Julio Ríos revivió en su programa Las voces del fútbol una increíble anécdota ocurrida durante la Copa Libertadores de 1988, cuando el relator (entonces en Radio Oriental) acompañó a Nacional a Colombia para enfrentar al poderoso América de Cali por semifinales en el partido de vuelta.
Todo comenzó en la previa, en el hotel Intercontinental de Cali, donde se alojaban jugadores, dirigentes y periodistas uruguayos. Según contó Ríos, el día anterior al partido decisivo, aparecieron varias mujeres enviadas para “distraer” a los futbolistas tricolores y desgastarlos antes del trascendental encuentro. Allí entró en escena el fallecido periodista Raúl "Cacho" Barizzoni, quien decidió gastar una broma que terminaría convirtiéndose en leyenda.
“¿Saben quién es él?", le dijo Barizzoni a un grupo de jóvenes y refiriéndose a Ríos, entonces muy joven relator. "Él es Hugo de León, capitán de Nacional”, añadió Barizzoni ante las colombianas. En tiempos sin redes sociales ni teléfonos inteligentes, el engaño funcionó a la perfección.
A partir de ese momento, Ríos se transformó en un falso Hugo de León. Con una campera de Nacional prestada y el aval silencioso de toda la delegación, el periodista se entregó por completo al personaje. Rodeado de las jóvenes, Ríos se instaló en la piscina del hotel parecía irreal, donde tomaba cerveza y fumaba cigarrillos. "En ese momento yo fumaba. Dejé en 1990", recordó ante sus compañeros.
“¿Vos fumás y tomás cerveza?”, le preguntaron sorprendidas las colombianas. “Sí, fumo, tomo cerveza y mañana la voy a romper en la cancha”, respondió entre risas.
La actuación fue escalando. Otro periodista del grupo, el también fallecido Ariel Delbono, se acercó simulando ser enviado de la emblemática revista El Gráfico para hacerle una entrevista exclusiva al supuesto Hugo de León. Allí, Ríos improvisó una historia de transferencia millonaria al fútbol italiano.
“Si lo quiere poner, son cinco millones de dólares”, lanzó, agrandando todavía más el mito ante la fascinación de las jóvenes colombianas.
La broma terminó involucrando a todos. Jugadores y dirigentes pasaban junto a la mesa saludando al “capitán” y pidiéndole que fuera a descansar antes del partido. Incluso el técnico de la época, Roberto Fleitas se sumó al juego. “Hugo, a descansar”, recordó Ríos que le dijo el entrenador. “Cinco minutos más, profesor”, respondió él, sin abandonar nunca el personaje.
La historia siguió luego en una habitación del hotel, en una velada que el relator describió con humor y misterio. Hubo whisky, frutas tropicales, uvas en la boca y hasta la llamada de un dirigente de Nacional que quiso sumarse a la reunión. “Le corté el teléfono”, recordó entre carcajadas.
Pero detrás de la comicidad había un trasfondo mucho más peligroso. Según relató Ríos, aquellas mujeres habrían sido enviadas por gente vinculada al temido Cartel de Cali, que en aquellos años tenía fuerte influencia alrededor del América de Cali y del fútbol colombiano.
La tensión llegó al día siguiente, cuando las jóvenes descubrieron que el verdadero Hugo de León era un hombre mucho más alto, barbudo y físicamente muy distinto al impostor con el que habían pasado la jornada.
“Nos hicieron la del 30”, recordó Ríos sobre la reacción que habría generado la maniobra. Tras el empate conseguido por Nacional en Cali, que le permitió acceder a la final de la Copa, el periodista debió ser cambiado de habitación y pasó la noche custodiado por un guardia.
Mientras el plantel celebraba el resultado y disfrutaba de una noche libre otorgada por Fleitas, Ríos miraba todo desde lejos. “Fue el Carnaval de Río y yo no pude participar”, lamentó con humor. La respuesta de Alberto Pérez resumió perfectamente la situación: “Bueno, pero tuviste el día anterior”.