Llega al Auditorio Adela Reta una obra que su autor no quería difundir y se volvió un clásico para los niños

La Orquesta Juvenil Nacional y el cuerpo de ballet de la Escuela de Formación Artística del Sodre presentan de viernes a domingo, "El Carnaval de los animales" de Camille Saint-Saëns

El Carnaval de los animales
El Carnaval de los animales en el Auditorio
Foto: Carolina Poggi

A pesar del poco interés que tuvo su autor en que se difundiera, El carnaval de los animales se ha vuelto una de las piezas más ejecutadas por orquestas de todo el mundo. Y sigue siendo una notable puerta de entrada a la música clásica para los más chicos. Y justo ahora, están de vacaciones.

Camille Saint-Saëns la escribió como un divertimento, una broma musical paródica en medio de la composición de su Tercera Sinfonía; de hecho, prohibió que se publicara o ejecutara mientras él viviera por miedo a que le quitara seriedad al resto de su obra. Recién se editó en 1922; Saint-Saëns murió un año antes.

El carnaval de los animales es una suite dividida en 14 movimientos, cada uno describiendo musicalmente a animales; el elefante, por ejemplo, está asociado al contrabajo. Saint-Saëns tomó fragmentos musicales de otros compositores, a los que coloca en un contexto que no estaba en el original.

Ese tono lúdico del que renegaba el propio Saint-Saëns es bien notorio en la producción de la Orquesta Juvenil Nacional del Sodre y la Escuela de Formación Artística del Sodre, división Ballet, que se estrena mañana en la sala principal del Auditorio Nacional Adela Reta. Va hasta el domingo 5, siempre a las 15.00, y hay entradas (de 170 a 700 pesos) en Tickantel.

Tiene dirección general y musical de la maestra Claudia Rieiro, dirección escénica de Andrés Papaleo y coreografía original de María Inés Camou.

La versión tiene como hilo conductor la historia de Anita, una niña que sueña con ser parte de la orquesta, y Pipo, su inseparable muñeco. Actores, bailarines, ilustraciones y videomapping acompañarán la música, se anuncia.

Sobre el espectáculo, la importancia de la obra y qué se van a llevar los pequeños espectadores, El País charló con Rieiro, quien es, además, directora académica fundadora de la Orquesta Juvenil Nacional del Sodre.

Claudia Riero
Maestra Claudio Riero
Foto: S. Barreiro

—¿Qué hace distinta a El carnaval de los animales de otras propuestas de vacaciones?

—Es un espectáculo que tiene un aspecto artístico muy evidente. Por eso lo pensamos como una experiencia artística en la cual están la música en vivo, la orquesta sinfónica, el ballet, el videomapping y todo el tema del relato teatral, con una trama que va conduciendo de un cuadro al otro. Es una experiencia integral, y son poquitas las propuestas que conjugan así las artes clásicas.

—Y tiene una puesta en escena moderna.

—Hay un abordaje contemporáneo en el uso de los recursos visuales, pero sin perder la esencia de lo que es la música y, realmente, el ingenio que utilizó el compositor para hacer ese vínculo. Esta dimensión es importante porque los niños están escuchando todo el tiempo música más electrónica, de instrumentos que tal vez no tienen la profundidad del sonido de los instrumentos clásicos, como un violín, un violonchelo o un piano. Eso tiene una calidez y una claridad que está bueno que estén al servicio también de los niños, porque tiene un impacto en su desarrollo. Si nosotros solamente escuchamos sonidos sintetizados, nuestra imaginación y la capacidad de emoción y de captar esa dimensión del sonido no las tenemos.

—En ese acercamiento también juega un papel que los cuerpos artísticos los integran jóvenes.

—Y en los bailes hay muchos niños de la escuela de danza. Se buscó esa identificación del público: poder proyectarse en ellos y descubrir también talentos o afinidades en alguien que es de su misma edad y que lo puede hacer. Es una forma de acercar a los chicos al arte, que lo hagan propio y digan: “No es algo ajeno a mí, lo puedo sentir y lo puedo vivir”. Puede que descubran un talento inexplorado, un gusto por la música, por la danza, por la puesta en escena o por lo actoral. Igual, que se identifiquen ya es un paso súper importante.

—¿Por qué esta obra aún es eficaz a la hora de interpelar a los niños?

—Tiene un abordaje moderno, actual, desde el punto de vista de un niño, sobre una obra clásica. Debemos tomar lo clásico no como algo antiguo, sino como algo que es válido por su valor artístico. Su vigencia en diferentes generaciones es lo que lo hace clásico: uno puede apreciar la belleza, no importa cuándo haya sido producida.

—Y también interpela a los adultos. ¿Cómo hallaron eso?

—El abordaje del humor también está justamente para poder conectar, no solamente con los niños, sino para ser disfrutado en familia. Entonces hay algunos aspectos que están más pensados para que también las personas mayores se sientan interpeladas o sientan que las tuvimos en cuenta, y que lo van a disfrutar.

—¿Qué se van a llevar del espectáculo?

—Se van a sorprender. Hay muchos idiomas o lenguajes que están conviviendo y entonces algunos se van a dejar llevar más por la música, otros por la danza y otros por las imágenes. Esa diversidad creo que atiende a que no es para un perfil determinado o para una edad determinada, sino para todos.

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