Homenaje a John Ford en canal para abonados TCM

Hoy repiten gran documental sobre el notable director

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GUILLERMO ZAPIOLA

Comenzó anoche con un documental que se repite hoy a las 14 (Dirigido por John Ford, de Peter Bogdanovich), y continúa a lo largo del mes con una veintena de películas realizadas por el propio Ford, una revisión en el canal para abonados TCM de la obra del más grande cineasta norteamericano (de acuerdo, algunos podrán esgrimir en su lugar el nombre de Orson Welles, pero el propio Welles consideraba que Ford era mejor que él).

El documental en sí mismo es una pequeña joya, consistente en una extensa entrevista con el exasperante Ford que debe haber dejado exhausto a Bogdanovich (el viejo Jack contesta cosas como "sí", "no" o "no sé" al ochenta por ciento de las preguntas), entrecruzada con declaraciones más jugosas de varios de sus actores favoritos (John Wayne, Henry Fonda, James Stewart), que se explayan sobre el carácter y los procedimientos de trabajo del Maestro. El material se completa con una esmerada selección de fragmentos de films de Ford, en los que Bogdanovich se empeña en ver un resumen de la historia de los Estados Unidos (curiosamente, excluye prácticamente todo el material fordiano vinculado con Irlanda, que constituye de hecho la otra mitad de su universo creativo).

El documental es empero solo un aperitivo. A lo largo del mes, con un énfasis en el espacio central (22 horas) de los lunes y miércoles, y diversas repeticiones en otros horarios, se emitirá una veintena de títulos de Ford, desde el drama irlandés de El delator (1935) a la historia de la postguerra civil de Prisionero del odio (1936), el retrato de mineros galeses de ¡Qué verde era mi valle! (1941), la adaptación de Graham Greene de El fugitivo (1947, sobre El poder y la gloria), su casi única incursión en el tema de la Segunda Guerra Mundial (Fuimos los sacrificados, 1945), hasta la evocación de la inexistente Irlanda de sus ancestros en El hombre quieto (1952) y varios de sus mejores westerns.

No están, lamentablemente, La diligencia (1939), Más corazón que odio (1956) o la culminante Un tiro en la noche (1962), y también se extraña Viñas de ira (1940), pero no es poco contar con Pasión de los fuertes (1946), la "trilogía de la Caballería" (Sangre de héroes o Fuerte Apache, 1948; La legión invencible, 1949; Río Grande, 1950), Caravana de valientes (1950, una obra maestra y su `western` favorito), o esa especie de "cuento de Navidad" que es Tres hijos del diablo (1948).

También hay dos films atípicos: El capitán Búfalo o El sargento negro (1960), primera película de Hollywood protagonizada por un "afroamericano" (Woody Strode en el papel de su vida, pero Ford era un racista, según los lúcidos), y la crepuscular Siete mujeres (1966), con la gran Anne Bancroft, último film del maestro, destrozado en su momento por la crítica y que crece en cada revisión.

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