Redacción El País
El intercambio de humor, los piropos y las improvisaciones que se dieron cuando Daniela Mercury invitó a Ruben Rada al escenario, fueron de alguna forma un resumen: el segundo día de Canelones Suena Bien apeló a esa complicidad, a esa distensión, a un clima de buena onda que se buscó arriba y abajo del escenario. El baile entre la bahiana y el montevideano mientras interpretaban “Mas que nada”, de Sergio Mendes, y cruzaban samba con cuerda de tambores, lo selló con precisión.
Este sábado, bajo la luz de la Luna casi llena en Atlántida, la quinta edición de Canelones Suena Bien se cerró con otra multitud, completando lo que había iniciado el jueves con Las Cobras, Buitres y La Vela Puerca. En total, más de 90 mil personas fueron parte del evento —la convocatoria del jueves duplicó la del sábado— y otras 50.000 vieron la transmisión en vivo, informó la intendencia canaria.
Si el jueves la energía fue más eufórica y volcada al pogo, este sábado lo que predominó fue la celebración. Antes de que cayera el sol, la talense Røcío dio una bocanada de aire fresco a puro hip hop y fusión. Sobre las 20.30 y enfundado en una estridente chaqueta naranja, irrumpió Ruben Rada. Rodeado de una selección que desborda musicalidad, llevó al público por un paseo dinámico entre el candombe y el rock, con puntos muy altos como sus candombes para Figari y Gardel —con la escena tomada por bailarines— y un cierre demoledor con “No me queda más tiempo”.
Si el show de Rada fue un viaje por la historia musical del Uruguay, desde Totem a la plena, el de Daniela Mercury fue una excursión directa a Salvador de Bahía, un despliegue de axé, alegría, ritmo y mensaje que hizo sacudir a todo el público.
Mercury, con la sonrisa intacta, se pronunció contra las petrolíferas, pidió por una Latinoamérica unida en nombre de la democracia y le declaró su amor a esta tierra, todo mientras giraba sobre el escenario y el baile se iba esparciendo por el lugar, como efecto contagio que llegó a su clímax con “O Canto da Cidade”, un clásico, el infalible broche para cualquier fiesta.