A los 44 años, Manuela Da Silveira siente que vive una etapa muy distinta a la que transitó durante buena parte de su carrera. La comunicadora, actriz y humorista repasó en una entrevista con Ana Matyszczyk para el ciclo Charlas FIX los acontecimientos que marcaron un profundo punto de inflexión en su vida: la maternidad, la enfermedad y muerte de sus padres, los problemas de salud que enfrentó y el camino de autoconocimiento que emprendió en los últimos años.
"¿Hay una Manu antes de los 40 y otra después?", preguntó Matyszczyk en el arranque de la charla y ante la respuesta afirmativa, Da Silveira repasó una etapa de transformaciones que llegaron casi todas juntas y la obligaron a replantearse prioridades, expectativas y formas de habitar la vida.
Uno de los episodios que marcó ese proceso fue el diagnóstico de síndrome de ovario poliquístico (SOP), una condición que detectó después de varios síntomas que inicialmente fueron atribuidos al estrés y la ansiedad.
"El cuerpo me gritó", resumió. Contó que comenzó a sufrir inflamaciones, problemas de voz y alteraciones metabólicas vinculadas a la insulina. Incluso llegó a registrar valores que la acercaron a cuadros prediabéticos, una situación que la asustó y la impulsó a revisar hábitos y formas de gestionar el estrés.
A partir de entonces inició un recorrido de autoconocimiento que incluyó yoga, cambios en la alimentación y la búsqueda de herramientas complementarias para comprender mejor lo que le estaba ocurriendo.
Ese diagnóstico también tuvo consecuencias en otro aspecto fundamental de su vida: la maternidad.
Debido al seguimiento médico que realizaba por el funcionamiento de sus ovarios, a los 36 años decidió congelar óvulos. "Me ayudó mucho ver cómo respondía mi cuerpo y conocer mi reserva ovárica", recordó.
Tiempo después, ya en pareja, comenzó la búsqueda de un hijo. Primero atravesó tratamientos de baja complejidad y luego cuatro intentos de fertilización asistida de alta complejidad, in vitro.
Sin embargo, cuando parecía que el camino sería exclusivamente a través de la medicina reproductiva, ocurrió algo inesperado. "Los dos embarazos fueron espontáneos", contó.
Su primer hijo, Matías, llegó cuando tenía 41 años. Más tarde nació Clara, también de forma natural y con 43 años, luego de un proceso que había estado atravesado por tratamientos, incertidumbres y expectativas.
Da Silveira destacó que decidió compartir públicamente esa experiencia porque sabe que puede ayudar a otras mujeres que atraviesan situaciones similares. "No me gusta hablar de tiempos porque cada historia es distinta", aclaró, aunque reconoció que escuchar testimonios de otras mujeres le resultó valioso cuando ella misma estaba transitando ese camino.
La llegada de Matías coincidió además con uno de los momentos más difíciles de su vida: el avance de la enfermedad oncológica de su padre, el histórico periodista deportivo Jorge "Toto" Da Silveira, fallecido en 2023.
Durante la entrevista recordó que él acompañó de cerca los tratamientos de fertilidad y que aguardó con ilusión la llegada de su nieto.
"Tenía una sabiduría que me excede", expresó al hablar de aquellos meses en los que convivieron la expectativa por el nacimiento de su hijo y el deterioro de la salud de su padre.
Entre los recuerdos que conserva con más emoción aparece una conversación ocurrida poco antes del final. "Hiciste todo bien", le dijo Jorge Da Silveira en uno de los últimos momentos de lucidez que compartieron.
También destacó otra enseñanza que le dejó el popular "Toto" en la etapa final de su vida. Acostumbrado a una ética de trabajo inquebrantable y a sostener durante décadas que estaría frente a un micrófono hasta el último día, finalmente aceptó sus límites y se permitió despedirse con ternura. Da Silveira se despidió de su programa radial unos meses antes de su partida en julio de 2023.
"Me dejó el tremendo regalo de desarmar la rigidez", reflexionó.
Hoy, ya convertida en madre de Matías y Clara, y mientras prepara nuevos proyectos teatrales, Da Silveira asegura que sigue encontrando sentido en las experiencias más difíciles que le tocó atravesar, incluidos los duelos por sus padres. Su madre Elena había fallecido poco antes de la partida de su padre.
"Creo que dirían: qué hijos divinos que tuvo y qué nietos divinos que nos dio", concluyó.