Show histórico de Roberto Carlos y Caetano Veloso

Los dos grandes homenajearon al maestro Tom Jobim

O GLOBO

No había posible falla en esto. El encuentro entre Caetano Veloso y Roberto Carlos, en homenaje a Antonio Carlos Jobim y a los 50 años de la bossa nova, el sábado por la noche, en el caluroso Teatro Municipal de Río de Janeiro, emocionó al (poco) público que compró su entrada y a los (muchos) invitados. En poco más de una hora y media, ambos, juntos y separados, cantaron clásicos (Chega de saudade, Samba do aviao) y perlas escondidas (Quebra-pedra, O que tinha de ser) del maestro, acompañados por una competentísima orquesta de cuerdas, además de los músicos elegidos por cada uno.

La típica sociabilidad del pueblo carioca, asociada con los malos hábitos de Roberto Carlos en la administración del tiempo, hacía creer que había un gran atraso; ninguno parecía apurado para entrar y sentarse, aunque la hora marcada, 21, estuviese próxima. De a poco, los asientos se fueron ocupando (todos salvo algunos, como en una especie de área supervip, frente a la platea, donde brillaban artistas como Antonio y Camila Pitanga y el matrimonio Toni Platao y Deborah Colker) y las luces se apagaron a las 21.30. Razonable.

Allí estaban los dos juntos, juntitos, sentados sobre bancos altos, con sus sacos sin corbatas: Caetano sobriamente de gris, y Roberto, según su gusto, de azul-violeta.

La dupla entró sin acompañamiento con Garota de Ipanema, seguida por Wave, dos clásicos prácticamente imbatibles. La decisión de grabar un especial para TV Globo con la presentación que hicieron ayer en San Pablo, probó ser la correcta: en el show del sábado no faltaron los tropezones en las canciones de la dupla, especialmente de Roberto. Y antes de dejar el escenario erró una frase: "Los dejo con Caetano". A lo que el bahiano corrigió de inmediato: "Yo quedo conmigo mismo y presento a Daniel Jobim".

Al piano, el nieto del maestro cantó Aguas de marco y dio entrada a Caetano, que se concentró en obras más difíciles de Jobim como Inútil paisagem y Meditacao, además de la ya citada Quebra-pedra.

Roberto, por su parte, usó su voz y carisma jugando para la hinchada: Insensatez en español, Por causa de você, Ligia, Eu sei que vou te amar... los aplausos eran estruendosos. Al final, personalidades como Paulo Jobim, hijo de Tom y el productor Nelson Motta alabaron al rey.

Caetano regresó para una apoteosis triunfal, con Tereza da praia. Fue un encuentro histórico de la magnitud del homenajeado y de su obra.

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