No es cierto que Dios Momo hiberne después de la Noche de Fallos. El run run carnavalero no cesa y en 2025 sonó más que de costumbre. La vuelta de títulos históricos estuvo a la orden del día y uno de los primeros en anunciarla fue Patos Cabreros. La murga de Pepino, la más ganadora —con 16 trofeos—, puso fin a los rumores el 20 de mayo, con una publicación en Instagram que confirmó el regreso al Concurso Oficial luego de nueve años de ausencia. La noticia fue celebrada por la hinchada y los amantes de la fiesta popular.
Nelson Ferro, su director responsable, ya la había revivido —y sumado un primer premio a la vitrina— en 2015. Tras un quebranto de salud y varias idas y vueltas con el título —que incluso fue a remate en 2023— decidió volver a la carga y apostar otra vez por el regreso.
Carnavalero de alma, Ferro se crio al lado de la familia Espert, que vivía frente a su casa en la Curva de Maroñas, y mamó la fiesta yendo a los ensayos de Saltimbanquis. En 2017, tras la muerte de Eddie Espert, decidió sacar él la murga para que el proyecto de su amigo no quedara trunco. En el Carnaval 2018 se dio el gusto de levantar la copa con el conjunto que marcó su infancia.
Pero Patos Cabreros caló hondo y, cuando logró comprar el 100% del título tras un acuerdo con Jorge López —su dueño histórico—, entendió que era el momento indicado para retornar.
La revelación llegó en febrero de 2025, cuando volvió a pisar el Teatro de Verano para ver a Asaltantes con Patente. “Está divino para sacar los Patos”, le dijo a su esposa Silvana, que junto a sus hijos lo acompaña en esta aventura. Esa misma noche, casi como una señal del destino, se cruzó con Ricardo “Canario” Villalba y la magia empezó a suceder.
Le contó la idea y logró convencerlo de que lo acompañara, aunque Villalba ya se había retirado del Carnaval. “Fue el primero que contraté. Empezó encargándose de la musicalidad, pero cuando vio el plantel que se iba armando, se sumó al coro y fue una alegría inmensa para todos. Es amigo hace 40 años y tenerlo conmigo es un orgullo. El Carnaval no se podía dar el lujo de que estuviera lejos”, asegura Ferro a El País.
Está convencido de que tienen un espectáculo fuerte entre manos y la gente se lo hace saber en los tablados. Hoy hacen la primera pasada por el Ramón Collazo. Antes de concursar, Ferro contó detalles de la vuelta y algunas anécdotas memorables con la murga de los claveles.
Cómo se armó Patos Cabreros para el Carnaval 2026
El vínculo de Ferro con Patos Cabreros data de 2015, cuando Walter Amor, que estaba al frente del título, lo invitó a participar de esa primera vuelta. “Me encantó la idea y tuvimos el orgullo de ganar el primer premio después de 23 años”, recuerda. Al año siguiente le compró el 50% del título, volvió a sacarla en 2017 y en 2018 decidió poner a Patos en pausa para sacar a Saltimbanquis en tributo a Eddie Espert.
Por distintos motivos, Patos Cabreros no volvió a salir. En 2023, cuando el título fue a remate, Ferro estaba en Suiza y envió a “un amigo de la vida” a la subasta. Un año después logró quedarse con el 100%, tras un acuerdo con Jorge López.
Un “pacto de caballeros” demoró el regreso. “No iba a tocar jamás integrantes de murgas donde tengo amigos”, explica. Ante el rumor de que Asaltantes no concursaría, llamó a Daniel Pascale, quien le pidió dos semanas para decidirse. Cuando supo que el director daba un paso al costado, avanzó con parte del plantel de Asaltantes.
El armado comenzó por el equipo artístico. El primer nombre fue Maxi Pérez, que tenía una operación pendiente y se sumó como director artístico con el proceso en marcha. En letras convocó a Christian “Hueso” Ibarzábal y Eduardo Rigau, y luego fue por varios ex Asaltantes: Luis Ortiz, Agustín Pittaluga, Matías Bravo, Pablo Riquero en la dirección escénica y la batería completa (Matías Castro, Matías Balbi y Adrián Boero).
El gran golpe fue el fichaje de Lucía Rodríguez, Figura Máxima del Carnaval 2023. No la conocía personalmente, pero su carisma y su talento le cerraban por todos lados. “Tiré la idea y le gustó a todo el grupo artístico. Será la primera mujer en integrar Patos Cabreros desde su fundación”, asegura.
Lucía le pidió un día para pensarlo y se lo dio, como había hecho con otros componentes. “Fui por ella y no quería perderla. A la noche siguiente me dio el sí y fue una alegría. Ya es parte de la familia”, comenta.
Salieron primeros en la exigente Prueba de Admisión y la ilusión está intacta, aunque Ferro sabe que compite contra murgas de gran nivel: “Siempre me armo para poder definir, pero le tengo un respeto enorme a la categoría. El resultado después pasa a ser un accidente”, se sincera.
La murga con historia que enamoró a Valeria Lynch
Con Patos Cabreros también se dio lujos impensados, como cantar junto a Valeria Lynch. “Fue divino cómo se dio. Fuimos teloneros de Marc Anthony en el Centenario, por una invitación del productor Rubén Yizmeyian. Veníamos de un 2015 precioso y lo coronamos cantando para más de 14 mil personas. Mientras estábamos en escena, vemos a una señora rubia en primera fila que se para y pide hablar con alguno de nosotros. Era Valeria”, recuerda.
Diego Sorondo, su productor, la llevó al back y el flechazo fue inmediato. “Nos hizo sentir sumamente importantes. Nos dijo: ‘Vine a ver un espectáculo y me voy llena de otro que no esperaba’. Ahí nos invitó a cantar con ella en el Palacio Peñarol. Te lo cuento y se me eriza la piel”, dice. Los arreglos se hicieron por teléfono, ensayaron en su academia en Montevideo y luego llegó la invitación al Gran Rex.
“Fueron tres funciones a tope. La última coincidió con la final de la Copa América entre Argentina y Chile. Valeria nos mostraba mensajes: Mauricio Macri había quedado afuera y hasta Diego Maradona le había escrito porque quería ir. No podía hacer entrar a nadie más. No era por nosotros, claro, pero nos sentimos felices. Son cosas que quedan para siempre y se recuerdan en los asados de la murga”, resalta.
Consciente del peso simbólico del título y del desafío que implica ser el director responsable de la murga más ganadora, Ferro mantiene un vínculo permanente con su historia. “Estoy siempre en contacto con la hija de Pepino y con historiadores de la murga. Nos tenemos que nutrir de eso porque no es solo un título: hay una historia atrás y es divino vivirla”. Y cierra con convicción: “Hay Patos para rato, si Dios quiere”.
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