El albañil que lideró una banda emblema, brilló con Tinelli y defiende a la China Suárez vuelve a Uruguay

Rodrigo Tapari charló con El País sobre su trayectoria, sus nuevos proyectos y el camino de fe que emprendió, antes de presentar el show "El amor que tú me das" en Montevideo Music Box, el sábado 20.

El cantante Rodrigo Tapari
El cantante Rodrigo Tapari
Foto: Difusión

No hay en Rodrigo Tapari rastros de un gen musical. Su referencia era escuchar a su padre entonar algún tango bastante desafinado. Nunca estudió canto, pero coqueteó con la música desde niño. Trabajó como albañil desde los 11 años, junto a su padre, para colaborar con la olla. No sabía lo que era recibir una bicicleta la mañana de Reyes, así que con su primer sueldo se compró un auto a control remoto. Y cumplió un sueño tardío.

La música le permitió darse lujos impensados y, a sus hijos, una mejor calidad de vida. Aun así, el excantante de Ráfaga —hacedor de hits como "Una cerveza" y "Muero de frío"— agradece haber conocido el sacrificio en carne propia, porque le permitió transmitirles el valor del trabajo, el esfuerzo y la disciplina.

Está convencido de que su don viene de Dios y que Él tenía reservado todo el éxito que vino después. Por eso —y porque lo salvó del alcoholismo y del abismo— le dedicó la canción "El amor que tú me das". La tenía archivada, hasta que la China Suárez le propuso grabarla dos años atrás: le agregaron un texto para ella y hoy ese clip supera los seis millones de reproducciones solo en YouTube.

“En mi segundo disco quería cantarla solo porque es muy especial para mí, e hice la versión original, sin el texto de la China dedicado a sus hijos. Y terminó dando nombre al disco”, cuenta a El País sobre el álbum que presentará el sábado 20 en Montevideo Music Box. Las entradas están disponibles en Redtickets.

Volver a Uruguay le genera mucha nostalgia. Aquí hizo sus primeras giras con Ráfaga, dos décadas atrás, y se llevó una sorpresa al descubrir que en el norte del país eran furor "Muero de frío" y "Devuélveme la vida", y no sus caballitos de batalla ("Mentirosa" o "Ráfaga de amor").

"La primera vez que subí a un escenario en Rivera me dio un escalofrío ver la euforia de la gente con nuestro show. Me quedó marcado. Era un lugar distinto, no veníamos seguido y cómo llegaron y empezaron a pedir esas canciones es una incertidumbre que tengo hasta hoy", dice.

De sus inicios, su trayectoria, sus ganas de grabar con Lucas Sugo, sus nuevos proyectos y hasta su defensa a Marcelo Tinelli y la China Suárez va esta charla con El País.

—Naciste en una casa con 11 hermanos, vivían todos en un cuarto y a los 11 años ya trabajabas como peón de albañil. ¿En qué te marcó ese origen humilde?
—No sé si llamarlo marca, sino una enseñanza hermosa de lo que es el verdadero trabajo, porque lo que hago hoy es una bendición. Aprendí uno de los oficios más lindos: la primera casa que tuvimos con mi esposa la hicimos con papá. Todos los días a las cinco de la mañana estábamos arriba. Me dejó una enseñanza enorme que hoy aplico en la música respecto a la disciplina y el respeto.

—Si alguien le hubiera dicho a ese niño que iba a ser un referente musical, ¿qué le hubieras dicho?
—Me pasó algo raro: siempre tuve mucha seguridad de que todo iba a estar bien. Hoy entiendo que era el camino que Dios tenía preparado para mi vida. Cuando empezaba con la música, me compré un Play Station y le dije a mi esposa: “Quedate tranquila, me va a ir re bien y esto es una pavada comparado con lo que Dios nos va a dar”. Hoy nos reímos.

—Has sido 100% autodidacta. Recién a los 40 empezaste a entrenar tu voz, ¿por qué?
—Empecé con fonoaudióloga porque tuve una intervención con láser en una cuerda vocal en 2023 y me preocupó mucho: es mi herramienta de trabajo. Decidí cuidarme la voz. Para mí cantar era abrir la boca. Producía mis discos, componía lo mío sin haber estudiado. Pero recomiendo que lo hagan: las cuerdas son músculos y hay que entrenarlas.

