El camino que llevó al director Rich Moore hasta "Ralf el demoledor", película que estrena este viernes, estuvo marcado por tres familias. Desde sus tiempos de estudiante, hasta la televisión y finalmente el más famoso estudio de animación.
Ralf el demoledor es una película de aventuras protagonizada por el personaje que le da título, un villano de un viejo videojuego llamado Fix it Felix, que se cansa de repetir la misma secuencia una y otra vez. Tras abandonar la maquinita en la que habita, se mueve por una red y descubre varios mundos distintos en las maquinitas conectadas. Y en ese viaje, también encuentra un nuevo sentido a su vida. Para Moore también hubo un proceso de descubrimiento de un nuevo sentido en su vida.
"Bueno, todo se retrotrae al instituto Cal Arts, donde estudié animación", explica en una entrevista con El País. "Ahí hay una gran familia de gente que se graduó en el departamento de animación de personajes. Todos tenemos raíces profundas en ese lugar".
El Cal Arts es un instituto en California donde han estudiado la mayoría de los que hoy se dedican a la animación en los grandes estudios de Estados Unidos. Incluso el director Tim Burton. Andrew Stanton, ganador del Oscar por Buscando a Nemo y por Wall-E (y realizador de la fallida John Carter) fue compañero de estudios de Moore en el instituto. Con otros compañeros de generación Stanton formó el grupo fundacional de los estudios Pixar, mientras que Moore se metió en el mundo de la televisión.
Esa familia de estudiantes de animación se separó después de la graduación, unos hacia el cine, otros hacia la televisión. Sin embargo, la relación de amistad entre Moore y Stanton se mantuvo. El director de Ralf consiguió su primer trabajo estable en 1990, cuando la cadena Fox lo contrató para dirigir episodios de la familia más famosa en la historia de los dibujos animados, Los Simpson, muy poco tiempo después de haber conseguido su título.
Ralf se pregunta hacia dónde va con su vida y rutina
Los tres años dedicados a esa familia marcaron su carrera hasta hoy gracias a que dirigió grandes episodios como el de Marge contra el monorriel, Itchy & Scratchy la película y Un tranvía llamado Marge, entre otros.
En el correr de la siguiente década se especializó en la televisión, tanto que parte de su trabajo fue dar cursos y conferencias sobre cómo crear series, cuáles eran los secretos para el éxito de Los Simpson y otros temas por el estilo. Tras dejar a Homero y Marge, dirigió capítulos de la inefable serie animada El crítico y también setenta y un episodios de Futurama, otra creación de Matt Groening producida por la cadena Fox. A esto le siguieron trabajos breves en dibujos animados como la irreverente Drawn together (La casa de los dibujos) y Sit down shut up. El cine siguió esperando por él a lo largo de esas dos décadas mientras estaba bajo el paraguas de la familia de Fox.
"Siempre estaba la invitación de mis amigos, que me decía `Hey, vení. Estamos haciendo algo genial aquí en Pixar, vení a trabajar con nosotros`. Y siempre había algo que me retenía, como otro programa que comenzaba, otra temporada de los Simpson, cosas así", explicó el director. "Siempre pensaba que algún día, algún día, me metería en ese viaje. Las circunstancias nunca se alineaban de forma conveniente para trabajar en Pixar. Pero cuando Disney y Pixar se fusionaron, Andrew me llamó y me dijo: `Ahora que trabajamos con Disney ni siquiera te tendrás que mudar al norte, podrás trabajar en Burbank ¿porqué no venís? Te encantaría porque es como en el instituto, la forma en que trabajamos es como en el Cal Arts`. Así que me pregunté por qué dejar que la oportunidad pasara de largo. Y lo hice porque siempre es bueno trabajar con amigos, es bueno reunirse con amigos del colegio y a su vez conocer nueva gente".
Y así fue como, cuatro años atrás, Rich Moore se reencontró con su vieja familia de compañeros de estudios, ya insertados en la tercera familia que marcó su carrera profesional en la animación: Pixar. "Los Simpson y Futurama fueron experiencias fantásticas, la gente era fantástica. Pero Disney ahora mismo es el estudio más viejo de animación en Los Angeles, pero se siente como un estudio nuevo porque tiene una energía nueva y una gran cantidad de proyectos. Estos cuatro años han sido los más satisfactorios de toda mi carrera, desde el punto de vista creativo".
CONEXIONES. Aunque emplee tecnología y artistas de Pixar, Ralf el demoledor es una producción de Disney en la que John Lasseter, el cabecilla de aquella empresa y director de las tres Toy Story, ofició como productor e impulsor. "El guión lo desarrollamos con Phil Johnston por nuestra cuenta", explica Moore, quien entró al proyecto cuando apenas había alguna idea esbozada por las cabezas del estudio.
