"Olé, olé, olé, olé. Rata, Rata", coreaban los fanáticos en el Teatro Metro, esperando que Rata Blanca saliera al escenario para sentir eso que con la inteligencia artificial "no se consigue", según dijo luego el cantante Adrián Barilari entre canciones. La presentación de la banda argentina de hard rock, este sábado 5 de setiembre en Uruguay, se dio en el marco de su gira internacional que seguirá por México, Colombia, Estados Unidos y Argentina.
Walter Giardino, su guitarrista, fundador y líder, habló en entrevista con El País y opinó sobre la actualidad de la música, las bandas mainstream, aquellos que están solo por el "negocio" y cómo hoy las personas no tienen la "capacidad" de "tomarse su tiempo para escuchar música" y que la utilizan como un "adorno". También contó sobre su espiritualidad, el futuro de la banda y su próxima presencia en Uruguay. Entre guiños de canciones fue la siguiente entrevista.
—Este sábado tocaron nuevamente en Uruguay, ¿volvieron a casa o, al menos, una de ellas?
—Y sí, nosotros somos latinoamericanos ya. O sea, la verdad que Argentina es sí nuestro lugar de nacimiento y nuestro lugar donde empezamos todo, pero esto se extendió y siempre nos sentimos muy bien.
—La gente no falla. Han tocado en diferentes lados y la gente siempre está presente, sigue ahí.
—Sí, yo creo que la música es la que convoca. Rata (Blanca) no es una banda mediática, ni apoyada por el mainstream ni por multinacionales. Es una banda que llegó a un lugar muy alto en los 90’ y que a partir de ahí se autoadministró y construyó una realidad que tiene que ver simplemente con lo que pasa con las canciones, que se hicieron en su momento, que llegaron al corazón de la gente y un compromiso de performance en vivo que no defrauda. Es una banda que todavía tiene mucha energía sobre el escenario y creo que es algo que no es tan común ya en estos tiempos. Que una banda no te defraude sobre el escenario es importante.
—Hoy que los hombres perdidos están, hoy que la música es tan distinta, que el gancho tiene que ser al principio, tiene que ser una canción corta, donde no entraría en la cabeza de nadie sacar una canción como "Blues" o "Preludio Obsesivo", que genera atmósfera, que tiene su tiempo, ¿cómo ves la actualidad de la música?
—Yo creo que la gente cambió. El estilo de vida cambió. La música siempre está. Creo que las cosas se administran desde lugares, como te dije antes, el mainstream elige a sus artistas preferidos y elige también ignorar o tratar de que no brillen los otros, que no son sus preferidos, pero existen y eso no termina de ayudar. Agregando que todos los que están en el negocio de la música, algunos no son ni siquiera cercanos a la música y otros realmente o son algunos que estuvieron relacionados, pero ya no les importa, o gente que simplemente está por el negocio.
Entonces, todo ese caldo termina siendo algo bastante negativo para el desarrollo de cosas que tengan que ver con algo más intenso, ¿no? Con algo que tenga una sustancia importante dentro de la música. Los estadios se llenan para las bandas más grandes del mundo, hablo de las bandas de hard rock o de metal o de rock. Algunas que son bastante pocas para mi gusto. Y bueno, los otros estilos funcionan como negocio perfectamente, pero obviamente la gente hoy no tiene la capacidad de tomarse su tiempo para escuchar música e introducirse en el mundo de la música, sino que lo utiliza como un adorno, como algo que está pasando por ahí. Hay un alejamiento real de la gente con la buena música o con la música más importante.
—Ustedes han trascendido generaciones, como dijiste: hoy no son una banda mainstream, pero igual acompañan los momentos de las personas. Ustedes acompañan cuando duelen las llagas en tu corazón, en esos días sin tiempo y noches de pasión, cuando la lluvia golpea el asfalto gris, ustedes están.
—Rata es una banda grande en un negocio chico, por decirlo así. El entorno no está a la altura. Es como plantar un árbol en una maceta, o sea, crecer hasta donde pueda. Después no tiene más espacio y hay algunas cosas que pasan más por ahí que por otro lado, pero con la diferencia de que esto trasciende siempre de alguna manera, porque siempre va a haber alguien que va a alimentar el fuego. Siempre va a haber alguien que va a empezar a escuchar y va a decir: "Esto me hace sentir algo, que no conozco, que no sé qué me pasa”. Y eso se llama rock. Mientras exista eso siempre va a haber una renovación, que es una de las características más interesantes y que más valoro de Rata. Las nuevas generaciones aparecen y sienten lo mismo que sentían las que ya no vienen a los shows. Y eso es lo que más feliz me hace, porque yo como músico me siento muy orgulloso que la música sea el combustible de mi carrera. Más allá de cualquier cosa extra que pueda tener que ver relativamente, pero que no me importa demasiado.