—¿Qué pensás que te hizo triunfar?
—Creo que Dios tiene un plan y un propósito para cada uno. Cuando nací, Dios depositó en mí esto de la música.

—¿Cuántas veces te diste contra la pared antes de quedar seleccionado para Popstars en 2002?
—No recibí rechazo, pero ensayaba y los vecinos me gritaban: “Callate, perro, no vas a llegar a ningún lado”. Eso me daba más fuerzas para seguir, nunca me frenó.

—¿Cuánto de tu carrera y éxito le debes a Ráfaga?
—Mucho. Yo era un anónimo y después de Popstars me propusieron sumarme a Ráfaga. Giramos en más de 20 países durante 14 años y me hice conocido. Ráfaga fue mi escuela musical: aprendí a moverme en un escenario, qué es un show y cómo hacer que la gente te vea. Fue el trampolín a que hoy sea Rodrigo Tapari. Sin Ráfaga, no tendría este presente.

—¿Te costó despegarte?
—No. En 2015 empiezo el camino de la fe, y en 2017 ya mi cabeza estaba en dar otro mensaje e incluir a mi familia en mis proyectos. Fue cambiar de estilo de vida y no me costó porque no era por fama o dinero, sino por tener paz. No me parecía adecuado arrastrar a toda una banda a dar el mensaje que yo quería, así que di un paso al costado y tomé las riendas de mi carrera.

Showmatch fue otro mojón y has dicho que le debés mucho a Tinelli. ¿Qué sentís ahora cuando mucha gente sale a pegarle en el suelo?
—Me da mucha tristeza la hipocresía y la falta de humildad. Muchos artistas nacieron en los programas de Tinelli, no los conocía nadie. Hay mucho desagradecido. Soy consciente de que su programa me dio una visibilidad masiva: gente que no consumía cumbia hoy me escucha. Hicimos siete teatros llenos después del Canta conmigo ahora. Es un problema muy íntimo el de Marcelo, me lo ha confesado y queda en mí, pero escapa de sus manos. Estoy para apoyarlo como se pueda.

Rodrigo Tapari fue líder de Ráfaga durante 14 años.
Rodrigo Tapari fue líder de Ráfaga durante 14 años.
Foto: Difusión

—Has hecho colaboraciones con varios uruguayos: Luana, Mariano Bermúdez, Matías Valdez, Matías Piña, Márama. ¿Quién te queda pendiente?
—Muchos amigos. No solo colaboramos: también me han abierto las puertas de su casa. Con Lucas Sugo aún no grabé, pero hablamos mucho y me encantaría. Nos pasamos canciones, probamos la voz. Ya va a llegar la indicada.

¿Cómo fue la experiencia de grabar con la China Suárez?
—Maravilloso. Sentí mucho odio de las mujeres hacia ella y me encontré con una madraza. Al primer encuentro fui con mi esposa, que me representa, hicimos unas fotos y la gente comentaba, "cuidado Anto, te lo va a robar". Mi esposa contestaba: "La foto la saco yo, Rodri es un hombre serio". La conocí en profundidad, mi esposa habla mucho con ella y veo que se la lastima mucho. Como mamá, me saco el sombrero. En todo caso, las decisiones personales no dependen solo de la mujer, pero siempre se la condenó a ella. Es una gran artista y tiene mucho para dar.

—¿Te sorprendió que Dyango te invitara a cantar en el disco Su amigo Dyango?
—Jamás lo imaginé, y menos que me diera a elegir la canción. Elegí Si la vieras con mis ojos, que la escuché toda la vida con mi madre. Me invitó al Rex a cantarla y fue una locura. La hago en los shows, así que la van a escuchar el 20.

—¿Qué otros lujos te ha permitido la profesión?
—Soy muy amigo de Lito Vitale; hacemos eventos donde canto rock, pop o balada. Me presentó a sus amigos: Juan Carlos Baglietto, Sandra Mihanovich, Patricia Sosa, Julia Zenko. A veces voy a comer con esos monstruos y no sé qué hago ahí.

—¿Qué proyectos se vienen?
—Sigo grabando con muchos artistas, que los descubrirán dentro de poco. Tenemos una nueva gira a Japón. Se viene un EP de baladas muy conocidas hechas cumbia, porque la gente me vio probando otros géneros en Canta conmigo ahora y quiere encontrarse con eso en el escenario. También quiero sacar mi disco cristiano en paralelo al de cumbia.

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