Noticias con buena dicción

Durante muchos años, en la batalla que cada noche libran los informativos de televisión, primó el concepto de que los presentadores debían ser periodistas avalados por una larga trayectoria. Así, el manejo de la información estaba reservada para comunicadores que hubieran demostrado, después de un largo período, estar en condiciones de ser la cara de las noticias. En los últimos tiempos ese concepto se fue modificando y dio lugar a un saludable recambio generacional. Las pantallas empezaron a poblarse de rostros jóvenes que, para sorpresa de muchos, respondieron con la misma solvencia que sus antecesores. Yisela Moreira es un ejemplo de ello. Porque a su simpatía natural y a su voz casi única, le ha sumado una gran rigurosidad en el manejo de los temas del día en el informativo de Canal 4.

Para la periodista, la mayor virtud de los medios nacionales es "el respeto por los entrevistados" y anota como defecto "la falta de periodismo de investigación, que existe, pero aún es poco. Falta denuncia".

-¿Cómo recordás tu primera salida al aire?

-No fue tan traumática como pensé. Tuve muchas sensaciones encontradas: nerviosismo, ansiedad, felicidad y responsabilidad por lo que estaba haciendo. Fue poco disfrutable, por la tensión, pero por lo menos no `metí la pata`, y eso era mucho para mí, que tenía 21 años y estaba saliendo por primera vez en televisión.

-¿Qué beneficios y qué complicaciones te trajo ser reconocida públicamente?

-Tiene cierta dualidad. Por un lado, es agradable sentir el cariño de la gente, que te paren en la calle para decirte elogios o hasta para criticarte; pero, por otro, es perder el anonimato, para mí algo muy preciado.

-¿Cuál fue la noticia que más te impactó en los últimos tiempos?

-Una familia con varios hijos que estaban en situación de calle. Eran de Paysandú y estaban viviendo en la playa del Buceo, prácticamente a la intemperie. Querían volver a su casa y no tenían posibilidades económicas para hacerlo. La noticia la vi por primera vez al aire y recuerdo que no pude pronunciar palabra. Sentí la realidad más cercana que otras veces. Se los ayudó mucho, es increíble la solidaridad de la gente.

-Periodista, ¿se nace o se hace?

-Ambas. Nacés con la vocación y la descubrís a diario.

-¿Cuál fue el mejor elogio que recibiste por tu trabajo?

-Una persona en el ómnibus me dijo que mi trabajo generaba mucha credibilidad. Y otro fue hace muy poco. Una amiga me mando un e-mail contándome una anécdota muy bonita que le había pasado. Una fonoaudióloga le comentó que para las personas sordas es muy difícil ver el informativo y entender, pero que había una persona, una morocha que sale en el noticiero del 4 que lograba articular bien y por eso podían leer sus labios. Esa era yo. Es indescriptible lo que sentí.

Según la comunicadora, para crecer cada día un poco más en la profesión, lo mejor es prestar atención a un consejo que una vez le dio un profesor de la facultad: "Hay que leer mucho y lo que sea". Señala que de los hechos más destacados de los últimos tiempos, le hubiera gustado cubrir los atentados del 11 de setiembre de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York. Y confiesa que consigue desconectarse, en sus tiempos libres, del "mundo noticioso". "Lo logro y a veces hasta me cuesta volver a la rutina", aclara.

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