"A John y a sus directores en Pixar y en Disney les gusta escuchar pitches (propuestas). Cuando trabajan en un proyecto nuevo no les gusta que un director se enfoque en una cosa sino que trabajen en al menos tres propuestas, porque de ahí pueden elegir. A partir de las opciones se preguntan con cuál de todas pueden seguir adelante. Así que cuando le llevé mis propuestas John me dijo que le gustaba meterse con lo de los videojuegos".
A pesar del desarrollo que ha tenido el medio en la última década gracias a una carrera tecnológica que apunta al realismo, al impacto visual y a la extensión de las historias, Moore y compañía eligieron enfocarse en los más viejos juegos, en los arcades tan queridos de los años noventa. O, como el público uruguayo los conoce popularmente: las maquinitas.
"Lo que me gustó es que se podía jugar con la historia. También nos permitía tomar ese enorme mundo hecho con distintos tipos de juegos y poner ahí en medio una historia muy simple y profunda. Una historia con un hombre que se pregunta si esto es todo lo que hay en la vida", explicó Moore. "Así que eso, para mí, fue lo que me entusiasmó con la idea de los videojuegos, ahí es cuando de verdad me interesé y cuando pensé que sería un proyecto en el que me encantaría trabajar hasta el final. Y si yo fuera parte del público sería la clase de historia que me gustaría ver".
Esa idea tan simple detrás de la película fue lo que apareció cuando preparaba la presentación ante Lasseter y descubrirla, explica, fue lo que lo enganchó definitivamente con la idea y lo llevó a impulsarla hasta el final. "Creo que es algo profundo preguntarse qué estás haciendo, para qué fuiste creado y si vas a hacer lo mismo toda la vida. Me encantó darme cuenta que ese personaje de videojuegos se tenía que preguntar eso. Una vez que di con eso realmente me conecté con mi propia idea".
Moore sintió eso numerosas veces en su carrera en la televisión. Esta película, de hecho, es un resultado de todos esos años de hacerse la misma pregunta. "¿Qué más podés hacer después de hacer Los Simpson?", se preguntaba el director en ese momento mientras también colaboraba con un estudio chico de animación, dirigido por viejos compañeros de Cal Arts. "¿Así es como quiero pasar el resto de mi vida?", se preguntó en cierto punto. "Ya hiciste todo lo que tenías que hacer en televisión", le dijo un amigo en ese momento, "no vas a reinventar la rueda".
"Pero quería a mi familia en el estudio, con la que había trabajado dieciséis años", explica Moore. "Era difícil dejarlos. Pero finalmente acepté la oferta y resultó ser fantástico. Satisfizo lo que yo necesitaba y pude hacer una historia sobre lo que conocía".
Maquinitas: una opción por la nostalgia
Para estos tiempos de carreras tecnológicas, con juegos 3D y con formas de interacción como la del Kinect o la del Wii, Ralf el demoledor opta por apelar a la nostalgia.
"Quería contar una historia sobre la historia completa de los videojuegos y por eso me interesaba que los arcades estuvieran en el argumento. Y hay algo como universalmente atractivo en la idea de que las distintas maquinitas son como distintos planetas, en lugar de que todos los juegos y los personajes estén viviendo en la memoria de una X-Box. Y quería hacer algo distinto a Tron. Además cada persona a la que le comentaba la idea de que cada maquinita era como la casa del personaje, le parecía fantástica, incluso mis hijos chicos. Fue una decisión dura. Durante mucho tiempo pensamos en que la íbamos a hacer en una X-Box, hasta que nos resolvimos por la simplicidad de los viejos juegos y porque nuestro protagonista tenía que ser simple y encerrar los problemas más grandes".
Durante el proceso le preguntó a su hijo de catorce años si conocía las maquinitas, y aunque no había jugado con ellas las conocía, del mismo modo que él conocía las películas de Los Tres Chiflados de chico a pesar de no haber visto ninguna en el cine. Pero si hacen una secuela no la van a hacer en una sala de maquinitas: "Creo que se nos permite hacer una sola película en un arcade. Si hacemos una secuela creo que sería divertido que los personajes viajen a otras plataformas o que incluso se metan en Internet o incluso la nube, que para ellos puede ser como el cielo. Igual en esta película logramos representar juegos más modernos en maquinitas viejas, cosas parecidas al Halo 3 y a Mario Kart".
Amigos digitales famosos
Si bien los cuatro videojuegos en los que transcurre la acción de "Ralf el demoledor" fueron inventados, la película incluye cameos de personajes de juegos muy reconocidos. Así aparecen Chun-Li y Blanka, de la Street Fighter, Pac-man y los fantasmas, Paperboy, las paletas y la "pelota" de Pong y muchos otros. Moore explicó que podrían haber incluido cientos y cientos de personajes pero resolvieron incluir aquellos que podrían aportar detalles y guiños útiles al argumento, más que una simple aparición justificada en que se vea el personaje.