Florencia Núñez recorre Uruguay por sus 15 años de carrera: "La música es mi forma de pararme en el mundo"

La cantautora celebra su trayectoria con una gira, prepara un disco en vivo en el Auditorio Adela Reta y reflexiona en diálogo con El País sobre desafíos, creatividad, descentralización y futuro.

Florencia Núñez.
Brian Ojeda.

En 2011, la marea en La Paloma traía el destino de Florencia Núñez en sus olas. Junto a Santiago Miraglia —amigo y actual director de su banda— pasaron aquel verano recorriendo la costa para tocar. Ganaban “dos pesos”, pero no importaba. No era ese el objetivo.

En febrero de ese año, Laura Canoura dio un concierto en La Coronilla y Núñez fue invitada a participar. Cuando terminó el show, varias personas del público se acercaron a comprar el CD. “Estas canciones no están en ningún disco”, fue su respuesta. Y ese fue el título con que las subió a Soundcloud. Martín Buscaglia le dejó un comentario felicitándola, Julieta Venegas la comenzó a seguir.

Ese fue su primer paso. Ahora Núñez celebra los 15 años de ese momento y todo lo que pasó desde entonces: cuatro álbumes de estudio, 14 premios Graffiti, un documental y “Lo canté” como una canción popular en escuelas.

Con Década y media, recorrerá 11 departamentos este año y seguirá por más en 2027. No se limitará a Uruguay; de hecho, la gira comenzó la semana pasada en San Pablo, ya hizo escala en Argentina y antes de que termine el año se va para España.

Las primeras tres fechas locales serán en Rocha el 31 de julio, en Canelones el 8 de agosto y en Durazno el 14. Las entradas están disponibles en Tickantel entre 630 y 700 pesos. El resto de las fechas e información están en su web.

El último show del año en Uruguay será en la sala principal del Auditorio Adela Reta el 18 de octubre. Será un hito en su obra y grabará el concierto para convertirlo en un álbum. Las entradas se pueden conseguir por Tickantel a 650 pesos y hay 2x1 con Club El País.

Florencia Núñez dialogó con El País sobre esto, los próximos 15 años y más.

—Vas a grabar un álbum en el Sodre, pero además lanzaste “Década y media”, ¿cómo nació esa canción?

—La escribí el año pasado cuando caí en la cuenta de todo lo que se cumplía este año. Me shockeó pensar que pasaron 15 años. Seguimos siendo personas que buscan cumplir sus sueños y llegar más lejos.

—Cantás que sos dueña de tu destino. También has dicho que seguir este camino es ir a contramano. ¿Qué es lo que hace que continúes tomando estas decisiones y sigas apostando?

—La música me hace tan bien. Y entiendo que es lo que tengo que hacer. Es el camino que tomé y es acertado. No solamente por la relación que tengo con la música — que disfruto cada vez más —, también por ese encuentro con el otro, que es lo que tiene girar, hacer música y compartirla. Ese potencial de que exista un otro tiene peso en las decisiones. Vas llegando a determinados lugares y da gusto estar ahí, pero también da gusto mirar un poco más allá, proyectar qué es lo que sigue. Por ejemplo, hacer el Auditorio por primera vez es un desafío. No solamente para mí y para mi equipo, sino para toda la gente que se alegra por eso.

—Pero hay algo que te gusta de dar ese paso y no saber si va a ser en falso.

—Sí, te tiene que apasionar. Es redescubrir todos los días para qué haces lo que hacés. Sé que lo hago porque me hace bien, encuentro algo en las canciones que no me pasa con el resto de las cosas. Es mi forma de pararme en el mundo. Entiendo que eso conlleva como sus riesgos, sus vicisitudes. Pero siempre sentí que las cosas me traen hasta acá. No es puro egoísmo o una cuestión medio sesgada de mi parte, hay una parte que ponen el público, las instituciones. No es un camino en solitario y eso hace que tirarte al vacío año a año, mes a mes, se haga sabiendo que es muy probable que aparezca una red aunque uno no sea plenamente consciente de que va a aparecer.

—¿Qué tres talismanes te acompañaron en esta década y media?

—En primer lugar, los que me ha acompañado y me ha rodeado desde el vamos. Mis amigos, la gente que ha estado ahí y que ha creído en esto, incluso más que yo misma. La fuerza de trabajo ha sido un talismán también. Ese convencimiento y convicción de que hay que trabajar porque no va a ser mágico ni de un día para el otro. Después está la suerte; que las canciones encuentren en la gente un espejo en el que mirar. Entonces, ¿qué mejor que eso? Ese es, quizás, el deseo máximo de las personas que hacen canciones: que haya gente que las necesite igual que tú las necesitas hacer. Yo no podría vivir sin eso. He encontrado por lugares recónditos del mundo, gente que también necesita de esa ayuda que tiene a veces la música con esa cuestión sanadora. Un poco serían esas tres cosas combinadas.

