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Son una de las grandes bandas británicas, se reunieron después de 12 años y vienen a saldar deuda generacional

Este martes en el Teatro de Verano y en el marco del Primavera 0 se presenta la banda de Jarvis Cocker, Pulp, uno de los mejores ejemplos del brit pop que existe desde 1978.

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Pulp
Pulp en 2012
David Wolff - Patrick/Redferns via Getty Images

En 1995, la música todavía llegaba por las disquerías. Fue en una de ellas —seguramente Atlantis, la que Ricardo Henry tenía ahí en el ombú de Bulevar España— que muchos compramos Different Class, el disco clásico de Pulp. Y, si se excusa el españolismo, flipamos.

Era época del brit pop, del que se robaban toda la atención Oasis y Blur, pero el universo era tan amplio como para incluir a Pulp, que se había formado en 1978 aunque no lo pareciera. Había, gracias a Jarvis Cocker, su líder y vocero, otras aspiraciones.

Ahora, casi 30 años después de aquel descubrimiento, de aquella fascinación, Pulp viene a Uruguay saldando otra deuda generacional, un atributo histórico de Primavera 0, el festival que encabeza este año. Es hoy, a las 21.00 en el Teatro de Verano, y las últimas entradas se consiguen en Tickantel y salen entre 3.850 y 4.300 pesos.

El show es una escala de su gira mundial, This Is What We Do For An Encore (el título es una adaptación de una línea de la canción “This is Hardcore” y quiere decir algo así como “Esto es lo que hacemos por un bis”), que significó el regreso de la banda tras un intento de reformarse en 2011.

No había tocado en vivo desde 2012 cuando, además, editó su última canción, “After You”, producida por James Murphy de LCD Soundsystem.

Fue Cocker, porque Pulp es su proyecto personal, quien anunció el retorno. Fundó la banda en Sheffield cuando era un quinceañero; originalmente se llamaban Arabicus Pulp, un nombre espantoso. Su entusiasmo de liceal convencido hicieron que el grupo apareciera en el show de John Peel, un rito de iniciación que podía llevar a la consagración, ya en 1981.

Las ilusiones no se concretaron y unos meses después el único que seguía creyendo en el proyecto era Cocker. Para 1984 ya tenían un primer disco, It, pero como tampoco pasó nada, volvieron a desintegrarse.

Después de nuevos intentos y subsecuentes decepciones, la banda desembarcó en su primer trabajo para un sello importante, His n’Hers y, ahora sí, se volvió exitosa e hizo de Cocker una figura cultural de la nueva Londres, tan moderna, de fines del siglo pasado.

Cocker se convirtió en un improbable héroe con su aspecto de poeta maldito y pop, en una tradición que los británicos arrastran, por lo menos, desde Oscar Wilde, y que en el rock abarca desde David Bowie a Ray Davies. También hay una elegancia que recuerda a Roxy Music y unas letras que saben que la ironía se esconde en los grandes detalles.

Eso quedó consolidado en Different Class, el gran disco de la banda y del que en el show de hoy, a juzgar por el setlist que vienen repitiendo en la gira, incluyen ocho canciones. Empieza con un seguidilla contundente extraída de ahí: “I Spy”, “Disco 2000”, “Something Changed” y “Mis-Shapes”. El que las conoce sabe lo que son.

El disco, y el primer single en particular, “Common People”, sintetiza las intenciones de la banda que se apoya en las viñetas poéticas de Cocker, que es un observador interesante de la sociedad. Tiene humor, buena prosa sobre una base de pop británico de influencias varias.

El éxito de Different Class elevó a Pulp a otra categoría, certificada en su presentación como número principal del Glastonsbury de ese año y algunas participaciones mediáticas de Cocker, incluyendo un altercado con Michael Jackson.

Intentaron mantener el status con This is Hardcore, con un sonido más orquestal donde revelaban influencias del pop francés de los 60 y Scott Walker, y We Love Life, que se editó en 2001 y es el último álbum en estudio de la banda.

Desde entonces se han mantenido como una de las agrupaciones más importantes del pop rock británico. Y Cocker, como una de sus principales figuras, un icono de la moda y una suerte de artista dandy.

De hecho, además de sacar discos solistas que mantuvieron interés, Cocker se encargó de la banda de sonido de La crónica francesa de Wes Anderson, con quien viene trabajando desde 2009. Ha aparecido en algunas de sus películas incluyendo la última, Asteroid City.

Hace un par de años Cocker, que tiene 61, editó Good Pop, Bad Pop: An Inventory, sus memorias.

La formación que trae Pulp incluye además de su líder a miembros históricos como la tecladista Candida Doyle, el baterista Nick Banks y a Mark Webber en guitarras.

Prometen una veintena de canciones que abarcan una carrera, una vida, e intentan mantener vivo el espíritu juvenil de aquellos que quedaron boquiabiertos en una disquería de Pocitos, cuando éramos 30 años más jóvenes, 30 años más inocentes. Crecimos juntos, así que promete ser una fiesta.

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