La historia de Ruben Rada y Cacho de la Cruz atravesó buena parte de la cultura popular uruguaya. Fueron compañeros de música, compartieron los primeros pasos de la televisión y, sobre todo, construyeron una amistad que sobrevivió al paso de las décadas. Rada, fallecido este miércoles a los 83 años, solía definir a Cacho, quien falleció en noviembre de 2025 a los 87, como su “hermano de la vida”.
Su vínculo comenzó mucho antes de que ambos se convirtieran en figuras populares. A fines de los años 50, Rada tenía apenas 17 años, trabajaba como repartidor de telegramas y aprovechaba cualquier oportunidad para cantar. Una de ellas aparecía en el Club Irlanda de Bochas, donde se subía a las mesas antes de la llegada de las murgas y sorprendía imitando a artistas como Nat King Cole y Miguel Aceves Mejía.
Una noche estaba allí Cacho de la Cruz, recién llegado de Argentina, con un auto destartalado y quedó impactado por aquel adolescente.
La primera pregunta que hizo a los responsables del lugar quedó convertida en una anécdota que ambos repetirían durante años: “¿Este negrito, toma?”. La respuesta fue inmediata: “¿Zapatito? No, es un tipo que no toma ni Geniol”.
Cacho decidió llevárselo a ensayar con The Hot Blowers, grupo de jazz y Dixieland que marcaría una etapa fundamental para los dos. Rada siempre le reconoció a su amigo aquel gesto. Consideraba que su incorporación a la banda había sido un punto de inflexión que le había “salvado la vida” musicalmente, porque le permitió descubrir otros sonidos y llegar a nuevos públicos.
Cacho de la Cruz, tutor de Ruben Rada
La relación sumó rápidamente un capítulo tan insólito como entrañable. Cuando The Hot Blowers emprendieron una gira de un mes por Chile, Rada todavía era menor de edad y necesitaba autorización para viajar. Su madre encontró una solución: nombró legalmente a Cacho de la Cruz como tutor del joven músico.
Cacho aprovechó aquella inesperada autoridad con humor. Rada contaba que durante la gira lo mandaba a hacer encargos y hasta lo obligaba a colgarle las medias después de los lavados. La broma sobrevivió durante décadas y Cacho solía recordarle: “¡Ahora respetame porque soy tu padre!”.
En aquel viaje también ocurrió uno de los episodios que más recordaban. Hospedados en el Hotel de Turismo de Antofagasta, una mañana los integrantes del grupo fueron convocados por la gerencia debido a que habían encontrado suciedad en la piscina y sospechaban que alguno de los músicos había escupido en el agua.
Cuando les exigieron identificar a los responsables, algunos integrantes de la banda señalaron, en medio de las bromas, a “Bachicha”, Daniel Lencina, y a “El Negro”, Rada. Pero el hotel se tomó la acusación en serio: hubo una sanción económica y les comunicaron que no podrían actuar esa noche.
Finalmente Cacho y sus compañeros intervinieron, el malentendido se aclaró y pudieron actuar.
Esa noche Rada volvió al escenario para cantar Dixieland con una particularidad que también hacía reír a Cacho: como no dominaba el idioma, inventaba un inglés fonético que sonaba convincente mientras interpretaba las canciones.
De la música a la televisión
Cacho también tuvo un papel decisivo en otro salto de Rada. Cuando la televisión uruguaya daba sus primeros pasos, ambos fueron a probar suerte a Canal 12. La aventura no empezó precisamente con alfombra roja: pasaron prácticamente todo el día esperando en la puerta sin que nadie los atendiera.
Insistieron hasta conseguir que los recibieran. Aquella perseverancia terminaría abriendo otra puerta para dos artistas que, con los años, se convertirían en nombres fundamentales del entretenimiento uruguayo.
Juntos en la luna de miel y el nacimiento de la primera hija de Cacho de la Cruz
La amistad, sin embargo, iba mucho más allá del trabajo. Cuando Cacho se casó con su primera esposa, Titina Reffino, la luna de miel fue en Punta del Este, donde The Hot Blowers tocaban diariamente durante la temporada.
En el libro Titina, gracias a la vida, Reffino recordó el particular humor de Rada durante aquel verano. “Todos eran unos herejes, muy bromistas y la pasábamos de maravilla. Con Rada fue con quien más me divertí”, contó.
Una de las bromas ocurrió en un supermercado. Rada se tiró al piso y comenzó a pedir ayuda delante de clientes desconcertados: “Por favor, ayúdenme. Soy negro y esta mujer me tiene con hambre”, decía mientras señalaba a Titina.
Pero una de sus mejores ocurrencias llegaría algunos años después. En 1965 nació Daniella, la primera hija de Cacho y Titina. Rada fue al sanatorio a conocer a la bebé y allí montó un verdadero espectáculo: protestó públicamente porque la niña “no era negra”.
La actuación resultó tan convincente que después hubo que explicarles a enfermeras y otros testigos que se trataba de una de las bromas del músico y, por supuesto, que Rada no era el padre de la recién nacida.
Detrás de las cargadas, las giras, los escenarios y las aventuras televisivas había un afecto que permaneció intacto durante más de seis décadas. Cacho fue quien descubrió a aquel adolescente que cantaba arriba de las mesas, se convirtió legalmente en su tutor, compartió escenarios con él y lo acompañó en sus primeros pasos televisivos.
Cacho de la Cruz murió en noviembre de 2025, a los 87 años. Ruben Rada falleció este miércoles 26 de agosto, a los 83. Con apenas nueve meses de diferencia se fueron dos protagonistas de una generación irrepetible de artistas uruguayos.