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Tiene 22 años, fue descubierta en Wattpad y se convirtió en un fenómeno de la literatura juvenil

A Joana Marcús sólo la supera en ventas J. K. Rowling. La escritora española visitó Uruguay para realizar una firma de libros, antes charló con El País.

Nota a Joana Marcus, escritora española, en las oficinas de la editorial Penguin en Montevideo.
Nota a Joana Marcus, escritora española, en las oficinas de la editorial Penguin en Montevideo.
Foto. Leonardo Maine

*Por Manuella Sampaio

A los nueve años le diagnosticaron dislexia. En ese entonces leer frente a otros o escribir era todo un desafío. “No me gustaba leer, no me gustaba escribir, odiaba los libros porque para mí tener un libro era equivalente a estar en clase leyendo delante de todos, me equivocaba mucho y tenía la inseguridad de que los demás se rieran”, cuenta a El País el fenómeno literario llamado Joana Marcús.

La escritora española —que con 22 años se convirtió en la más vendida en España en literatura juvenil, siendo superada solamente por J. K. Rowling — visitó Uruguay por primera vez para realizar una firma de libros y promocionar Tres meses (Penguin Random House, 850 pesos), el tercer lanzamiento de su saga Meses a tu lado.

Con entradas agotadas, el Teatro Movie se llenó de jóvenes que durante seis horas formaron una larga fila para tener un ejemplar firmado por Marcús. En las redes, se publicaron videos del momento y, lejos de ser una espera aburrida, se ve como un verdadero festejo. Mientras sonaba Taylor Swfit, se prendieron las linternas de celulares y un público emocionado cantaba, gritaba el nombre de Marcús y celebraba su presencia.

Firma de libros de Joana Marcús en el Teatro Movie.
Firma de libros de Joana Marcús en el Teatro Movie.
Foto: cortesía Penguin Random House

La joven vive su primera gira latinoamericana que incluye, además de Uruguay, Argentina, Chile, Perú, Bolivia y Ecuador. “Ir al otro lado del mundo y que esté mi libro en una librería se me hace muy extraño, pero muy bonito a la vez”, dice.

— Y que te estén esperando.

—Sí, eso también. Pero eso me da un poco más de angustia (se ríe), sobre todo cuando pasan cosas como estas, de que se terminan las entradas tan rápido, pienso ‘Wow, ahora tengo que estar a la altura de esto’ y tengo momentos de inseguridad y luego me digo a mi misma ‘Venga, ya está. Has hecho esto otras veces’”.

La escritora nació y creció en Fornalutx, un pueblo mallorquín de 600 habitantes. Tras aquel diagnóstico en la infancia, parte del tratamiento recomendado fue leer 30 minutos por día. Con el tiempo aquella obligación se convirtió en un momento placentero y la escritura fue un proceso natural.

Empezó en Wattpad, la plataforma que conecta a lectores y escritores y permite que el proceso de escritura sea interactivo con los usuarios aportando a la historia mientras se construye. “Tenía 11 años y en esta plataforma había muchas novelas juveniles, entonces empecé más por la lectura que por la escritura. Lo de escribir surgió cuando vi que había gente de mi edad que lo hacía sin miedo”.

Con el tiempo, fue creando su comunidad y sus historias llamaron la atención. Escribió la trilogía Fuego (Ciudad de Humo, Ciudades de Fuego y Ciudades de Cenizas). Se fue haciendo cada vez más conocida y eso de alguna manera también tuvo un impacto negativo.

Sufrió bullying en la escuela y a raíz de eso dejó la escritura por dos años. Cuándo volvió a Wattpad, se encontró con que la comunidad que había construido aún existía y esperaba por más historias. Un día le llegó un mail de la multinacional Penguin Random House, pero lo ignoró por pensar que era una broma. Hoy recuerda la situación entre risas. “Estuve una semana sin responder. Lo veía tan lejano, tan imposible. Menos mal que me perdonaron (se ríe).

Para entonces, Marcús ya tenía 18 años y desde ahí su vida dio un gran giro. Se mudó a Madrid, empezó a estudiar psicología y ahora comparte su tiempo entre las asignaturas pendientes para licenciarse y los viajes para firmar libros y encontrarse con sus lectores.

Recuerda también en tono anecdótico la reacción de su família cuándo descubrió la Joana Marcús escritora. “Cuando se encontraron con el libro me miraban en plan, ‘esto lo has escrito tú?’” (se ríe).

Nota a Joana Marcus, escritora española, en las oficinas de la editorial Penguin en Montevideo.
Nota a Joana Marcus, escritora española, en las oficinas de la editorial Penguin en Montevideo.
Foto: Leonardo Mainé

Libros

Tres meses, la actual saga de Marcús, cuenta la historia de Jenna, una joven que se muda de ciudad para estudiar en la universidad y su novio Monty le propone abrir la relación. Ella, aún sin estar segura sobre el tema, accede con la esperanza de que este formato haga menos ardua la espera hasta diciembre, cuando se reencontrarán. Entonces aparece Ross, que es lo opuesto a Monty, y comienzan los conflictos internos, las dudas y crisis existenciales.

La historia también toca cuestiones como consumo de drogas, maltrato e inseguridades personales. Temas que para Marcús son importantes y poco trabajados en la literatura juvenil.

“Creo que en general hay un problema y es que infantilizan mucho a los jóvenes, creen que no saben de nada, que necesitan lecciones constantes que les digan cómo se tienen que sentir”, dice. “Y cuando tienes 14 años, ya has visto bullying, has visto relaciones de maltrato, sean más directas o más indirectas, o sea, en tus amigos o en ti mismo has visto abuso de drogas de alguna manera. Creo que es más importante exponer el problema que no decirles nada”.

—¿Qué representa la escritura en tu vida?

—Para mí escribir es desahogarme en cierta manera, quitarme un peso de encima. Y no me gusta planear, ni hacer un esquema. A mí lo que me impulsa, mi estímulo, es no saber qué va a pasar, o sea, ser como una especie de lectora de mi propia historia. Ir descubriendo poco a poco dónde quiero llegar.

Desde aquellos primeros textos pasaron 10 años y aquella niña que le evitaba los libros se convirtió en una referente de la literatura juvenil. Ya son seis libros publicados en formato físico y más de 10 novelas online. Un éxito que aún le cuesta asumir.

“Ha pasado todo tan rápido que no he quedado quieta un momento a analizar, no he tenido tiempo para reflexionar”, dice. No lo analiza pero reconoce a través del cariño de sus lectores (y se le nota por la sonrisa) que, sí, va por un buen camino.

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