"Tempo Rei": Gilberto Gil se despide de las grandes giras con un show histórico rodeado de sus bisnietos

Ante 50.000 personas en San Pablo, el maestro del Tropicalismo cerró su gira más emotiva dedicada a su hija Preta.

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Gilberto Gil en la gira Tempo Rei.
NELSON ALMEIDA/AFP fotos

Fernando Zavala / El Mercurio (GDA)
Ídolo y sabio de la música popular brasileña, Gilberto Gil cerró en estos días la que fue anunciada como su “última gira” con un show sin nostalgias en Sao Paulo, rodeado de sus hijos y nietos músicos. El artista de 83 años dio tres horas de espectáculo ante 50.000 personas en el estadio del Palmeiras, en un clima de fiesta y celebración de su carrera. Este show cerró la gira “Tempo Rei”, que lo llevó en el último año a una decena de ciudades brasileñas y que se presentó como la última de Gil.

Pionero del movimiento cultural Tropicalista, el músico tiene previsto seguir presentándose en shows menos masivos y más esporádicos. Con 15 instrumentistas en escena, Gil hizo vibrar a los fanáticos con clásicos como “Palco”, “Vamos fugir”, “Andar com fé“ y “Aquele abraço”.

De camisa blanca, pantalón rojo y sandalias, presentó en el escenario a varios miembros de su numerosa familia de músicos, entre ellos hijos, nietos y hasta bisnietas.
Emocionado pero sonriente, pronunció unas palabras para su hija Preta Gil, fallecida hace menos de un año y a quien le dedicó esta gira.

Gilberto Gil
Beats of Brasil H&M
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Una de las perlas del show fue “A paz”, que interpretó junto a sus nietos Flor y Bento Gil, de 16 y 22 años, y que terminó entonando mientras hacía un gesto de dedos en “V” como señal de paz.
Uno de sus coetáneos del panteón de la música brasileña salió en el show a través de las pantallas. Chico Buarque apareció para contar la historia de “Cálice”, una canción sobre la censura dictatorial.

Pionero

Gil revolucionó la música de Brasil durante la dictadura militar (1964-1985) como pionero -junto a Caetano Veloso y Torcuato Neto, entre otros- del movimiento “Tropicalismo”, que fusionó ritmos como el samba y el bossa nova con el rock y el pop.

Décadas después tuvo una incursión en la política, como ministro de Cultura (2003-2008) durante los dos primeros gobiernos del actual presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva. Con la voz entera y la destreza guitarrística, Gil mostró en sus últimas actuaciones toda su vigencia y el talento que alguna vez llevó a su amigo Veloso a calificarlo como el “verdadero músico” brasileño de su generación.

Nacido en 1942 en Salvador de Bahía se inspiró tanto en ritmos tradicionales brasileños como el forró y la samba, pero también en lo que era popular a nivel internacional. En la década de 1960 comenzó su carrera profesional, en un momento de gran efervescencia cultural en Brasil. A pesar de su popularidad y relevancia, no pudo sortear la censura y la persecución política durante la dictadura brasileña en esa época, y tuvo que exiliarse junto a Caetano Veloso en Inglaterra.

Caetano Velozo y Gilberto Gil. Foto: Andre Camara/REX Shutterstock
Andre Camara/REX Shutterstock

Allí reforzó el carácter cosmopolita de su estilo, sin perder por ello un ápice de su condición de músico popular brasileño, firmemente anclado en las tradiciones culturales de su país. Fue galardonado tanto en su patria como a nivel internacional, con premios Grammy tanto en su versión Latin como en las categorías anglo.

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