MAGDALENA HERRERA
Es un viejo conocido para los uruguayos. El argentino Víctor Laplace retorna a las tablas montevideanas, una y otra vez, casi como quien tiene obligación de mostrarle a su hermano en qué anda su vida. Esta vez, el actor llega al Stella con El acompañamiento, una obra que habla de dos amigos del alma que se acompañan en el intento de inventar un mundo, que en realidad sólo está repleto de sueños.
No es casual, entonces, que para compartir escenario, Laplace eligiera a un amigo de la infancia y compañero metalúrgico de su Tandil natal, Julio Lester. "Fuimos obreros de la Metalúrgica Tandil y en la tarde teníamos el Pequeño Teatro Experimental donde hablábamos sobre la vida, el teatro y la cultura. También hacíamos giras por las villas y el interior del país en casas rodantes", recuerda el artista.
La historia de El acompañamiento se centra en dos personajes que en realidad son lo que la sociedad actual llamaría unos perdedores. Sin embargo, Víctor Laplace asegura que la obra representa "un canto a la vida". "Es una alegoría o metáfora sobre supuestos perdedores que tienen un sueño, que los convertirá en ganadores. Me encanta la pieza y está hecha con una gran precisión y poética. Es bellísima para actores porque brinda gran capacidad expresiva. Me conmuevo, río y lloro constantemente porque el personaje que interpreto, además de creer que todos están locos menos él, se siente Gardel. Y ensaya denodadamente para convertirse en el intérprete rioplatense. Su amigo llega para decirle que no sabe cantar ni el arroz con leche, y se pelean. Pero de alguna manera los dos se van haciendo eco de la misma necesidad y se acompañan en recuerdos, en cosas que han vivido y que no vivirán más. Es un recorrido desde la infancia—adolescencia hasta la actualidad, con un final muy maravilloso y esperanzador".
La obra de Carlos Gorostiza, dirigida por Daniel Suárez Marzal, se presenta desde mañana hasta el domingo, en el Teatro Stella, viernes y sábado a las 21 horas, y domingo a las 19, con entradas de $ 200, $ 230 y $ 260.
DIRECTOR. Laplace vuelve a Montevideo, casi como buscando refugio en el teatro luego de haber estrenado hace pocos días en Argentina su segundo film como realizador, La mina. "El teatro siempre es una extraordinaria posibilidad de salirme del centro de la escena y volver a lo que en realidad es el centro básico de la escena, pero desde otro lugar. El teatro tiene algo que el cine no, ese acordar con el otro y luego un ir a suerte y verdad. Eso en el cine no existe porque, aunque es un medio maravilloso, es tan caro que veces puede costar una deuda por tres o cuatro años o la hipoteca de tu casa como garantía de una película".
El segundo film de Laplace, que viene de recorrer los festivales de Toulouse, Lyon y Marsella (donde fue premiado como mejor film), y que ahora irá al de Huelva, recuerda bastante las raíces de la historia personal de Laplace. El actor se defiende: "simplemente quise hablar de lo que conozco".
Como ex obrero de la Metalúrgica Tandil, Laplace recordaba la cara de sus compañeros, hombres que iban felices a trabajar y que eran solidarios con ellos mismos. En el film son mineros, que no pierden la esperanza de volver a encontrar riqueza en una mina (completamente agotada) de un pueblo que gira alrededor de un intendente corrupto y un prostíbulo regenteado en forma despótica. Algún hijo de esos mineros decidirán irse, agregando el tema del exilio a los del desempleo y a la necesidad de recuperar la solidaridad en tierras arrasadas.
Más allá del exitoso desfile por festivales europeos, La mina no gustó a la crítica argentina. "A esta altura de mi vida —confiesa— no me planteo un proyecto como un capricho sino como una realización de algo que me conmueve, que me preocupa en mi país, como el nivel de tierra desolada, donde conviven los responsables y los irresponsables. Eso está en mi película. Después, sólo puedo escuchar las críticas reflexivas y en todo caso esperar la reacción del público, que es en definitiva la destinataria final de todo esto. Se que ha gustado mucho el film entre los espectadores, y ahí es donde se me arma todo un extraño intríngulis. Pero no soy un necio, acepto la crítica siempre que me ayude a reflexionar y en tanto se entienda lo que uno quiso hacer".
La mina se estrenará en Uruguay, según aspira Laplace. "Tengo muchas ganas de traerla, e intentaré hablar con la gente de Cinemateca. Ahora estaré recorriendo todo el interior del país con el film pero para fin de año trataré de estar acá".
Como incansable artista que es, el argentino prepara ya su tercer largometraje como director que nada tiene que ver con los anteriores y que comenzará a rodar en marzo. Al mismo tiempo se encuentra preparando un documental, que cuenta con el apoyo del presidente de su país, que surgió a partir de la experiencia de llevar la obra teatral Made in Lanús a España y Francia. "Fue muy fuerte y conmovedor porque había muchísimos argentinos y uruguayos. La obra fue el disparador pero el documento es sobre la gente que está afuera, la que se quiere ir y no puede, la que busca volver, los hijos de argentinos que nacieron en el exterior, los desarraigados. En definitiva toda la problemática del exilio vista desde distintos puntos de vista. La obra me ha dado la posibilidad de encontrar material muy rico de esa otra Argentina".
la cifra:
58
Son las películas en las que ha trabajado como actor en cuarenta años de carrera y dos de ellas también las dirigió.
El exhibidor manda
Víctor Laplace tuvo alguna dificultad para exhibir en ciertas salas su film, La mina. "Quien tiene la palabra final es el exhibidor. El decide la película que traerá hoy y la semana que viene. Eso es así, hay que decirlo y dejarse de embromar. Hay cuatro o cinco señores que deciden qué películas van a ser vistas por la gente, y las que no. Pero no quiero darle más importancia al tema, he trabajado en muchísimos films y nada fue por casualidad. Lo único que pido es que no se juzgue mi película en forma liviana".
Tal como dice, Laplace intervino en el elenco de 58 películas, y dirigió dos. "Quizás algún film fue azaroso porque también pasé cinco años de prohibición política y sentí que tenía que filmar para recuperar el tiempo perdido. Luego aprendí que ese tiempo no se recupera".
El artista está muy orgulloso de gran parte del trabajo que ha hecho como Gracias por el fuego, Horacio Quiroga, Secretos compartidos, entre muchísimas otras. "Tengo mucha formación en lo que significa ver cómo se hace una película y entender el lugar cinematográfico. Quisiera decir eso también".
Una trilogía con Perón
Uno de los personajes con el que los uruguayos claramente identifican a Víctor Laplace es Juan Domingo Perón, luego de su interpretación en el film Eva Perón con Esther Goris. También lo encarnó en teatro, y este año fue convocado por la telenovela Padre Coraje para el mismo papel. En medios argentinos, el actor señaló que lo hacía para pagar los afiches de su película. Pero en Montevideo, más reflexivo, dice: "fue bueno animarme a hacerlo en un espacio tan masivo. Me faltaba interpretarlo en la pantalla chica, y así completé una trilogía. Creo que llevé a un Perón diferente, también muy sensibilizado como en la película. Acepté porque los libros estaban muy bien".