El fenómeno de la "literatura enferma"

Historias. Cuentan sobre jóvenes sufrientes y ya son fuentes inspiradoras para el cine

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Desde hace algunas semanas, la lista de los libros infanto-juveniles más vendidos de EE.UU. e Inglaterra no es encabezada por historias de vampiros, princesas, hobbits, detectives o hadas que lanzan polvo, como ocurría en las últimas décadas.

En el top de los best seller del diario The New York Times para el género está Bajo la misma estrella (The fault in our stars), de John Green, protagonizada por una niña con cáncer avanzado. En segundo lugar aparece Las ventajas de ser invisible (The perks of being a wallflower), de Stephen Chbosky, sobre un adolescente depresivo cuyo mejor amigo cometió suicidio y que, dependiendo de cómo van las cosas en la escuela, puede ir por el mismo camino.

Ese tipo de historia -volcada a los adolescentes- pero trayendo personajes envueltos en enfermedades graves, depresión, anorexia, tentativas de suicidio y otros problemas realistas que la fantasía acostumbraba a ignorar, se viene llamando "sick-lit", algo así como literatura enferma. Es un término que trae una connotación negativa y muchas veces ignora la calidad de los libros, pero que ha generado polémica y puede indicar una tendencia.

El listado de títulos asociados a la "sick-lit" incluye Antes de morirme (Before I die), de Jenny Downham, una trama que acaba de ser adaptada al cine sobre una joven enferma que quiere aprovechar su poco tiempo para actividades como perder la virginidad. Incluye, también, a Red Tears, de Joanna Kenrick, sobre una muchacha que se automutila, y Never Eighteen, de Megan Bostic, sobre un adolescente enfermo que se encamina hacia personas importantes de su vida para despedirse. Los ejemplos siguen además, con Extraordinario, de R.J. Palacio, sobre un niño que nació con una deformidad facial; y Cómo decir adiós en robot, de Natalie Standiford, una historia melancólica que encierra la muerte de un adolescente.

"La adolescencia es una fase más `down`, en que los jóvenes siempre se aproximan a temas como esos. No creo que haga algún mal específico al lector. Y no creo que el libro sea la única forma de contacto de él con el asunto", afirma Julia Schwarcz, editora de los sellos infantiles y juveniles de la Compañía de las Letras. "Pero creo que existe una diferencia. Hay libros muy buenos, como el de John Green, que trata del sufrimiento, pero tiene una historia de superación. Sólo que algunos vinieron con la estela, intentando aprovechar el éxito de los otros, y abordan la temática de forma más gratuita. El segmento juvenil creció mucho en los últimos años, y varios autores intentan seguir la onda".

El debate sobre el efecto de esa "sick-lit" resonó con más fuerza el mes pasado, cuando el diario británico Daily Mail publicó un reportaje sobre lo que llamó "fenómeno perturbador". "En tanto la serie Crepúsculo y sus seguidores son claramente fantasía, esos libros de `sick-lit` no ahorran detalles ásperos sobre la realidad de enfermedades terminales, depresión y muerte", decía la nota.

Como consecuencia del reportaje del Daily Mail, la editora de actividades infanto-juveniles del diario The Guardian, Michelle Pauli, escribió un artículo titulado: "Evidentemente la ficción joven es demasiado compleja para el Daily Mail".

"No creo que un libro paute las elecciones de un lector. Las personas ya tienen tendencias propias, independientemente de la historia que van a leer. Y, además, `sick-lit` es un término muy bajo. Parece un chiste", dice la editora Danielle Machado.

Esa discusión sobre el efecto de los libros en los lectores tiene su rastro en la historia. A fines del siglo XVIII, Goethe tuvo su primer suceso literario con Los sufrimientos del joven Werther, novela epistolar narrada por un artista, en un tono melancólico y depresivo. Las autoridades de la época quedaron preocupadas con el libro, como consecuencia de su abordaje del suicidio. Recientemente, otra trama de suicidio generó debate, esta vez en los EE.UU., a consecuencia del premiado Los 13 porqués, de Jay Asher. En él, una niña deja cintas de casetes a los amigos explicando cómo cada uno de ellos ayudó en su decisión de matarse. La polémica era inevitable.

"Lo que un libro puede hacer es anticipar un sentimiento que ya está dentro de la persona. Pero el libro no es la causa de una depresión", evalúa el psicoanalista Luis Fernando Gallego. "La postura del Daily Mail en esa historia es higienista. Es el tema de quien busca una causa única para todos los males e intenta expurgarla".

