El chef francés Jean Paul Bondoux celebra 45 años en Uruguay con una mirada íntima sobre su vida y su presente. “Realicé todos mis sueños acá”, asegura, al tiempo que define su oficio: “La gastronomía es una religión, hay que poner el corazón”.
Desde sus restaurantes La Bourgogne y La Table de Jean Paul, reflexiona sobre el destino: “A Punta del Este le falta atracción para todo el año”. En lo personal, vive un nuevo amor con la brasileña Rebeca Oliveira: “La quiero de verdad, me hace bien”, dice sobre la joven de 32 años. Y resume su filosofía: “Amar es lo más fuerte que hay; en la vida y en la cocina es lo mismo”.
-¿Cuántos años hace que está en Uruguay?
-Cuarenta y cinco años. Es más que mi vida en Francia. La vida pasa rápido… y yo hice toda mi vida acá.
-¿Qué lo trajo a este país?
-No sé si hay una sola razón. Hay algo espiritual en Uruguay. Hoy el mundo está lleno de cosas artificiales, de teléfonos, de ruido… y Uruguay tiene algo especial. Es un país que tiene una tranquilidad y una profundidad que el mundo necesita.
-¿Cómo fue construir su camino acá?
-Fue una vida especial. No me fue mal, pero no es fácil. La gastronomía es una religión: te casás con ella. Tenés que poner el corazón todos los días. Y acá, durante muchos años, no era una profesión tan desarrollada. Hoy cambió, pero costó mucho, en especial con el personal. Encontrar a las personas para el salón, para la cocina, para todo lo que implica una gastronomía profesional.
-Usted lleva adelante dos propuestas gastronómicas muy fuertes en Punta del Este…
-Sí, La Bourgogne, que está abierto todo el año, y eso es muy importante para el turismo. Y también La Table de Jean Paul, que es una opción más simple, de bistró francés, más accesible. Siempre digo que cuando un turista llega a un país, necesita una experiencia gastronómica. Eso es clave.
-¿Qué le falta a Punta del Este para consolidarse todo el año?
-Atracción. Falta crear motivos para que la gente venga. No alcanza con la playa. Mirá Gramado, en Brasil: tiene 6 o 7 millones de turistas sin tener mar. Punta del Este llega al millón y solo en verano. Acá falta tradición, espectáculos, proyectos grandes. Hay mucho potencial, pero hay que desarrollarlo.
-¿Cómo ve la competencia internacional?
-Miami es un gran centro para los sudamericanos. Punta tiene una temporada muy corta, del 27 de diciembre al 10 de enero, y después baja. Eso es un problema. Hay que pensar el destino de otra manera.
-Después de tantos años, ¿qué le dio Uruguay?
-Todo. Realicé todos mis sueños acá. Profesionalmente, todo. Y también una familia. Eso es lo más importante.
-Usted suele decir que la gastronomía es emoción…
-Claro. Un restaurante no es solo comida. Es crear emoción en el cliente. Tenés que abrir tu corazón. Si no hay emoción, no hay nada.
-¿Qué le dejó su participación como jurado en la primera edición de Bake Off Uruguay, en Canal 4?
-Fue buena experiencia, interesante, sí. Después me hice famoso con otra cosa, que fue la relación con esta chica (la exparticipante Silvia Paiva) que no sabía nada de cocina. También aprendí que en la televisión no se acepta a una persona que no hable bien español. En todos los ámbitos de mi vida, todos me entienden pero en televisión me dijeron que no se me entendía lo que decía.
-Ya que mencionó el tema amor. Luego de su última relación conocida con Silvia Paiva, hoy está en una nueva etapa…
-Sí… (sonríe). Conocí a Rebeca en Río de Janeiro, donde hago una consultoría en el restaurante L’Etoile. Es una relación muy especial. La quiero de verdad. Me hace bien, me ayuda mucho. Disfrutamos mucho cuando estamos juntos. Es muy linda, además, mucho más linda que la otra.
-¿Qué le aporta este nuevo vínculo?
-Energía, alegría. El amor es lo más fuerte que hay. Nada es imposible con amor. En la vida y en la cocina es lo mismo: cuando compartís, crece.
-Hay una diferencia de edad importante entre ustedes…
-Es la vida. Yo tengo 78, ella 32. Pero eso no importa. Lo importante es lo que sentís. Cuando hay amor verdadero, todo funciona. Me siento igual o más joven que ella. Además, me gusta mucho Rebeca como estilo de mujer, tiene color en la piel. La mujer negra es más atractiva que la mujer de piel blanca. Yo veo que en Uruguay hay cierto racismo, que yo en particular no tengo para nada. Todo lo contrario. Soy un gran admirador de la cultura africana, de su música, su cocina y sus mujeres.
-Después de tantos años, ¿qué reflexión le queda sobre la vida?
-La vida es una rosa con muchas espinas. Pero lo más lindo que puede encontrar un hombre o una mujer es su vocación… y el amor. Amar la vida. Eso es todo.