—En ese aspecto, escribiste “corazón sin Dios, dame un lugar”, ¿vos creés en Dios o cuál es el dios en tu corazón? ¿Cuál es esa dulce gitana, fuente de tu inspiración para seguir hoy en día?
—Hay un montón de cuestiones que tienen que ver con Rata sobre todo. Yo escribo de una manera muy libre y como buen librepensante que soy, hablo de lo que me inspira en una canción, la música de una canción. Muchas veces no tiene que ver con la realidad, tiene que ver con alguna fantasía, tiene que ver con algunos sueños, tiene que ver con cosas que me van pasando. Otras son críticas o análisis de lo que vivo como hombre en esta tierra, o sea, desde lo político hasta lo religioso.
—¿Y a nivel religioso?
—Tengo un concepto muy abierto con respecto a eso. Admiro mucho a Jesús, como hombre, porque es una persona que nació hace más de 2000 años y que no vimos ni conocimos, dejó semejante legado realmente, o sea, ya por eso solo. Semejante legado de filosofía y de amor y de consideración a la otra persona. Sí, ya me parece genial. No sé si tengo tanta fe como para creer en los milagros y cuestiones por el estilo, pero sí creo en una energía y en el universo, por supuesto. Y creo que eso se puede llamar espiritualidad también. Yo no creo en los dogmas religiosos ni que tenés que ser así o asá para irte al cielo o al infierno, porque todos utilizaron siempre a la masa madre, para decirlo de alguna forma, para hacer su propio camino y hacerse millonario o poderoso. Desde la religión hasta los políticos. Entonces, como que eso yo lo tengo claro y no tengo ningún problema, tampoco con la fe de la gente.
—Entonces, ¿cuál sería "El reino olvidado" que está dentro de ti? Ese que salvará a la tierra y a toda la humanidad.
—Ese, es lo que está dentro de vos, o sea, lo dice claramente, lo que tengas dentro de vos es lo que hace que el reino exista o no exista. A veces, la gente cree que las cosas tienen que venir de afuera. Y muchas veces eso no sucede, a veces sí puede ser que suceda, a veces no. Y cuando no, tenés que armar tu propio reino, tu propio universo y para hacer eso, creo que la ética y ciertas cuestiones de sensibilidad tienen que existir en el hombre, para no ser un trepador, una basura que solo quiere ganar. Es el camino difícil, es el camino más complicado, pero es el camino que realmente cuando termine tu vida va a permitir que tu alma se vaya fácil, sin muchas cadenas.
—Es como lo que le pasaría al mago, cuando lo veas, ya lo sabrás. Ese reino, cuando uno mira para dentro, ¿es lo que uno ya sabe o se va a encontrar y se va a dar cuenta que es ese?
—Sí, yo creo que la gente no escucha su corazón o lo calla. Calla sus necesidades, sus sentimientos o sus sueños, sus ilusiones y eso es lo peor que podés hacer. Porque realmente es lo que te hace ser un hombre libre, un hombre feliz, ser quien sos. O sea, no importa lo que seas. No todos vamos a ser rockstars, ni tocar guitarra, ni jugar fútbol, serás otra cosa. Pero creo que la humanidad se sumerge cada vez más en una realidad paralela que la quiere hacer creer que que todos pueden ser todo y yo no creo en eso.
—Dijiste que escribías también por cosas que, además de la crítica política, social, uno vive como hombre y lo que uno a veces sueña. ¿Qué canción nació a raíz de un sueño?
—Los sueños no tienen que ser durmiendo. La gente cree que todos los sueños son durmiendo, no, la persona que más sueña despierta es la que más imaginación puede tener o más ideas puede volcar y más si es artista. Yo creo que un montón de cosas tienen que ver con eso, con la ilusión, con el sueño, con las ganas de que pasen cosas, de que te pasen cosas, de superarte. Creo que hay cosas que son fantasiosas, otras que no lo son tanto. O sea, "Rompe el hechizo", por ejemplo, es una canción que la atmósfera es de brujería y es algo que yo viví en primera persona. Por nacer en el barrio que nací, a dos cuadras de un cementerio, y ver un montón de cosas que fueron pasando y que lo viví en primera persona. Esas son cosas que tienen que ver con una realidad que viví yo y que las las plasmé, otras cosas son fantasiosas, pero que de alguna manera mantienen un hilo con la realidad, es una sinfonía fantástica o el último ataque. Es como una fantasía épica sobre la lucha entre un bando y el otro, entre la luz y la oscuridad.
