GUILLERMO ZAPIOLA
¿El nuevo Javier Bardem? Puede ser un poco prematuro afirmarlo, pero el dato es que Eduardo Noriega ha comenzado a abrirse paso en el mercado norteamericano, y una película suya encabeza hoy la taquilla en los Estados Unidos.
En efecto, en el mismo momento en que Bardem se convertía en el primer español premiado con un Oscar, Justo en la mira, "thriller" político dirigido por Pete Travis, se estrenó en los Estados Unidos y rápidamente se colocó a la cabeza de las recaudaciones. Noriega no es el protagonista, porque no hay protagonista: se trata de una película coral, en la que se proporcionan ocho puntos de vista diferentes sobre un mismo hecho. El elenco incluye otras celebridades como Dennis Quaid, Forest Whitaker, Sigourney Weaver y William Hurt.
El film, que se estrena en Montevideo el 4 de abril, tiene que ver con un atentado contra el presidente de los Estados Unidos durante una visita a España, y el modo como ese hecho repercute en la vida de ocho personajes diversamente vinculados a él. El director Travis es un confeso admirador de Akira Kurosawa, y ha dicho que Rashomon del maestro japonés, que también contaba un único acontecimiento desde varias perspectivas, fue una de sus fuentes de inspiración.
Para Noriega, que saltó a la fama sobre todo como el "chico Amenábar" (actuó en Tesis y en Abre los ojos para el director chileno/español), estaría dando otro salto con Justo en la mira: como Bardem en Antes que anochezca, se ha lanzado a actuar en inglés. Además de Justo en la mira ha hecho Transsiberian de Brad Anderson, un "thriller" en el que también actúan Woody Harrelson, Emily Mortimer y Ben Kingsley que aún no ha tenido estreno comercial pero que se exhibió en los festivales de Sundance y Berlín.
El nacionalismo español se ha picado un poco porque parte de la acción de la película que transcurre en España fue filmada en México, pero hay muchas escenas rodadas realmente en los alrededores de Salamanca y otros lugares de la península ibérica. Ello empujó a los productores a realizar el lanzamiento mundial de su película, simultáneamente, en España y México.
Personaje. Noriega encarna en Justo en la mira el papel de Enrique, un policía consumido por los celos ya que piensa que su novia lo engaña. "Es una persona muy pasional. En un momento determinado se siente traicionado y ya le da igual todo: lo único que quiere es vengarse. Es capaz de poner su vida y la de los demás en peligro, así que deja el plano profesional de un lado y se deja llevar", ha dicho el actor a la prensa española, agregando que esa tendencia al apasionamiento no es sólo del personaje que interpreta. Según él, refleja rasgos propios.
"Aparentemente soy una persona muy racional, pero creo que lo racional es sólo para intentar domar al caballo que hay dentro de mí, al caballo desbocado. En realidad soy una persona muy instintiva y muy pasional, y creo que lo ideal es encontrar un equilibrio entre lo racional y lo pasional. Sólo pasión sin cabeza, no puede ser; sólo cabeza sin pasión, sería una vida un poco aburrida", agrega Noriega.
Cuando se le pregunta su opinión acerca de sus compatriotas que ya han dado el salto a Hollywood (Antonio Banderas, Bardem), Noriega es muy explícito: "Qué puedo decir: Banderas es incomparable, porque nadie había trabajado en la industria americana como él y ahora Bardem, con menos trabajos por el momento, pero con una cantidad de premios impresionante. Creo que (los dos) son un referente para todos los actores. Todo lo que consigan Bardem, Banderas o Penélope Cruz es bueno para el resto de los actores".
Con cierta modestia, real o fingida, y una dosis de humor, el actor nacido en Santander hace 34 años agrega: "Tengo la sensación de que como Bardem está tan bien considerado, se piensan que los españoles son buenos actores".
Noriega está seguro de que su participación en Justo en la mira le dará a su carrera una proyección internacional: es la primera vez que participa en una película que se estrenará casi simultáneamente en todo el mundo. Pero al igual que sus colegas, quiere para sí lo mejor de dos mundos: aunque le interesa el cine de la gran industria, no quiere dejar de hacer películas de corte independiente y trabajar tanto en España como en Estados Unidos y en Latinoamérica (por ejemplo Uruguay, donde ya rodó Plata quemada). También Noriega entiende que Hollywood es la gran vidriera que permite darse a conocer, y a partir de ahí hacer otras cosas.