Gallego pondera, aún, si la aceptación de esas tramas tiene más que ver con calidad que con estrategias comerciales de autores y editoras. "Una cuestión para debatirse es si esos libros son buena o mala literatura. La buena literatura puede abordar el tema que fuera. Pero, cuando se hace proselitismo acerca de un asunto, sea nazismo, homofobia o suicidio de jóvenes, ahí no se está haciendo buena literatura. La culpa no es del tema, y sí del autor que hace una literatura mala", dice. "Mi gran duda es si esos libros hacen suceso porque son buenos o si es el interés del mercado el que lo hace. Ese público es susceptible de seguir tendencias y puede estar siendo conducido por un novedad".

Lo que está en juego, así, es el rumbo de un mercado que, por lo menos en los últimos quince años, fue dominado por historias fantásticas, de Harry Potter a Crepúsculo. Si esa "sick-lit" -con ese terrible nombre- pega, habrá espacio para muchas polémicas en los próximos años. "Yo creo en buenos libros. Y los buenos libros serán leídos, sean del género que fueren", afirma Eduardo Spohr, el exitoso autor de La batalla de Apocalipsis. "Sobre la influencia de un libro en un joven, recuerdo que Christine F. no formó una generación de drogadictos. Quien lo leyó suele decir que aprendió mucho aunque nunca tocó la droga".

Preparar a los jóvenes y no eludir temas

Uno de los más comentados autores de la llamada "sick-lit", el autor británico Phil Earle, afirma que el nombre para ese tipo de literatura no debería ser "sick" (enfermo). Sostiene que se trata de problemas de la vida real y que ignorarlos es todavía más perjudicial para los jóvenes de hoy. Acaba de editar el libro Saving Daisy, dos años después del best seller Being Billy , que le rindió candidaturas para once premios literarios. El nuevo libro es inspirado en su experiencia de trabajo en una institución psiquiátrica en los 90 y en los jóvenes que conoció allá. La historia tiene pinceladas de hechos que sucedieron con él mismo cuando tenía 20 años.

"Soy del grupo que cree que prepara a los jóvenes para los problemas del mundo. La alternativa es ignorar temas de la vida real. Si no tratamos esos asuntos de manera abierta, los jóvenes van a buscar por otros medios, en Internet, por ejemplo. Mantener el secreto es peor. Los jóvenes que enfrentan la automutilación se sienten solitos. No se puede llamar al género "sick", porque es una forma de ayudar, mostrar a esas personas que no están solas, que hay otras que pasan por eso también. Pero es necesario lidiar con ese tema de forma responsable".

¿Por qué esos libros tienen tanto éxito? ¿Por qué no lo tenían una década atrás? "La sociedad cambió. Las personas están más dispuestas a discutir ciertos temas, como la sexualidad, más abiertamente. Si no se habla, van a recurrir al underground".

CUATRO EJEMPLOS DE HOY

Bajo la misma estrella

JOHN GREEN

Hazel y Gus son dos adolescentes que tienen cáncer. A pedido de ella cruzan el Atlánticopara encontrar a su escritor favorito, un individuo cascarrabias que vive en Amsterdam y que los ayudará a su manera. La crítica en general ha tratado al libro como obra recomendable.

Antes de morirme

JENNY DOWNHAM

Primera novela de la escritora británica y se mantuvo varias semanas como la más vendida de su país. Su protagonista es Tessa, a la que los médicos le dan poco tiempo de vida. Ese hecho la impulsa a una urgente revisión y reflexión sobre el pasado y el futuro. Ya fue llevada al cine.

Las ventajas de ser...

STEPHEN CHBOSKY

El protagonista es un muchacho marginal, que opta por hacerse invisible para tener una perspectiva diferente sobre la realidad. El encuentro con otros dos amigos termina por sumergirlo en su mundo interior. Fue llevada al cine, con un elenco encabezado por Emma Watson, ex Harry Potter.

Red Tears

JOANNA KENRICK

Fue publicado en 2007 y hace foco sobre una muchacha quinceañera que recurre a la automutilación como respuesta a las presiones y malos tratos que recibe de sus pares en el colegio. "Se trata de encontrar su camino a través de la oscuridad", escribe la autora en su página web. Ha sido elogiado.

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