Legendarios agentes de vuelta en acción

| El realizador Michael Mann ha declarado que siempre quiso llevar la serie de televisión a la pantalla grande

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GUILLERMO ZAPIOLA

Para una parte del público uruguayo, una de las razones que justifiquen la visión de Vicio en Miami (que se estrena el próximo viernes en Montevideo y Canelones) va a ser sin duda el hecho de que parte de la filmación se haya efectuado en nuestro país. Otro grupo de espectadores va a sumergirse en cambio en el espacio de la nostalgia, y buscará reencontrarse con los personajes, los ambientes y las tensiones de una de las series mitológicas de la televisión de los años ochenta.

Una tercera franja del público puede ser empero el mero cinéfilo que confía en Michael Mann, un hombre que fue productor ejecutivo de la serie original y contribuyó con ella a cambiar la televisión, pero que más cerca se ha mostrado como un artesano de real competencia y a veces un hombre inquieto en la pantalla grande (Fuego contra fuego, El informante, Alí, Colateral, perdonémosle El último de los mohicanos). Cualquiera de esas razones, y hasta la conocida predilección de Mann por el género policial, es válida a priori para sentirse interesado por Vicio en Miami.

PROYECTO. El director Mann ha dicho que soñó con hacer un largometraje sobre Vicio en Miami desde la primera vez que leyó el guión del capítulo piloto de la serie original. Entonces, sin embargo, el material ya estaba comprometido para la serie de NBC.

Es posible que haya que atribuir a Mann el nivel de exigencia en el terreno de la producción que caracterizara a la versión televisiva de Vicio en Miami. Cámara, edición, criterio fotográfico, eran los de "una película", no un mero programa de televisión, o al menos de la televisión que se hacía promedialmente entonces (algunas producciones de Steve Bochco, como El precio del deber y luego Departamento de Policía de Nueva York apuntaron en la misma dirección). Sea como sea, el realizador quería que la serie fuera cine, y debió pasar una década y media desde su cancelación para que finalmente se saliera con la suya.

Mann ha dicho más de una vez que lo fascinan "los agentes de incógnito, y por qué trabajan en esas condiciones". Y el cine le permitía también liberar "el lado adulto, peligroso y atractivo de trabajar de incógnito, sobre todo cuando Crockett y Tubbs se infiltran en lugares donde sus placas no valen nada". El director agrega: "En una película podemos explorar ciertas vertientes prohibidas en televisión. Siempre nos imponíamos restricciones porque era una serie. Ahora abrimos una puerta a la sensualidad". Esta última dimensión le garantizó un lugar en el elenco a la actriz china Gong Li, quien interpreta a Isabella, la amante de Montoya (Luis Tosar), un "narco" latinoamericano. Crockett y ella se atraen, pero se presentan el uno al otro con identidades falsas, lo que complica aun más su vínculo.

AMPLIACIONES. Pero Mann no quiso solamente ampliar el retrato de los personajes. También el espacio geográfico en el que se mueven es mayor que el de la serie televisiva. Miami sigue siendo una referencia en el título, y parte de la acción transcurre efectivamente en esa ciudad que el director no termina de ubicar ("es el sur de los Estados Unidos, pero también el extremo norte de América Latina", sostiene con cierta ironía). De hecho la historia se desplaza desde Ciudad del Este, en Paraguay, hasta Haití y La Habana antes de volver a Miami, y el rodaje se desarrolló igualmente a lo largo de América Latina, con alguna variante con respecto a las localizaciones reales. Las escenas de Haití se filmaron en la más tranquila República Dominicana, y ya se sabe que alguien descubrió que el Uruguay se parecía a Cuba, aunque algunos uruguayos se hayan sentido sorprendidos.

TECNICA. Al igual que en Colateral, Mann optó por filmar en alta definición digital en lugar del clásico 35 mm. El cineasta afirma que la técnica permite una mayor profundidad de campo y aumenta los reflejos, acentuando una sensación de tridimensionalidad. Su deseo fue que el público sintiera "cómo la luz golpea el agua y a las personas, sienta lo saturado y lo vivo que está todo".

Según el fotógrafo Dion Beebe, ello afecta a la dinámica de un rodaje. "Estamos acostumbrados a trabajar con bobinas de 10 minutos de duración. Ahora la toma de 50 minutos de duración es una realidad. Todo es mucho más fluido", afirma.

Los viejos y nuevos rostros de los personajes

CROCKETT 1 | DON JOHNSON

En 1984, el personaje de James "Sonny" Crockett lo catapultó a la fama. Fueron algo más de quince minutos (el programa duró hasta 1990), pero Johnson no repitió ese nivel de popularidad.

CROCKETT 2 | COLIN FARRELl

Se está especializando en personajes envueltos en cierta aureola mítica, desde Alejandro Magno a John Smith. Habrá que ver Vicio en Miami para saber si, como su antecesor, tiene un cocodrilo.

TUBBS 1 | PHILIP MICHAEL THOMAS

Había "química" entre él y Johnson. Actuaron juntos en 84 episodios de una serie que tuvo 111. Luego se diluyó en trabajos secundarios para la televisión y una serie filmada en Italia.

TUBBS 2 | JAMIE FOXX

Vicio en Miami es su tercer trabajo a las órdenes del director Michael Mann (los anteriores: Alí, Colateral), pero lo más importante que ha hecho hasta ahora es Ray (2004), que le valió un Oscar.

CASTILLO 1 | EDWARD JAMES OLMOS

El carismático "chicano" le cambió el rostro (o casi) a la televisión norteamericana. Al fin en una serie semanal, un latino no era un "narco" o un estereotipado villano, sino un personaje complejo.

CASTILLO 2 | BARRY SHABAKA HENLEY

Cosas raras que pasan en la vida. Castillo no es ahora un latino sino otro "afroamericano", lo que de alguna manera desequilibra el carácter multirracial del elenco. A lo mejor por eso está Gong Li.

Reabre sala de Las Piedras con el film de Michael Mann

Vicio en Miami no se estrena solamente en Montevideo. A partir del viernes 15 podrá verse también en la sala 18 de Mayo de Las Piedras, que reabre luego de 14 años para recibir sus imágenes. Gerardo Alonso, flamante propietario del emprendimiento, le contó a El País las razones de su decisión: evaluó que entre las ciudades de La Paz y Progreso y Las Piedras hay un promedio de 160 mil habitantes, con lo que se estima que la cantidad potencial de clientes es amplia.

Pesó en la decisión también la "evidente necesidad" de tener un "multiespacio" en Las Piedras actualmente inexistente, sobre todo con gran capacidad.

El primer obstáculo que Alonso reconoce es el tamaño de la sala, pero a su vez sirvió a sus propósitos. Por un lado, que quepan mil personas significa que si van trescientas a una función, que es muchísimo y llenarían un microcine de Montevideo, quedarán setecientas butacas vacías. Por otro lado, sin embargo, existe la posibilidad real de potenciar otro tipo de espectáculos, algunos ya agendados. Además de exhibir otros films, se prevé para las próximas semanas el espec-táculo infantil Loco de Vos, la presencia del Cuarteto de Nos y un homenaje a Julio Sosa, "el varón del tango", con actuación de la Filarmónica de Montevideo. También llegarán Pablo Estramín y La Vela Puerca.

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