Brdjanovic, un holandés experto en Ingenería Sanitaria que será profesor en UTEC

Damir Brdjanovic. Foto: UTEC

ENTREVISTA

El holandés es profesor de Ingeniería Sanitaria en el Instituto IHE Delft, director de Global Sanitation Graduate School y será uno de los docentes del nuevo posgrado de UTEC e IHE Delft.

Una ciudad costera que vive en gran medida del turismo y no tiene un sistema de saneamiento o tratamiento de efluentes eficiente. Bien podría tratarse de algún sitio de la costa uruguaya, pero no.

Este es el caso de Croacia y su ciudad Porec que vio sus aguas contaminadas. Fue sometida a un intenso estudio por parte de investigadores del prestigioso instituto holandés IHE Delft. Tras estudiar la calidad de sus aguas y detectar presencia de microorganismos que generan enfermedades, se instalaron cuatro plantas depuradoras de última tecnología (biorreactores de membrana).

Con ellas limpiaron las aguas residuales y luego se abocaron a analizar con diferentes escenarios qué podría ocurrir a futuro con distintas soluciones. ¿Qué es lo que se relaciona entre este caso y Uruguay? Que el mismo será presentado ante autoridades de gobierno, profesionales y técnicos hoy jueves en Montevideo, por tener puntos de conexión con la realidad local.

Esta presentación se realizará durante el lanzamiento del Posgrado en Saneamiento e Ingeniería Sanitaria que comenzará a dictar UTEC con IHE Delft en 2022 en Uruguay, el primero de este centro europeo en América Latina.

El encargado de hacerlo será Damir Brdjanovic, profesor de Ingeniería Sanitaria en el Instituto IHE Delft, director de Global Sanitation Graduate School y será uno de los docentes del nuevo posgrado de UTEC e IHE Delft, que habló con El País antes del evento.

—Ha publicado sus trabajos en Nature y Science y fundado revistas sobreinvestigación en agua y sanitaria. ¿Por qué decidió en la última década dedicarse a buscar soluciones prácticas para países pobres o en situación de emergencia sanitaria?
—En algún punto siempre necesitas un desencadenante. Recuerdo que convocamos a una conferencia a todas las agencias humanitarias, Cruz Roja, Save The Children, Unicef, Acnur, todas, y durante días solo hablaban de problemas prácticos sanitarios. El problema en los campos de refugiados nos llevó a desarrollar el shit killer (asesino de materia fecal). Sí, yo le puse el nombre (sonríe). Fue una reacción para lidiar con los desechos de orina y materia fecal. Llegamos a un nuevo concepto usando radiaciones de microondas, como el de la cocina pero uno grande, que funciona bajo los mismos principios pero para esterilizar los desechos. Los transforma en materia seca y agua limpia e incluso con ellos puedes generar energía. Lo testeamos primero y luego lo llevamos a un campo de refugiados en Jordania con excelentes resultados. Me di cuenta de que necesitamos prestar más atención al saneamiento sin alcantarillado (el de menor escala, sin grandes ductos y de millonarias inversiones con enormes plantas de tratamiento centralizadas) y al tratamiento de lodos fecales en países pobres o en situaciones de emergencia.

—Las grandes obras de saneamiento y enormes plantas de tratamiento no aplican para pequeñas poblaciones rurales. ¿La necesidad de soluciones alternativas al saneamiento de alcantarillado también es un tema en Uruguay?

—Claro, no puedes llegar con ductos a todos lados, económicamente no se puede. Necesitamos prestar más atención al saneamiento sin alcantarillado. Es allí donde están la mayoría de los problemas y el menor interés en el mundo de la comunidad científica. Estas soluciones son adaptables, fácilmente replicables. Fue una afortunada coincidencia que la Fundación Bill y Melinda Gates comenzará con su grupo de apoyo en agua, saneamiento e higiene y nos viera como partners. Sacrifiqué mi carrera como innovador en el uso de modelos en agua por venirme a esta área. Empezamos unos pocos y ahora hay un movimiento masivo, montamos una red de laboratorios en el mundo. Ahora estamos desarrollando un inodoro inteligente que pueda con sensores e inteligencia artificial informar o alertar sobre la presencia de enfermedades...Ya se estudian con PCR y otras técnicas las aguas residuales, pero esto en cambio es en tiempo real. Imagínate poder lograr detectar el cólera, salvaría miles de vidas.

—UTEC e IHE Delft están lanzando el primer Posgrado en Saneamiento e Ingeniería Sanitaria ¿Por qué llegar a América Latina tras estar presentes en 20 países en Asia y África?
—En muchas universidades de países de ingresos medios y bajos piensan que lo que se hace en Europa, Estados Unidos y Australia se debe copiar. No es así, deben desarrollar programas basados en sus problemas. La idea es empezar con UTEC por Uruguay y luego expandirnos en la región. Tratamos temas de ingeniería sanitaria (uso de modelos y tecnología) y también trabajamos con el concepto nuevo de una sanitaria inclusiva en ciudades. Básicamente, no sólo mirar los grandes ductos y obras, sino otras opciones sin alcantarillado para llegar a sus propias soluciones. En los países en desarrollo tenemos ciudades que tienen zonas con saneamientos y un nivel que parecen Madrid o Amsterdam y otros distritos que no están cubiertos
adecuadamente, Montevideo, por ejemplo, no escapa a esto. Ahí está la conexión. En Uruguay no hay situaciones tan dramáticas pero sí paralelismos y experiencias que podríamos aplicar aquí en línea con soluciones descentralizadas por la naturaleza del país.

—Hace poco más de un mes una gran lluvia sobre Montevideo generó una inundación en plena capital en la zona de Malvín. Más allá del evento puntual ¿Cómo pueden los técnicos del área contribuir a esclarecer un posible camino a seguir?
—Cuando hablamos de inundaciones hablamos de drenaje de áreas urbanas. Obras de ingeniería diseñadas hace 20 o 30 años previstas para cierta intensidad de lluvias se enfrentan a la variabilidad climática y a veces no resisten. Siempre hay que lidiar entre la protección del ambiente, de la gente, la inversión y la escasez de dinero. Hay distintas maneras de lidiar con esto y hay un área que ha tenido mucho desarrollo en los últimos años y se conoce como soluciones basadas en la naturaleza. En los Países Bajos en la última década se invirtieron 2.5 billones de euros en un proyecto de este tipo. Estamos desarrollando todo tipo de métodos para hacer de la ciudad una esponja, para que absorba agua y disminuya la intensidad de las inundaciones. Cada ciudad debe tener su diseño y abordaje.

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