—Como "Guerrero del arco íris" o "El reino olvidado".
—Bueno, guerrero del arco íris más fácil de dilucidar, es un mensaje claro sobre cosas que quizás en ese momento no se comprendieron mucho. Cuando Rata salió como Guerrero del arco iris habían algunas opiniones respecto de qué estábamos hablando. Hoy, lamentablemente tiene una actualidad importante.
—El reino olvidado se hace cada vez más fuerte.
—Sí, totalmente. He escrito muchas canciones que dentro de esas visiones, entre comillas, que uno puede tener a través de su razonamiento, de su sensibilidad. Es decir, está pasando esto, estoy sintiendo que esto pasa por este lado. Algunas cosas me pasan que las leo hoy y digo “estamos yendo a un lugar muy parecido a lo que estaba escribiendo en ese momento”. No sé cómo tomarlo, sinceramente si está bueno o malo.
—Hay una canción que la piden siempre y desde hace años no la escucho, "Chico callejero". ¿Por qué falta en el repertorio?
—A veces uno tiene que elegir lamentablemente y a veces quedan canciones afuera que después vuelven.
—Es un temón.
—Sí, claro que es un temón y es un tema muy querido, es un tema muy apreciado por los que fuimos eso. "Chico callejero" habla de lo que viví en primera persona, también en un país donde muchas veces ser libre tenía un costo, podía tener un costo, ¿no? Era muy difícil ser libre y realmente la calle para mí fue mi escuela. Yo aprendí de la vida en la calle y todo lo que sé de la vida lo aprendí en la calle. En la escuela me enseñaron las cosas básicas necesarias para educarte, entre comillas, la parte intelectual. Pero la realidad de la vida la conocí en la calle y la amo. Para mí la calle es, yo me crié en Buenos Aires, y para mí a veces ir caminando por los lugares donde fui un adolescente escapándome de la policía, escapándome de los militares, en una época donde todo era muy oscuro, muy duro, pero siempre la calle me dio seguridad, me dio cobijo. Yo sentía que era parte de eso y ahí está (Chico) callejero, es lo que dice. “Nuestros sueños nos convierten en amos de la ciudad”.
—Aunque tu familia te reprocha…
—Tal cual.
—Como dice "Noche sin Sueños", “romperé la noche gritando tu nombre”, “una canción”. ¿Ahora dónde sigue la canción? ¿Cómo sigue la gira?
—Ahora seguimos algunos shows por Argentina. Vamos a hacer algunas provincias, no muchas, pero cuatro o cinco shows ahí. Después nos vamos a un show muy grande en Colombia, Rock al Parque, que es un show grandísimo, donde cerramos esa noche. Es un lugar donde pueden llegar a haber 100.000 personas, una cosa muy grande. Después hacemos México y después Estados Unidos. Y volvemos para el Movistar Arena después de Estados Unidos, hacemos el Movistar Arena, algunas fechas más por Argentina también. Y ya pensando en el próximo año, que ya está en la agenda, según tengo entendido, ya está Uruguay también en un teatro más grande, muy importante, me dijeron un teatro muy muy importante de Montevideo. Y bueno, otra vez a dar de vuelta, hay que empezar a jugar.
—Y si al final esta vida es un sueño, solo sé que a tu lado me quiero despertar, ¿cuál es ese sueño? ¿Dónde querés amanecer una vez más con Rata Blanca?
—Yo estoy muy contento con mis amaneceres, estoy muy contento con mi vida. La verdad que me siento en paz. Hago lo que quiero, realmente estoy en donde quiero. No me siento en deuda, porque no debo, o sea, más que a la gente que quiero y la gente que me corresponde cuidar y darle lo mejor de mí. Entre ellos, obviamente,, siempre está la música también. Lo que yo siempre digo, además de ser hijo de mi madre, que fue una madre ejemplar y maravillosa, también soy hijo de la música, y eso lo cumplo y trato de estar a la altura siempre de lo que me corresponde. De lo que creo que debo hacer y debo cumplir sobre un escenario o componiendo. Entonces, más allá de que mi vida no sea fácil, entre comillas, de lo que significa muchas veces el sacrificio de los viajes, de no estar más de dos o tres meses en un mismo lugar, en el máximo de los casos. Pero bueno, todo tiene su lado lindo y su lado más difícil, pero yo estoy contento. Te lo vuelvo a repetir, no me arrepiento. Creo que los amaneceres son siempre entretenidos, son siempre alegres, son siempre con una energía que tiene que tirar para adelante.