Hay una pregunta que acompaña a los Linternas Verdes desde antes de que sus portadores reciban el famoso anillo: “¿Tienes miedo?”. Linternas, la serie de HBO y DC Studios que se estrena este domingo a las 22.00, decide comenzar justamente con esa pregunta. Pero no lo hace con una batalla espacial, ni una vistosa demostración de poderes.
Los primeros cinco minutos que HBO Max adelantó de la serie retroceden hasta 1996 para mostrar a John Stewart cuando todavía era un niño y a Hal Jordan dando su primera entrevista como Linterna Verde.
El pequeño John ve a Hal como un héroe. Su padre, en cambio, parece interesado en algo más difícil de medir que la admiración: quiere saber, de maneras muy poco ortodoxas y a lo Guillermo Tell, si su hijo tiene miedo. La pregunta funciona como una primera entrada a una de las ideas centrales de la mitología de Linterna Verde, donde la voluntad y la capacidad de enfrentar el miedo son fundamentales para convertirse en uno de los guardianes intergalácticos.
Después, la serie salta diez años, hasta 2016. John Stewart (Aaron Pierre) ya no es el niño que miraba a Hal Jordan (Kyle Chandler) como a un ídolo, sino un nuevo aspirante a Linterna que deberá trabajar junto al veterano para resolver un crimen.
El salto temporal no es un recurso aislado. Linternas está construida sobre dos líneas temporales: una en 2016 y otra en 2026. Según explicó el showrunner Chris Mundy a Entertainment Weekly, ambas están relacionadas con misterios diferentes que se van desarrollando a lo largo de la temporada. La referencia recuerda a True Detective, por esa manera de contar una historia en la que importa tanto descubrir qué ocurrió como entender por qué ocurrió. Y la comparación no es casual, ya que Mundy, además de haber sido showrunner de Ozark, y guionista de Criminal Minds, Cold Case y Bloodline, también escribió para esa serie.
Con una carrera ligada al policial y al thriller de televisión, Linternas es un desafío: tomar personajes que pertenecen a uno de los universos más fantásticos de DC y llevarlos a un terreno reconocible, y sobre todo, mundano.
Los Linternas Verdes son policías intergalácticos, tienen anillos capaces de crear prácticamente cualquier cosa y forman parte de una mitología cósmica. Pero Mundy, junto a Damon Lindelof y Tom King (los tres showrunners) decidieron empezar desde un lugar mucho más cercano: un asesinato, una pequeña comunidad en Estados Unidos y dos investigadores que no necesariamente confían el uno en el otro.
La trama puede parecer inusual, aunque se trata de Linterna Verde, un superhéroe bastante particular. Apareció en 1940, creado por Martin Nodell y Bill Finger, aunque recién en 1959 llegó la versión que hoy se conoce, protagonizada por Hal Jordan. El personaje fue creado por John Broome, Gil Kane y el editor Julius Schwartz, junto al concepto de los Green Lantern Corps, y los anillos de poder.
Después de pasar por series y películas animadas, el personaje llegó al cine en 2011, interpretado por Ryan Reynolds, en la olvidable película de Martin Campbell. En 2025 volvió a aparecer en Superman, esta vez con cara de Nathan Fillion como Guy Gardner (el superhéroe con el peor peinado), el otro Linterna que tendrá presencia en la serie.
Esta Linternas parece interesada en crear su propia historia en vez de seguir una ya conocida. Desde sus primeras imágenes, la serie se acerca más a un policial que a una historia tradicional de superhéroes. La sinopsis dice que Hal y John investigan un crimen en Rushville, Nebraska, y que la investigación los enfrenta con las autoridades locales y con un misterio que puede tener una explicación fuera de este mundo. Hal está convencido de que detrás del caso hay un componente extraterrestre, mientras que la sheriff Kerry, interpretada por Kelly Macdonald, no encuentra pruebas que respalden esa hipótesis.
Mundy definió la serie como una “buddy cop show”, y detrás de esa mirada hay otros dos nombres que explican el tono de la serie.
Uno es Tom King, un conocido guionista de cómics, y la persona con la biografía más inesperada en el equipo creativo. Antes de dedicarse a escribir historietas, King hizo pasantías en DC y Marvel, y después de los atentados del 11 de setiembre ingresó a la CIA, donde pasó cerca de siete años como oficial de operaciones.
Trabajó en contraterrorismo, pasó tiempo en Irak, y luego de dejar la agencia regresó a la escritura. Esa experiencia terminaría alimentando buena parte de su obra, como el comic The Sheriff of Babylon, sobre un asesinato en Irak protagonizado por un investigador que debe moverse entre militares, inteligencia y el mundo de la política.
El tercer nombre al frente es Damon Lindelof, otro guionista de trayectoria exitosa. El creador de Lost y The Leftovers vuelve al universo de los superhéroes después de Watchmen, la exitosa miniserie de HBO que convirtió el material de Alan Moore y Dave Gibbons en una historia adulta sobre poder, violencia, memoria y racismo.
En esa línea, Linternas parece formar parte de una tendencia que también se pudo ver en El Pingüino, la serie derivada del Batman de Matt Reeves. En lugar de empezar por el costado más reconocible de los personajes, toma el género policial como puerta de entrada para tratar cuestiones más serias. Sin olvidarse que todo el universo de DC está ahí: hay anillos de poder, extraterrestres, los Guardianes del Universo y Sinestro. Pero todos esos elementos están puestos al servicio de una historia sobre decisiones, pérdidas, miedos, relaciones y conflictos de poder.
Porque antes que una aventura cósmica, Linternas quiere ser un policial; antes que mostrar todo lo que puede hacer un anillo, prefiere ver qué hacen sus personajes cuando tienen que tomar una decisión.
Y en el centro de esa historia están John Stewart y Hal Jordan. Uno empezando a ocupar un lugar que el otro lleva años desempeñando. Y sobre ese vínculo se construye el resto: un asesinato en el corazón de Estados Unidos, dos investigadores que no siempre están de acuerdo, dos épocas que terminarán encontrándose y un enorme universo de superhéroes que, por primera vez en mucho tiempo, parece estar dispuesto a bajar de las estrellas para investigar el crimen ocurrido en un pueblito.