el tiempo es fundamental. “Es a contrarreloj”, ilustró. Ella busca que las células madre estén el menor tiempo posible fuera del organismo del paciente. Si las extrae del tejido adiposo, las devuelve antes de los 90 minutos; si son de la médula ósea, el límite son 120 minutos. Esto se debe a que Bertolotto evita exponerlas a componentes químicos. “El metabolismo, el plasma, el oxígeno… todos los cambios automáticos de nuestro cuerpo no pueden copiarse en una caja de Petri. Creo que se necesita todo eso para que las células respondan como deben responder”, analizó.

Michael Schumacher se accidentó en la Navidad de 2013. Foto: Archivo El País
Michael Schumacher se accidentó en la Navidad de 2013. Foto: Archivo El País

El caso Michael Schumacher

La familia de Michael Schumacher, campeón del mundo de Fórmula 1, decidió apelar a una terapia experimental con células madre. No se sabe cómo responderá. Sí se conoce que un estudio de la Universidad de Plymouth publicado en la revista Cell Reports en junio de este año asegura que las células madre neurales podrían usarse para “despertar” y producir nuevas neuronas. No obstante, esto no ha sido probado en humanos.

El médico del piloto, el pionero en terapia celular en cardiología, Philippe Menasché, planea estimular el sistema nervioso central con la infiltración de células madre obtenidas de la sangre del paciente. Lo único que trascendió es que Schumacher será sometido a varias inyecciones de células madre por las que se busca conseguir una acción antiinflamatoria sistémica en todo el organismo.

La recuperación de Diego Lugano

La comunidad científica sí comprobó la eficacia de las células madre para tratar, entre otros casos, a pacientes con problemas óseos, de tendones y ligamentos. Como Diego Lugano, Luis Suárez y Rafa Nadal, un buen número de jugadores de la NBA o de fútbol americano se han sometido a estos tratamientos. La doctora Cristina Bertolotto, quien recuperó al excapitán de la selección de fútbol, viaja de forma periódica a Uruguay y a otros países para atender a deportistas de elite; aunque el tratamiento también se aplica a pacientes independientemente de su nivel de actividad física. En concreto, la terapia celular les ayuda a regenerar el cartílago perdido por la artrosis de rodilla.

Según la especialista, en tres meses, el paciente siente una mejoría; al año ya hay crecimiento de cartílago. Una indicación es moverse en el menor tiempo posible para estimular la diferenciación de las células. Este tratamiento puede ser utilizado también en desgarros musculares y pubalgia.

En el caso de Diego Lugano, este jugó por última vez con la selección uruguaya en el debut de Uruguay en el Mundial de Brasil, en junio de 2014. Luego estuvo medio año inactivo hasta que se sometió a dos intervenciones con células madre que le permitieron regresar a las competencias internacionales.

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