Qué hace un centenar de personas atravesando el Jardín Botánico, una tarde soleada pero invernal, todos con auriculares y con aspecto concentrado? Están siendo parte de uno de los paseos de Montevideo Sonoro, el proyecto que, desde hace dos años, musicaliza caminatas por distintos barrios de la capital.
El Jardín Botánico fue el punto de partida de una recorrida por el Prado y a esa altura del paseo, la procesión está viviendo uno de los tantos momentos mágicos que tiene Montevideo Sonoro: está sonando “El Airero”, la canción de Eduardo Mateo que habla del Prado.
El anfitrión, Carlos Dopico, —quien guía el desfile melómano reconstruyendo la historia de la música uruguaya a partir de sus escenarios— había contado antes el vínculo de Mateo con ese rincón de Montevideo. Y cuando la canción dice “Oh parque del Prado la flor y los besos / Oh árbol mi ángel protector te quiero/ Hoy mientras tú duermas se ha de ir el invierno / Y la primavera llegará al airero”, la tarde, se entra en una dimensión casi mística.
Hacía un ratito, allí mismo, la voz de Mario Benedetti había compartido un manual para el momento: “Después de todo el secreto es mirar hacia arriba / Y ver cómo las nubes se disputan las copas / Y ver cómo los nidos se disputan los pájaros”.
Todos miramos instintivamente hacia arriba y, lo juro, el poeta tenía razón.
El paseo por el Prado fue del Botánico al monumento de La diligencia, allí donde Agraciada cruza Zufriategui y se hace viaducto. Las escalas incluyeron canciones y rincones vinculados a Jorge Nasser (su inevitable “Parque Saroldi”), Carlos Gardel (quien cantó allí mismo a la selección uruguaya de 1930), Fernando Cabrera, Esteban Klísich, Pecho e’ Fierro, Luciano Supervielle o la banda Vieja Historia, entre otras referencias.
“Lo importante es que el oyente que está recorriendo construya su relación con la canción o que la redescubra”, le contó Dopico a El País en 2024 durante el paseo inaugural del proyecto. “Lo interesante es ver las reacciones en simultáneo; es una especie de complicidad que recuerdo haber vivido en los noventa cuando iba en el ómnibus y otra persona iba escuchando la misma radio que yo en los auriculares”.
Montevideo Sonoro ya lleva recorridos varios barrios montevideanos: Ciudad Vieja, Palermo, Barrio Sur, Parque Rodó. Cada participante recibe un dispositivo inalámbrico de excelente calidad sonora que permite escuchar simultáneamente la narración en vivo y la selección musical. Todo lleva más o menos 100 minutos, en los que conviene abstraerse del mundo exterior y dejarse por llevar por las historias y la música.
Este sábado se repiten dos circuitos narrados por Dopico. Uno es por la Villa del Cerro que sale a las 11.00 desde la Plaza del Inmigrante en Portugal y Prusia) y va hasta el Parque Débora Céspedes en Egipto y Rusia. El otro es a las 15.00 y recorrerá el Parque Rodó desde el castillito hasta el Teatro de Verano.
Dopico es periodista y escritor. Fue encargado de espectáculos de Telemundo de Canal 12, creador del programa La púa, autor del libro Hoy como ayer y actualmente conduce Me llueven canciones por La Diaria Radio.
Las entradas para todos los Montevideo Sonoro están en RedTickets a 790 pesos. Tienen la sana costumbre de agotarse.
El jueves 29 (se iba a hacer hoy pero se suspendió ante la amenaza de lluvia) a las 19.30, el proyecto estrenará un nuevo recorrido, La ruta del tango narrada por el historiador y comunicador Alejandro Giménez, autor de Breve historia de Montevideo. Sale de 18 de Julio y Yi -o sea en la estatua de Carlos Gardel sentado en una mesa del bar Facal- y va hasta el Baar Fun Fun, en Ciudadela y Soriano.
Montevideo Sonoro surgió en 2014 creado por Daniel Machín y Gabriel Bentancor (quien falleció en 2021) como un proyecto interactivo de georreferenciación de temas que convertía a Montevideo en “un museo musical a cielo abierto”. Fue, primero, una página web con más de 300 canciones (que sigue activa en www.montevideosonoro.uy) , que luego se convirtió en libro (apropiadamente titulado Montevideo Sonoro. La vuelta a la ciudad en 300 canciones), playlist de Spotify y en estos recorridos barriales inmersivos.
El músico Sebastián Casafúa, Machín y Dopico son hoy los principales referentes del proyecto.
“Cuando vas a los paseos, la gente se va muy contenta con esa idea de colectivo, con el estar en la ciudad disfrutando del momento, sin ninguna otra expectativa”, le contó Machín a El País el año pasado.
Y es así y en esa tardecita la procesión va por el Prado, como detrás de un flautista encantador, a donde la lleva la música como una excusa para pasear, emocionarse, recordar y seguir armando la propia playlist de una ciudad con canciones escondidas en todos sus rincones. Esas que Montevideo Sonoro ayuda a descubrirl para que la historia la completemos nosotros.