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entrevista

El joven de Florida que pasó por la Juvenil del Sodre y hoy integra la Orquesta Sinfónica de radio de Viena

El cornista uruguayo Luis Barbé habla de su carrera, su nuevo rol en la destacada orquesta europea y su recuerdo de la Juvenil del Sodre.

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Luis Barbé.
Luis Barbé.
Foto: Difusión

Por Nicolás Lauber
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Luis Barbé pestañea y le dan su primer instrumento. Pestañea de nuevo e integra la Juvenil del Sodre. Otra vez y está estudiando en Berlín. Pestañea e integra la Orquesta Sinfónica de la radio de Viena. Hay carreras en la música que no tienen un momento determinante. Para Luis Barbé, todo comenzó cuando su madre escuchó en la radio que se formaba una orquesta sinfónica en Florida.

“Era un pibe de 15 años de Florida. Ni idea tenía de lo que era una orquesta sinfónica”, comenta entre risas a El País el cornista Luis Barbé, mientras toma mate en Viena.

Barbé, quien hoy tiene solo 25 años, se anotó. Cuando le preguntaron qué instrumento quería (dijo violín, clarinete o trompeta), todos estaban ocupados. Germán, su profesor le dijo: “tenés cara de cornista”. Luis todavía intenta entender cuál es esa cara, pero por lo visto su maestro le acertó.

Llegó a su casa e investigó qué era ese instrumento extraño que nunca había visto.

El día que llegaron los instrumentos fue una emoción para el niño. “Lo cuidaba como si fuera un bebé. Lo limpiaba todos los días. Era como el que tiene un auto nuevo y le pasa la franelita a diario”, dice.

Estudió, mucho, y llegó a la Orquesta Juvenil del Sodre con 16 años, lo que fue un gran paso para su carrera, y una dificultad para su familia que sigue en Florida.

Viajaba tres veces por semana a Montevideo mientras seguía en el liceo en su ciudad.

“Me acuerdo de la Juvenil con mucha alegría porque siempre hacíamos música sudamericana, candombe”, dice. “Me alegra mucho el haber estado ahí y haber hecho giras con la música que nos representa. Eso, aquí no lo toco”.

El primer salto importante surgió cuando quiso tomar clases en Argentina con un profesor, Andrés Bercellini que había llegado a la Juvenil del Sodre.

Sus padres le preguntaban a los profesores si tenía talento, porque necesitaba comprar un corno francés, cuyo precio era de 6.000 dólares. “Al final me compraron el instrumento que lo usé dos o tres años hasta que junté plata y, con ayuda de mis padres, me pude comprar otro”, comenta Barbé.

Viajó cada 15 días a Buenos Aires, y lo que le daban de beca en la Juvenil, lo usaba para comprar el pasaje. “Ahora que lo pienso, con 17 años irme solo, es como que una locura, también para mis padres”, dice.

Gracias a la Juvenil hizo una gira por Europa, y otra a Estados Unidos. En esos viajes entendió que le gustaba viajar con la música. Así, cuando llegó la opción de seguir la carrera de abogacía que estaba estudiando o irse a Argentina para hacer una audición para la academia del Teatro Colón, se decidió por la música.

Pensó que no lo iban a elegir, a un uruguayo que recién empezaba, por encima de gente de toda Sudamérica. Lo eligieron y en diciembre, con apenas 17 años armó sus valijas y se fue a Argentina.

Así, en 2016 comenzaba la travesía de este joven músico.

Se mantuvo tocando con la Filarmónica de Montevideo, con la Banda Sinfónica y con la Ossodre. También estuvo invitado en varias orquestas de Argentina, en la Orquesta de las Américas y en una Orquesta Internacional de Corea, hasta que su profesor, que había estudiado en Berlín, le dijo que fuera allí a probar.

Estuvo dos años dudando hasta que se decidió.

Fue con la idea de probarse haciendo audiciones. Así llegó a la Academia de la Filarmónica de Berlín (“lo hice de caradura, porque si uno lo piensa mucho no lo termina haciendo”, dice), una de las mejores del mundo a la que se presentan músicos de todos lados. En la primera audición eran 120 cornistas, en la segunda ronda quedaron seis, y la tercera ronda es con los dos finalistas. “No gané, pero llegué a la final dentro de toda esa gente, y recién llegado a Europa. Para mi ya era ganar”, comenta.

“Mi plan era ir, intentar y disfrutar de la primera ronda. No me imaginaba en la final”.

El cornista de la Filarmónica de Berlín, Stefan Jezierski lo becó para que sea su alumno durante un año.

Pidió ayuda al Fonam y ganó la beca en 2018. “Me quedé en Berlín ocho meses porque lo que quería era hacer mi licenciatura de música con especialización en Corno, pero entrar en una Universidad, se presentan muchos para hacer una licenciatura”, dijo.

La gente le decía que era imposible entrar a la cátedra del Profesor Christian Lampert, porque no acepta a nadie, menos a quien no conoce. Igual fue y se presentó. No perdía nada con intentar.

Quedó en primer lugar y en junio del año pasado se graduó. “En todo momento no pensé que lo pudiera lograr. No sabía alemán, tampoco tocar piano y lo pedían como complementario, y me tuve que ponerme a estudiar por horas”, dice.

Ha sido todo muy rápido en la carrera de Barbé, quien hacía audiciones en orquestas antes de terminar su licenciatura. Como pasaba de ronda, signo de un buen nivel, decidió hacer un Master en Suiza. ”Di el examen de ingreso un viernes, y el lunes hice la audición para la Orquesta de Radio de Viena y la gané. Entonces tuve que cancelar todo lo de Suiza y empezar un nuevo plan”, dice.

En sus planes no estaba integrar la orquesta de Viena, al menos no con esta edad. “Me imaginaba estar en este lugar con 35 años, con 30. No imaginaba ganar con 25 años”, dice.

Su próximo paso es disfrutar. “He estado tocando en muchas orquestas, en festivales y me quiero quedar a disfrutar de mi orquesta, mis colegas, y de esta ciudad increíble. Pero me conozco y sé que no voy a quedarme acá. Agarro todo, me voy y ya está. Mi plan es disfrutar de la orquesta, terminar mi Master y dejar que me sorprenda la vida”, comenta.

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