SEGURIDAD VIAL

Autos en cuarentena: qué revisar antes de volver a ponerlos en marcha

La batería, las cubiertas y el combustible deben pasar obligatoriamente por un chequeo mecánico; ¿que aconsejan los expertos?

Mecánico reparando un vehículo. Foto: Pexels
Hay tres elementos clave que salen perjudicados: la batería, las cubiertas y el combustible. Foto: Pexels

Uno, tres o más de seis meses. El tiempo que un auto esté parado trae diversos inconvenientes a la hora de ponerlo en marcha. Hay tres elementos clave que salen perjudicados: la batería, las cubiertas y el combustible.

Este año, afectado por la pandemia por el nuevo coronavirus, los talleres mecánicos debieron revisar más autos de lo normal. “Desde fines de julio hay un pico de clientes (que son adultos mayores) que decidieron volver a salir. Es mucho peor que el pico anterior de entre fines de mayo y mediados de junio porque estos son autos que estaban parados desde mediados de marzo”, dijo a El País el tecnólogo industrial mecánico Mattias Lorenzotti, director de Lorenzotti Motorsport. En el periodo anterior se atendieron más vehículos de trabajadores de Uber, camionetas de escolares y repartidores.

Un auto quieto por varios meses va a necesitar dos tipos de atención: de lo que seguro va a fallar y lo que hay revisar por las dudas. La primera categoría está liderada por la batería. “Hoy por hoy es lo que más sufre”, comentó quien también es comisario técnico del Automóvil Club del Uruguay.

Los autos modernos –fabricados de 1995 en adelante– tienen más insumos eléctricos que los modelos anteriores. Lo que puede brindar más confort también puede generar inconvenientes cuando el vehículo pasa más de un mes sin moverse. Sistemas como alarmas, cierres y otros generan pequeñas descargas al día. Estas no se notan si está parado por una o hasta dos semanas, pero después de un mes la descarga es más grande. “A la batería no le gusta estar quieta. Es como si fuera un ser vivo: adentro tiene placas de plomo y ácidos y necesita estar constantemente cargada”, explicó el técnico a El País.

En los vehículos anteriores a 1995, el usuario tiene la posibilidad de sacar uno de los bornes para que no haya comunicación entre la batería y el vehículo y, por lo tanto, evitar las descargas. No obstante, el paso del tiempo y la falta de movimiento no contribuyen a la salud de la batería.

Además de esta, hay que revisar las cubiertas, las que sufren por la descarga de la presión del aire y se deforman por el propio peso del vehículo. No hay que olvidar de verificar que la rueda auxiliar está en buenas condiciones si se tiene pensado mover el auto más seguido.

Antes de vender el auto expertos aconsejan revisarlo con un mecánico, arreglar los imperfectos, e investigar la situación del mercado para fijar el mejor precio. Foto: archivo El País.
El mecánico debe revisar el auto sin que este se haya movido. Es conveniente llamar a una grúa. Foto: archivo El País.

En la lista de inspecciones obligatorias también está el combustible. Según explicó Lorenzotti, la nafta se echa a perder en un corto tiempo y, si se la utiliza, no habrá buena combustión. El conductor puede darse cuenta porque va a sentir un olor desagradable; además verá que el tanque está más vacío de cuando usó por última vez el auto. En estos casos, lo mejor que se puede hacer es vaciar el tanque, limpiar las cañerías, el carburador o la inyección.

Los autos gasoleros no están exentos de este problema. El gasoil forma una gomosidad cuando queda estancado que obstruye el sistema.

Una vez resuelto el tema de la batería, las cubiertas y el combustible, se debe realizar un chequeo de los fluidos (como líquido de freno, de dirección hidráulica y aceite) porque absorben humedad y se degradan con el tiempo.

“Si se dejó el auto parado dos meses, quizás no haya problema con los fluidos, pero si son seis meses es recomendable cambiarlos”, apuntó Lorenzotti.

Luego hay que proseguir con los mangones de refrigeración de agua y las cañerías de combustible y no hay que olvidar las escobillas de los limpiaparabrisas. El tema es la goma, al resecarse, se va a partir cuando vuelva a ser usada. Lo mismo sucede con las correas de distribución, las del alternador, las de la bomba de agua, entre otras. Si están agrietadas, hay que cambiarlas.

Un par de consejos.

El técnico dio dos consejos generales: el primero es que el auto que vuelve a moverse sea visto por un mecánico; el segundo, es que no lo lleve el conductor al taller. Es mejor que llame a una grúa para que el vehículo no vuelva a la calle sin ser revisado. “Hay un montón de cositas chicas que no se ven pero que son letales en el auto”, advirtió.

El chequeo completo del motor, caja, suspensión, frenos, cubiertas y sistema eléctrico oscila entre $ 1.500 a $ 2.000.

Tres claves.

Batería: Los autos modernos, es decir, aquellos fabricados de 1995 en adelante, no es recomendable hacer un puente entre dos baterías. Esta se consume a pesar de que el auto esté quieto.

Intemperie: Si el vehículo permanece parado y a la intemperie se degradarán más rápido algunos materiales, en particular, de todo lo que sea goma. Además, los discos de freno se oxidan más rápido.

Abandono: Los mecánicos consideran que un automóvil está “en estado de abandono” cuando no se lo movió en seis meses. No obstante, hay inconvenientes a partir del mes de inactividad.

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