El músico uruguayo Nacho Obes expresó su enojo en redes sociales luego de ser demorado en un control de la Dirección Nacional de Aduanas al ingresar al país, donde —según relató— fue sometido a una revisión exhaustiva y hasta humillante de su equipaje.
El episodio derivó en un descargo cargado de ironía que rápidamente se viralizó. “Los héroes de Aduana en Uruguay buscando el contrabando, el crimen y los explosivos... en los peligrosos músicos uruguayos”, escribió el líder de la banda Doberman en X (ex Twitter), en un mensaje donde cuestionó el procedimiento y sugirió un trato desmedido hacia su persona.
"Posibles traficantes y delincuentes que son un riesgo para la seguridad nacional. Ahora el mundo es un lugar más seguro", añadió el artista, exintegrante de Santo y seña y Tu cara me suena.
Lejos de quedarse ahí, el artista profundizó su malestar con una segunda publicación en la que apuntó directamente contra el accionar de una funcionaria en cuestión: “ Saludos a la muchacha que estaba haciendo su trabajo. Humillar, acusar y dudar de un pasajero, entre 1400”, señaló, insinuando arbitrariedad en el control.
Los héroes de Aduana En Uruguay buscando el contrabando, el crimen y los explosivos en los peligroso músicos Uruguayos. Posibles traficantes y delincuentes que son un riesgo para la seguridad nacional. Ahora el mundo es un lugar más seguro.
— Nacho Obes (@NachoObes) April 30, 2026
Hoy entró una piba nueva… Se nota. pic.twitter.com/fxKOVsrca4
El caso generó repercusión inmediata. Mientras algunos usuarios acompañaron su indignación y pusieron el foco en los protocolos de control, otros cuestionaron al músico y redoblaron en ironía.
Frente a las críticas, Obes respondió con una imagen que contenía una frase del exentrenador argentino Carlos Salvador Bilardo: “Para hablar hay que ganar, si no no podés hablar”.
— Nacho Obes (@NachoObes) May 1, 2026
No es el primer reclamo de un músico uruguayo hacia la Aduana. Hace unas semanas, el grupo de cumbia pop uruguaya Olvidate! denunció en marzo de 2026 que la Aduana de Paysandú mantiene retenidos sus instrumentos musicales y equipamiento técnico desde febrero de 2025, impidiéndoles trabajar y causándoles un grave perjuicio económico.