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Andy Kusnetzoff: "Vamos a avanzar como sociedad cuando no nos hagamos los boludos y tratemos de ser empáticos"

El conductor, un histórico de "CQC" y líder de "PH", habla de la obra "Las cosas maravillosas" que realizará este jueves en el Auditorio Adela Reta. También reflexiona sobre salir de la zona de confort, la empatía, el presente de Argentina y la edad.

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Andy Kusnetzoff.
Andy Kusnetzoff.
Foto: Difusión.

Es un todoterreno que ha estado en programas insignia como CQC, condujo la versión argentina del reality Extreme Makeover y es el creador del ciclo de entrevistas PH. También está al frente de Perros de la calle (en Uruguay se escucha por la 92.5), pero el motivo para hablar con Andy Kusnetzoff es una obra de teatro: Las cosas maravillosas, que presenta en el Auditorio Adela Reta este jueves a las 21.00.

“Es una obra que habla de la vida, de la salud mental y de las cosas maravillosas que hay en el mundo”, comenta Kusnetzoff a modo de adelanto de este espectáculo, que tiene entradas a la venta por Tickantel desde 1.400 pesos.

—Tenés una conocida carrera en televisión y radio, y habías tenido una experiencia previa en teatro, ¿qué te dio por volver a los escenarios?

—Es que la experiencia previa estuvo buena. Happy Hour era una obra que tenía que ver más con cosas mías y mi mundo. La hicimos con Erika Halvorsen y pusimos a Hilda Lizarazu y sus músicos, un delirio. Lo hicimos así porque me asustaba mucho el teatro. Por suerte salió bien, pero después de eso, nada del teatro me motivaba. Ahora me sumé a Las cosas maravillosas porque la directora, Mey Scápola que es amiga mía, me dijo que esa obra era para mi.

Andy Kusnetzoff y Mey Scápola.
Andy Kusnetzoff y Mey Scápola.
Foto: Difusión.

—¿Y aceptaste enseguida?

—No, porque no sabía si podía hacer algo así. Me insistió, me pidió que mirara la obra, puse una versión que se hizo en Nueva York y a los 10 minutos, no te miento, la llamé y le dije: “La hago”.

—Te envalentonaste rápido.

—Sí, pero después no sabía cómo iba a hacer para memorizar la letra, que es bastante. Empecé a trabajarla hace un año, en octubre estrenamos y estoy súper contento. Yo no me dedico a la actuación, si bien estudié, pero esta obra me conmovió mucho. Y la haga para tratar de conmover a otros.

—¿Y cómo te aprendiste el texto?

—Me gusta mucho la música, me crié escuchando los Beatles y U2, los tengo en mi cabeza pero no me sé ninguna letra. O sea, canto en forma mentirosa, tarareo. Así que no entiendo cómo logré memorizar esta obra.

—¿Qué se siente llegar por primera vez a Uruguay haciendo teatro?

—Me da un poco de adrenalina, miedo, pero también motivación y entusiasmo. De Uruguay siempre me escriben y cuando voy siempre son todos muy buena onda.

Andy Kusnetzoff.
Andy Kusnetzoff.
Foto: Difusión.

—Siempre estás buscando que no te encasillen, ni como el movilero de CQC, ni como el conductor de PH o por la radio. Eso de “salir de tu zona de confort” parece ser tu sello.

—Es un esfuerzo, la verdad, pero al teatro no lo había explorado mucho. No es que te diga ahora quiero ser actor y estar siempre arriba del escenario, pero la obra me encantó. Si hay otra que también me guste tanto, la haré y si no seguiré con esta el tiempo que pueda.

—Igual hay cosas que no cambian. En mayo, en Nueva York y en la calle te encontraste con Susan Sarandon y la entrevistaste, como en tiempos de CQC.

—Sí, fue una casualidad. Ella estaba en una manifestación y era difícil que me entienda lo que le quería decir, pero estuvo bien. Durante 20 años entrevisté a Diego (Maradona), me tocó ser el primero en hablar con Lionel Messi en enero, eso fue increíble, en París; y después hay muchas historias anónimas que en la radio son las que más me gustan. Esa gente que no es nadie y somos todos.

—Incluso en Perros de la calle tienen una sección donde “tiran una soga” a un oyente.

—Sí, hicimos muchas misiones solidarias. Los que tenemos a alguien que nos escucha, tenemos la responsabilidad de transmitir valores y tratar de ayudar. Está bueno generar eso, que a la gente le pase lo mismo, se emocione y todos tengan ganas de colaborar. Eso para mí suma un montón.

—Sobre todo en estos últimos tiempos de Argentina.

—Los argentinos siempre estamos en crisis, pero en este último tiempo está más complicado. Con esta gestión estamos en el medio de un ajuste donde es muy difícil para la gente llegar a fin de mes. Entonces hay que estar muy atento a la sensibilidad, a la empatía, a entender y tratar de ayudar, porque no estamos todos en las mismas condiciones. Creo que vamos a avanzar como sociedad cuando no nos hagamos los boludos con el otro y tratemos de ser solidarios y empáticos.

Andy Kusnetzoff.
Andy Kusnetzoff.
Foto: Difusión.

—¿Esa empatía viene de tu formación como estudiante de psicología?

—Estudié psicología hasta tercer año, sí, pero creo que viene por la educación de mis padres. Yo me crié en el exilio, en Brasil. Cuando tenía siete años me fui para allá de un día para otro en el medio de la dictadura, y un montón de gente fue solidaria con mis viejos. En Río de Janeiro hice de primero a quinto de escuela, así que el portugués lo hablo mejor que el inglés. Ahora lo tengo un poco oxidado, pero mis amigos de la primaria son brasileños.

—¿Los embromaste mucho con el Mundial?

—No, es más, la última vez que hablé del Mundial con ellos, querían que ganara Argentina, por Messi. Lo que genera Lionel es una cosa rarísima, increíble, trasciende esa pica histórica con Brasil.

—Lo que parece increíble es que tengas 53 años. ¿Te sentís de esa edad?

—Me siento bien. Si miro para atrás digo: “¡Uy, hice muchas cosas!”. Hace mucho tiempo que estoy dando vueltas en este medio y haciendo lo que me gusta, tengo ese privilegio o esa suerte. Laburé un montón, la remé mucho también, y estoy cosechando las cosas del esfuerzo de muchos años. Sé que soy un privilegiado, que la situación es difícil y trabajo de lo que me gusta. Estoy bien pero quiero ayudar al otro; si no, no se termina de disfrutar. Ya no tengo 30, tengo un hijo de dos años y medio, y una hija de siete, y con el chico todavía me puedo agachar a jugar. Y me mantiene joven.

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