Ello no le impide valorar de manera diferente el esfuerzo que corresponde realizar en un caso y en otro: "Cuando haces un proyecto pequeño tienes que arrimar el hombro, colaborar e intervenir en diferente departamentos. Mientras más pequeñita la película, más colaboras, pero también para mi carrera es importante hacer una película como Justo en la mira, porque puedo darme a conocer y tener una repercusión internacional. Ojalá pueda combinar los dos". Se va a volver a oír de él, sin duda.
Cinco etapas en el tránsito de un actor en búsqueda del estrellato
Abre los ojos
Noriega había actuado ya para el director Alejandro Amenábar en el asunto de suspenso de "Tesis" (1996), pero se afirmó con el mismo cineasta en este film de 1997 que fue repetido luego en Estados Unidos (y sin él) como "Vanilla Sky".
El espinazo del diablo
Mezcla de historia de fantasmas y guerra civil española, mecanismo que el director mismo Guillermo del Toro repetiría en "El laberinto del fauno". Noriega trabaja aquí en el orfanato dirigido por Federico Luppi y es visitado por un espectro infantil. Es de 2001.
El método
Otro reencuentro, el de Noriega con el director Marcelo Piñeyro, que ya lo dirigiera en "Plata quemada" (2000). Adaptación de "El método Gronhölm", un ácido comentario sobre los criterios de los expertos en "recursos humanos", hecha en 2005.
Alatriste
Un ambicioso espectáculo de acción y de época de 2006, inspirado en la serie de novelas de aventuras de Arturo Pérez-Reverte. Viggo Mortensen es el acrobático y espadachín personaje titular, y Noriega encarna al conde de Guadalmedina.
Transsiberian
Otra etapa del traslado de Noriega a Hollywood: un asunto de suspenso y acción en el que una pareja norteamericana viaja en el tren Transiberiano, entre China y Moscú, y se ve involucrada con algunos individuos misteriosos y amenazantes.
La historia del hombre que perdió un ojo en Tailandia
Tras su doble incursión en el cine angloparlante, Eduardo Noriega ha vuelto a sus raíces en su siguiente trabajo. Su viejo cómplice Alejandro Amenábar lo ha convocado (esta vez en calidad de productor) para protagonizar El ojo encarnado, un asunto de misterio y terror que será dirigido por Giordano Gederlini, quien al igual que el productor nació en Chile aunque ha trabajado sobre todo en Francia. Allí dirigió un corto (Camping sauvages, 1998, codirección Kader Aoun) y el largo Samourais (2002), una historia de acción con elementos fantásticos (un demonio amenaza a una familia japonesa) coproducida con España, Francia y Alemania.
En El ojo encarnado, Noriega encarna a un ciudadano español que viaja a Tailandia por motivos de negocios, pierde un ojo durante una noche de excesos y vuelve luego a Barcelona, donde comienza a tener extrañas visiones. De a poco empezará a entender qué sucedió aquella noche, y qué ocurrió realmente con el ojo perdido, lo que puede resultar inquietante.
La trayectoria de un talentoso séptimo hijo
Eduardo Noriega nació en Santander, España, el 1º de agosto de 1973. Es el menor de siete hermanos.
Desde muy joven ha mostrado inquietudes artísticas: estudió piano y solfeo en el conservatorio de su ciudad y teatro en la Escuela de Arte Dramático de Santander. Al terminar el instituto se matriculó en la facultad de Derecho pero anuló la matrícula al saber que había sido admitido en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid, ciudad a la que se trasladó de inmediato para iniciar su carrera como actor.
En 1994 consiguió un pequeño papel en Historias del Kronen de Montxo Armendáriz y un año después coincidió en el cortometraje Luna con el director Alejandro Amenábar, quien le ofrecerá sus primeras grandes oportunidades en Tesis (1996) y Abre los ojos (1997). Por esta última película obtuvo su primera candidatura al Goya (la segunda fue en 2004 por su interpretación del infiltrado en ETA, Mikel Lejarza en El Lobo). Desde entonces y hasta hoy ha trabajado a las órdenes de numerosos cineastas de prestigio, incluyendo Guillermo del Toro (El espinazo del diablo, 2001), Manuel Gutiérrez Aragón (Visionarios, mismo año), Marcelo Piñeyro (Plata quemada, 2000; El método, 2005) o Agustín Díaz Yanes (Alatriste, 2006, junto a Viggo Mortensen). También hizo un dudoso Che Guevara (2005) del que nadie quiere hablar mucho.