Un explosivo thriller político con Ice Cube

| El guionista Simon Kingberg conversó con El País acerca de esta superproducción

XXX. Ice Cube intepreta a un nuevo Triple Equis, Darius Stone, quien debe evitar un golpe de estado en Washington 200x140
XXX. Ice Cube intepreta a un nuevo Triple Equis, Darius Stone, quien debe evitar un golpe de estado en Washington

FABIAN MURO

El próximo 29 de abril se estrena en Montevideo la segunda parte de XXX, la película que hizo de Vin Diesel una estrella mundial. Pero el calvo héroe de acción no será de la partida para XXX 2. State of the Union, sino que será reemplazado por el ex "gangsta rapper" Ice Cube, músico devenido estrella cinematográfica luego de grandes éxitos de taquilla en Estados Unidos como The Barbershop y Are we there yet?.

De hecho, son muchos los cambios que se registran de una película a la otra y buena parte de esas modificaciones fueron responsabilidad del guionista Simon Kingberg, quien se está haciendo un nombre como libretista especializado en películas de acción en Hollywood.

Además de XXX 2, Kingberg se encuentra trabajando sobre el guión de la tercera entrega de los X-Men, ya hizo el libreto para el futuro estreno de Los 4 Fantásticos y también metió mano en los guiones de Elektra y Catwoman. "Sí, han sido un par de años muy ocupados", dice Kingberg por teléfono desde Los Angeles. "Mi carrera en Hollywood empezó con el guión de Mr & Mrs. Smith (película interpretada por Brad Pitt y Angelina Jolie que se estrenará mundialmente en junio). Ese guión fue el que hizo que los estudios se fijaran en mí".

Kingberg explica que comenzó a escribir el guión de XXX 2 pensando en Vin Diesel. "Cuando él no se puso de acuerdo con el estudio, éste decidió seguir adelante sin él. Obviamente, si el héroe cambia, muchas cosas cambian también, pero la esencia de la historia a contar en esta película sigue siendo la misma".

La nueva entrega de XXX presenta, como se ha dicho, varias modificaciones respecto a la primera: "Mantiene muchas de las cosas que hicieron un éxito de la primera: el tono, la actitud, la acción. Pero una de las cosas que quería hacer era que la secuela fuera una película en sí misma, que se sintiera fresca y nueva. Por eso es que me puse de acuerdo con el director y la producción de cambiar algunas cosas. El paisaje ya no es el mismo. Esta película está ambientada en Estados Unidos y no en Europa, como la primera y el villano también es estadounidense. Principalmente, quería que fuese una película contemporánea que tuviera temas políticos, que fuese radical y relevante. Mucho de lo que hice fue crear un thriller político, en vez de solo una película de acción sin mucha cabeza".

POLITICA. Introducir temas políticos en una gran producción comercial de Hollywood puede tener sus bemoles, pero a Kingberg no le preocupan las eventuales controversias que puedan surgir: "El estudio apoyó la idea de expresar ciertas opiniones políticas. Es mejor, de acuerdo a ese razonamiento, hacer una película sobre la que la gente va a hablar, en vez de hacer algo desechable. Los ejecutivos del estudio vieron también la oportunidad de hacer una actualización más poderosa de thrillers políticos como Asesinos S.A. (Alan J. Pakula, 1974) y Los tres días del cóndor (Sidney Pollack, 1975), films que muchos realizadores y ejecutivos aman, pero que no han encontrado la vuelta de tuerca para hacerlos hoy. Por eso, el estudio estuvo muy receptivo ante la idea de un golpe de estado en Washington, que es una de las cosas que se plantean en el guión. Es más, nos incitaban para que fuésemos un poco más lejos, cuando es mucho más frecuente que te pidan que seas más ambable o cortés. Pero el estudio no quiere que XXX sea una franquicia amable. De todas formas, No me preocupa que algunas cosas puedan causar controversia. Creo que la película no explota los miedos de la gente por hechos terroristas, porque de hecho evita jugar con eso y, como dije, se trata de un enemigo o villano doméstico, interno. No hay musulmanes o europeos terroristas".

El hecho de cambiar de protagonista de una producción a otra fue para Kingberg todo un desafío. "Pero el estudio consideró que estaría bueno hacer algo que otras franquicias como la de Bond o Jason Bourne no hacen: cambiar al héroe. Acá, lo que importa es la Triple Equis, la designación —y no el personaje— es lo esencial. Además, Cube es una gran estrella y aportó ideas para el guión, él tiene mucha experiencia como productor y también algo de experiencia como guionista. Encarar un personaje nuevo, por otra parte, me permitió profundizar en algo que a mí me parece esencial y es el desarrollo de los personajes, para hacer que en la película éstos sean los que la llevan adelante. Uno tiene que poder sacar todos los efectos especiales y todas las secuencias de acción y aún así encontrar que los personajes de la película son absorbentes, que nos importe, como espectadores, lo que les pasa, más allá de sus superpoderes o lo bien filmada que está cierta secuencia".

Del musical a la acción

La predilección de Kingberg por la acción y los personajes con superpoderes es patente. El guionista encara con gusto la tarea de guionar películas sobre personajes como los Cuatro Fantásticos o los X-Men: "Me encantan los personajes de los comics. Cuando están bien hechos, esos personajes toman algo que es fundamental del ser humano, ciertos rasgos que todos compartimos, y lo aumentan, lo magnifican hasta convertirlo en esa cosa de mucho volumen y espectacular que son los superhéroes. Yo crecí leyendo comics y poder guionar películas sobre ellos es muy estimulante. Aunque aclaro que no era mi sueño trabajar en Hollywood. Aunque estudié cine y mi padre enseñaba cinemtografía, yo soñaba con ser escritor. Pero todos los cuentos que hacía me salían como guiones, hasta que alguien me preguntó por qué, en vez de hacer cuentos, no hacía guiones cinematográficos. Entonces escribí Mr & Mrs. Smith. Desde entonces, no he vuelto a escribir un cuento".

Kingberg también compara las producciones de acción y superhéroes con los msuicales: "Cuando la emoción aumenta en los musicales, los personajes irrumpen en canto y baile. En las películas de acción y en los comics, en vez de canciones y coreografías hay explosiones, persecuciones y disparos. Eso se ve en las mejores películas de acción, como en las de John Woo o Luc Besson. Ahí la acción es una expresión de una emoción. Este tipo de películas me han gustado desde chico, porque me permitían ver cosas de mi mismo expresadas de la manera más espectacular posible".

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