La inesperada imitación de Elvis que unió a Andrés Calamaro y Palito Ortega antes de sus shows en Montevideo

Andrés Calamaro y Palito Ortega coinciden mañana en Montevideo, uno en el Antel Arena y otro en el Sodre, pero ya habían compartido una joya oculta hace casi 30 años. Esta es su historia.

Andrés Calamaro y Palito Ortega.
Andrés Calamaro y Palito Ortega.
Foto: Difusión.

Este domingo, Montevideo tendrá una de esas coincidencias que parecen escritas por un programador caprichoso de radio: mientras Andrés Calamaro desembarque en el Antel Arena con una gira apoyada en las canciones que moldearon el rock rioplatense de las últimas décadas, Palito Ortega hará lo propio en el Auditorio Nacional del Sodre con un repertorio construido sobre clásicos que marcaron generaciones. Dos artistas enormes, dos formas muy distintas de entender la canción popular y dos conciertos que, aunque separados por unas cuantas cuadras y universos estéticos muy distintos, dialogan entre sí de maneras inesperadas.

Porque más allá de compartir un lugar privilegiado en el cancionero argentino y de coincidir esta semana en Montevideo, Calamaro y Ortega llegaron a cruzarse en una grabación. Fue en “Elvis está vivo”, una de las joyas ocultas de Alta suciedad, el disco de 1997 que consagró la carrera solista de Calamaro.

Perdida entre monumentos como “Flaca”, “Loco”, “Crímenes perfectos” y, claro, “Alta suciedad”, la canción juega con la vieja leyenda urbana de que Elvis Presley sigue vivo, escondido en alguna mansión de Memphis y protegido por una sociedad secreta que tiene a una en sus filas. “También lo sabe, pero Bob es muy discreto y no dice nada, será mejor así”, canta Calamaro, mezclando picardía, humor y devoción rockera.

Grabada en Estados Unidos junto a músicos de primera línea —entre ellos Steve Jordan, hoy baterista de los Rolling Stones—, la canción tiene un colaborador inesperado: Palito Ortega encarna a un Elvis onírico, casi lisérgico. Es más, el autor de “La felicidad” se anima a cantar un fragmento de “Are You Lonesome Tonight?”, imitando ese fraseo grave y teatral del Rey del Rock.

Años después, Calamaro recordó cómo nació aquella participación. “Un día en Miami vino a comer con nosotros Palito Ortega y su hijo y escuchó lo de ‘Elvis está vivo’ y dijo: ‘Aquí tendría que escucharse a Elvis’”, escribió. “Entonces me dije: cómo hago para conseguirme una voz de Elvis. Las alternativas eran buscar un video, un disco, una película. Pero le pedí a Palito. Tener a Palito Ortega en una canción haciendo un cameo de Elvis Presley me parece muy interesante; son como esos cameos en el cine”.

Antes de elegir entre el Antel Arena y el Sodre, quizá la mejor previa posible sea escuchar “Elvis está vivo” y disfrutar ese momento en el que el Salmón y Palito se encontraron en una misma canción.

Calamaro en el Antel Arena

A las 20.00, Calamaro regresará al escenario que desde 2019 se convirtió en sede habitual de sus visitas montevideanas. Presentará Como cantor, su nuevo espectáculo, y por primera vez en sus shows en el estadio cerrado, el campo será de pie.

La disposición es más que pertinente. Pocas discografías del rock argentino tienen tantos estribillos diseñados para ser coreados por una multitud. La lista incluye clásicos de Los Abuelos de la Nada como “Costumbres argentinas” y “Mil horas”, himnos de su etapa al frente de Los Rodríguez como “Sin documentos” y “Mi enfermedad”, y varias piezas fundamentales de su carrera solista: “Paloma”, “Flaca”, “El salmón” y “Estadio Azteca”.

Andres Calamaro
Recital de Andres Calamaro, cantautor argentino, en el Antel Arena de Montevideo, ND 20191102, foto Marcelo Bonjour - Archivo El Pais
Marcelo Bonjour/Archivo El Pais

Entre el campo de pie y la contundencia del repertorio, el show suena a una invitación perfecta para un pogo dominguero que despida mayo. Y si el pogo no aparece, al menos el público puede moverse o bailar mientras corea las letras. Lo que es seguro es que este no es un show para ver sentado.

Más allá de esa seguidilla de clásicos, Como cantor también encuentra espacio para canciones de este siglo como “Mi gin tonic”, “Los chicos”, “Cuando no estás” y “Carnaval de Brasil”, que demuestran que la obra de Calamaro no se agota en El salmón (2000).

Además, el formato de la banda refuerza el perfil rockero de la propuesta: tres guitarristas en escena, lugar para la improvisación y citas a canciones de otros autores que le aportan un atractivo especial a cada versión, alimentando esa dimensión impredecible del vivo donde Calamaro suele sentirse más cómodo.

Palito y una vida llena de hits

A las 21.00 y en el Auditorio Nacional del Sodre, donde ya se presentó en 2024, Palito Ortega ofrecerá Un muchacho como yo, un espectáculo inspirado en aquel éxito bailable que abrió y dio nombre a su disco de 1967. Un detalle llamativo: la siguiente canción de aquel álbum era una versión en español de “Are You Lonesome Tonight?”, la misma balada de Elvis que décadas más tarde terminaría cantando en “Elvis está vivo” junto a Calamaro.

Al igual que el Salmón, Ortega llegará con un show construido como un verdadero greatest hits en vivo. El repertorio incluirá “Yo tengo fe”, “La felicidad”, “Corazón contento” y “Sabor a nada”.

Para quienes quieran hacerse una idea de cómo suena Ortega a los 84 años, pueden escuchar Gracias, el disco grabado en vivo en el estadio Luna Park de Buenos Aires. El álbum, editado en 2022, muestra a un cantante con la voz sorprendentemente intacta y capaz de pasar, con naturalidad, de la celebración sesentista de “Viva la vida” y “Despeinada” a momentos más íntimos y elegantes como “Lo mismo que a usted” o “Autorretrato de mi vida”.

El nombre del disco es el mismo de la gira que Ortega lanzó en 2021 y con la que prometía despedirse de los escenarios. Durante cinco años, recorrió distintos puntos de Argentina y Uruguay —acá, además de Montevideo, pasó por Punta del Este y Colonia— y el entusiasmo por ver al artista en vivo fue tal que la despedida dejó de parecer una despedida.

Por eso, ahora vuelve con Un muchacho como yo, un tour que ya tiene otros 11 shows confirmados en Argentina de acá a fin de año. La noticia cobra todavía más valor después del herpes zóster que obligó al cantante a suspender varias presentaciones a inicios de año.

Quedan las últimas entradas en Tickantel y los precios van de 1800 a 5200 pesos. Es una buena oportunidad para ver en vivo a uno de esos artistas que, de tan incorporados a la memoria popular, terminaron adquiriendo estatus de leyenda viva.

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