—En esta gira vas a visitar centros educativos. ¿No te sorprende que tus proyectos siempre terminen yendo más allá de la música?

—Si bien han cambiado mucho las cosas, la escuela no es un recuerdo tan lejano. En mi época se cantaban canciones de Rada y Perales. Me acuerdo que también se cantó “Color Esperanza”. Pero eran canciones de gente famosa y muy popular. A mí lo que primero me choca es eso: cómo una canción mía, que soy una persona accesible que puedes encontrarte, ocupa un lugar similar al que ocupaba para mí, en mi imaginario, una canción de Rada.

—Y el día de mañana capaz se cantarán canciones de esos niños.

—Me gustó la idea de ir a las escuelas porque quería esa horizontalidad. Es una decisión civil decir: “Che, estos chicos tienen que confiar y creer en que no hay nada imposible en la vida, que yo también fui a la escuela y ahora tengo una canción que ellos cantan”. Me cuesta muy poco charlar y estar disponible, y por ahí hay algo que puede germinarse en el otro.Eso es inconmensurable. Siempre he pensado en la música como el lugar desde el cual comunicar. Yo soy una persona que cuenta historias, canta canciones y conecta con la gente.Esas conexiones no terminan a veces del escenario a la platea, a veces son cosas profundas.

—Le hacés el día a un niño.

—Y es increíble porque yo no trabajo para hacerle el día a nadie, ni para hacerle la diferencia a un niño. Mi proyecto no está enfocado en las infancias, pero sucedió de forma orgánica. En esas charlas que tuve con gurises de 10 años surgieron preguntas y formas de ver el mundo que son increíbles. La clave de esta gira también va a ser ampliar eso por fuera de Montevideo, porque es cierto que me escriben de diferentes escuelas para decirme que cantaron “Lo canté” a fin de año. Ahora que voy a estar viajando para los conciertos voy a aprovechar la oportunidad de guardarme una mañana para ir a una escuela un par de horas. Eso es lo lindo también de estar cerca.

Florencia Núñez.
Brian Ojeda.

—Tu proyecto sí está íntimamente ligado a la descentralización, ¿qué tanto influyó ser de Rocha?

—Hay una cosa ahí que es inevitable: ir al interior surge de mi interés porque vivi en el interior de chica y entendí que un concierto es un momento importante para el pueblo. Cuando va alguien a tu escuela no te olvidás más. Son cosas que no no pensé que me iban a tocar siendo artista. No sé hasta qué punto algo que yo tenga para ofrecer pueda hacer una diferencia, pero probemos porque, en definitiva, un poco se trata de eso.

—¿Cómo conviven el mundo racional y el mundo creativo en tus letras?

—Es imposible arrancarle el rasgo intelectual a una persona que ha estado permanentemente en contacto con la lectura y la escritura. Eso inevitablemente hace que tu léxico esté más vinculado a lo racional. Soy muy cuidadosa a la hora de elegir las palabras. Pero también está esa cuota creativa. Creo que conviven bien porque ninguna parte le exige demasiado a la otra o le pide que sea algo que no es. Entonces, mi yo creativo y artista sabe que soy una persona racional y con intereses intelectuales, que no voy a estar hablando tonterías porque no me sale, porque no las hablo en la vida. Creo que por eso las canciones tienen esa mezcla.

—¿Dónde te gustaría estar dentro de 15 años?

—Es una pregunta difícil porque no sé dónde querría estar con 50 años. Mi deseo es haberme atrevido a vivir las cosas que tenga que vivir, que estaban para mí y también haberme animado a buscarlas. No es que quiera estar en tal lado o tal otro.

—¿En estos 15 años que pasaron te atreviste a vivir las cosas que la vida te dio?

—Sí, pero tengo la sensación de que hace algunos años que estoy muy quieta. También estuvo la pandemia y trancó muchas cosas, pero eso no le hace bien a la creatividad. Si bien he viajado mucho y girado, en estos últimos cinco años he estado muy aquí. Creo que el proyecto pidió irme de Uruguay un poco antes, pero no lo hice y es una decisión con la que estoy en paz. Creo que los discos que lancé en ese periodo de tiempo estuvieron bien y cada uno cumplió su función. Pero a veces parece que me cuesta un poco tomar el riesgo aparente de comenzar de nuevo. Ese “volver a empezar” me genera un poco de pánico y por eso le huyo un poco. Igual, el año que viene voy a estar bastante por España y voy a ver qué se ve desde allá.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

Florencia Núñez

Te puede interesar