Redacción El País
Kanye West volvió a pedir disculpas públicas por sus expresiones y conductas antisemitas de los últimos años. Lo hizo a través de un aviso pago publicado en The Wall Street Journal, en el que el artista firma como Ye y ofrece un extenso testimonio personal sobre su salud mental, su diagnóstico de trastorno bipolar tipo 1 y los episodios que marcaron uno de los períodos más controvertidos de su carrera.
En el texto, West remonta el origen de sus problemas a un accidente automovilístico ocurrido hace 25 años, que le provocó una fractura de mandíbula y una lesión en el lóbulo frontal derecho del cerebro. Según relata, la atención médica se concentró entonces en las secuelas físicas visibles, mientras que una lesión interna pasó inadvertida. “La lesión más profunda, la que estaba dentro de mi cráneo, pasó desapercibida”, escribe.
El rapero asegura que no se le realizaron estudios neurológicos exhaustivos y que recién en 2023 recibió un diagnóstico adecuado. “Esa negligencia médica causó graves daños a mi salud mental y me llevó a mi diagnóstico de trastorno bipolar tipo 1”, afirma.
A partir de allí, describe el funcionamiento de la enfermedad y, en particular, los mecanismos de negación que la acompañan. “Cuando estás en un estado maníaco, no crees que estés enfermo; piensas que todos los demás están exagerando. Sentís que ves el mundo con más claridad que nunca, cuando en realidad estás perdiendo el control por completo”.
En su mensaje, West hace énfais en el estigma que rodea a los trastornos mentales y en sus consecuencias. “Una vez que la gente te etiqueta como ‘loco’, sentís que no podés aportar nada significativo al mundo”, señala, y advierte que se trata de una enfermedad grave y potencialmente mortal.
En ese contexto, el rapero reconoce haber perdido el contacto con la realidad y haber dañado a su entorno más cercano. “Dije e hice cosas de las que me arrepiento profundamente. A algunas de las personas que más amo, las traté peor”, admite. “Soportaron miedo, confusión, humillación y el agotamiento de intentar tratar con alguien que, a veces, era irreconocible”.
Uno de los pasajes más significativos de su carta es la que refiere a su uso de símbolos nazis. West explica que, en lo que define como un “estado fracturado”, se sintió atraído por “el símbolo más destructivo” que encontró: la esvástica, que incluso llegó a usar en productos de merchandising.
“Me arrepiento y me siento profundamente avergonzado por mis acciones en ese estado”, escribe, aunque aclara: “Eso no excusa lo que hice. No soy nazi ni antisemita. Amo al pueblo judío”.
Más adelante, West revela que a comienzos de 2025 atravesó un episodio maníaco de cuatro meses, marcado por comportamientos psicóticos, paranoicos e impulsivos. “Destruyó mi vida”, resume. En ese período, reconoce, hubo momentos en los que no quería seguir viviendo.
“Cuando entras en un episodio maníaco, estás enfermo en ese momento. Cuando no estás en un episodio, eres completamente ‘normal’. Y es entonces cuando los estragos de la enfermedad golpean más fuerte”, reveló.
Según cuenta, fue su esposa, Bianca Censori, quien lo alentó a buscar ayuda profesional. En ese proceso, relata haber encontrado contención inesperada en foros de Reddit, donde leyó testimonios de personas con experiencias similares. “Me di cuenta de que no estaba solo”, escribe, y cuestiona a médicos que, en el pasado, descartaron su bipolaridad y atribuyeron sus síntomas a rasgos del espectro autista.
Hacia el final del texto, West reflexiona sobre su rol público y el alcance de sus palabras. “Mis palabras como líder en mi comunidad tienen un impacto e influencia global. En mi manía, perdí de vista eso por completo”, reconoce. Actualmente, asegura estar bajo un régimen de medicación, terapia, ejercicio y hábitos saludables, y afirma haber recuperado una claridad que considera indispensable para esta nueva etapa.
“No pido simpatía ni un pase libre, aunque aspiro a ganarme su perdón”, concluye. “Escribo hoy simplemente para pedirles paciencia y comprensión mientras encuentro mi camino a casa”.
Las disculpas llegan después de varios años de declaraciones antisemitas, sanciones en redes sociales y la ruptura de contratos con marcas como Adidas, Balenciaga y Gap, en uno de los episodios más polémicos y disruptivos de la trayectoria del artista.
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