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Belén Martínez, la española que vive entre dos profesiones y usa la fantasía para hablar de la realidad

La escritora gaditana estuvo en Uruguay para presentar "Placeres Mortales", su nuevo libro donde a través de la literatura fantástica aborda la historia Cixi, una poderosa emperatriz de China del siglo XIX. Durante su visita, charló con El País.

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Belen Martinez.
La escritora española Belén Martinez.

Creció en una familia lectora y el gusto por viajar a través de los libros se transmitió sin esfuerzo. Recuerda cuando su padre le leía cuentos, en su cabeza afloraban muchísimas posibilidades para cada personaje y, aún cuando llegaba a la conclusión de la historia, no quedaba satisfecha: había un mundo de otros posibles finales.

Fue con esa imaginación fértil, que a los siete años la gaditana Belén Martínez escribió su primer cuento. “Un día me animé y empecé a dejar esas ideas por escrito y desde entonces no concibo mi vida sin escribir”, le dice a El País.

Desde entonces pasaron muchas cosas. Aunque nunca abandonó la escritura, estudió enfermería y se hizo partera. No hace tanto, Martínez abrazó su primera vocación, sus historias empezaron a publicarse y se hicieron globales. Estuvo en Uruguay hace unos días como parte de la gira promocional de Placeres Mortales (Urano, 2024), su octavo libro.

“Es difícil de creer, y no porque no me la crea, sino que es raro”, dice sobre el cariño que recibió en su primera visita a muchos países latinoamericanos. “Soy muy lectora y también tengo mis historias favoritas, entonces que alguien sienta con mis libros lo que siento yo al leer otros escritores, me vuela un poco la cabeza”.

Hay filas para que firme su libro, sacarse una foto o decirle que sus historias le tocan fibras sensibles y se identifican con sus personajes. “Muchas veces me dicen ‘¡qué sueño lo que estás viviendo!’. Pero la verdad es que no había soñado esto, porque no lo creía posible. Para mi el sueño era publicar, y cada vez que sale un libro mío es un sueño que cumplo. Eso que está pasando ahora va más allá. Que haya gente que viva tan lejos de mí y que me diga ‘me encanta tu libro’, me deja sin palabras”.

Dedicada a la literatura juvenil y ahora a la new adult, Martínez alimenta una fascinación por la historia de algunos países asiáticos, y la plasmó en Después del océano (2022), ambientada en Japón, y también Placeres Mortales donde realiza una mezcla de dinastías que existieron en Japón, China, Vietnam y Corea.

“Siempre me gustó leer sobre estas dinastías. De Japón me fascinaba el mundo flotante, todo lo relacionado con las Geishas. También leí mucho sobre las antiguas cortesanas, las concubinas, los eunucos y sobre las historias de esos cuatro países. Fui tomando aspectos que me gustaban y fui creando poco a poco esta historia”.

Así nació Placeres Mortales, un libro que dedica a las mujeres “porque nadie nos puede impedir gritar”. Está basado en la historia de Cixi, que pasó de ser concubina a una poderosa emperatriz en la dinastía King, y que controló China en el siglo XIX ayudando a modernizar el país.

"Placeres Mortales!
"Placeres Mortales" de Belén Martínez.
Foto: Difusión

Martínez dedicó años a investigar. Y aunque está basado en un personaje real, navega por un realismo mágico ambientado en la mezcla de culturas. “Disfruté mucho el poder meter elementos que me fascinan y que en Europa no están tan tratados. Eso me animaba aún más”, dice.

—¿Qué más te convocó de la historia de Cixi?

—Hay muchos libros sobre ella, tanto ficticios como de no ficción. Investigar eso era estupendo porque son vidas muy interesantes y culturas muy distintas a las nuestras. Su vida fue de película. Lo que logró en una dinastía particularmente machista con las mujeres, donde daba igual que fueses campesina, concubina o esposa de un ministro. La censura a las mujeres era muy grande y aún así ella consiguió una barbaridad de cosas. Entonces solo basándome en su vida era como dar bofetadas a muchas cosas de la actualidad que tenía pendientes.

Fantasía y realidad

Si por un lado la literatura fantástica la hace viajar a otros mundos. Su otro trabajo, el de traer bebés al mundo, le da una buena dosis de realidad. “Muchas veces los escritores nos metemos en nuestro minimundo de ventas, de querer que nos vaya bien, pensando ‘tengo que triunfar’ o ‘no me gusta esta promoción de mi libro’, y cuando llego al hospital me doy cuenta de que estos no son problemas reales”, afirma.

Para Martínez, sus dos oficios funcionan como una balanza que equilibra su vida. Si escribiendo necesita sus momentos de soledad, en el hospital está rodeada de gente en una dinámica de trabajo colectivo. Si navegando en la historia de otras culturas puede imaginarse nuevos mundos posibles, en contacto con pacientes y ayudando a traer vida al mundo mantiene sus pies ahincados en la tierra.

“Recuerdo una vez que estaba preocupada por algo de un libro y justo tenía que ir un momento al hospital para hablar con una compañera y había ahí en ese momento una urgencia muy fea de una madre con su bebé y entonces estar en contacto con eso me ha ayudado mucho a restar importancia a algunas preocupaciones”.

—¿Porque la literatura fantástica?

—La fantasía siempre fue especial porque es la forma de escapar de la realidad. Y luego también es una muy buena forma para denunciar cosas de la actualidad de manera más metafórica. Puedes expresarte con más libertad, porque la realidad tiene muchos límites, muchas facciones, pero en la fantasía, tú pones los límites. Puedes hablar de muchísimos tópicos, crear muchas cosas y aún así tocar los temas que más te preocupan en el día a día. Además ayuda a olvidar, y ver las cosas desde una perspectiva objetiva, desde afuera.

—¿Qué significa para ti escribir?

—Respirar. No sé cómo te lo podría decir de otra forma. Cuando no escribo o no estoy con una novela en la cabeza es como si me faltara aire. Cuando era adolescente, con un profesor hablábamos de cuál sería nuestra misión en la vida. El decía algo como que era difícil saber, siendo tan chicos, nuestro propósito y yo, pequeñita le dije ‘creo que lo tengo’, y era escribir. No concibo mi vida sin escribir. Y que me vayan publicando es un regalo, pero si algún día esto se acaba -porque hay veces que se acaba- me da igual porque pienso seguir escribiendo. Aunque suene feo, no escribo para los demás, escribo para mí, porque lo necesito. Y es algo que pienso seguir haciendo hasta que mi cuerpo lo permita.

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