GUILLERMO ZAPIOLA
El próximo viernes 7 de mayo se estrena en Montevideo Dogville, película del director danés Lars von Trier (el autor de Contra viento y marea, Los idiotas y Bailarina en la oscuridad) que reúne a un vasto elenco en el que asoman Nicole Kidman, Lauren Bacall, Harriet Andersson, Ben Gazzara, James Caan y varios más.
El film establece más de un vínculo con la obra previa de von Trier. De Contra viento y marea y Bailarina en la oscuridad proviene la insistencia en una heroína sufriente a la que sobrevienen toda clase de males: como la Emily Watson del primero de los films nombrados, como la Björk del segundo, la fugitiva que encarna Nicole Kidman es durante buena parte de las casi tres horas que dura la proyección una víctima a manos de los habitantes del perdido pueblecito minero norteamericano de las Montañas Rocallosas, en tiempos de la Gran Depresión, cuyo nombre da título al film.
Allí llega Kidman al comenzar el film, huyendo de pistoleros que la persiguen. Su presencia divide al principio al pueblo (unos quieren protegerla, otros quieren librarse de ella), pero a cierta altura todos deciden acogerla... por un precio. La forastera deberá trabajar durante una hora por día para cada familia del pueblo, y las exigencias crecen a medida que la situación se complica. Hay algunas sorpresas finales.
Al principio, la presencia de Kidman parece ser una influencia positiva (no en vano el personaje se llama Grace, es decir Gracia) que introduce en el lugar valores de orden, limpieza y comunicación humana. Luego, poco a poco, todo se va degradando: los roces, los choques, los malentendidos, sacan a relucir lo peor de cada uno, hasta un desenlace literalmente apocalíptico.
FORMA. A von Trier le gusta experimentar con la forma y empujar los límites del medio cinematográfico. No en vano fue, con Thomas Vintenberg, el inventor del Dogma 95, aquel decálogo sobre lo que puede o no hacerse en el cine que aplicó a fondo en su película Los idiotas. Esta Dogville no es una "película Dogma", pero von Trier se ha impuesto en ella otras limitaciones. La más importante es haber rodado todo su film en un único espacio (un enorme galpón), prescindiendo de todo decorado y apelando apenas a unos pocos elementos de utilería: las casas son solamente una indicación dibujada en el piso, los personajes golpean o atraviesan puertas inexistentes. Se ha dicho que era un recurso teatral, pero el film es ciertamente muy poco teatral. Más bien se trata de un empeño de reducción de su herramienta expresiva a elementos esenciales: una cámara, los actores.
Von Trier ha explicado que el primer impulso para rodar Dogville provino de algunas críticas que se le dirigieron cuando presentó en Cannes Bailarina en la oscuridad. Se le objetó entonces que hubiera hecho una película que transcurría en los Estados Unidos sin haber pisado nunca el suelo de ese país (entre otros motivos, porque odia los barcos y los aviones, y nunca viaja en ellos). Entonces decidió hacer "más de lo mismo": Dogville es, por otra parte, la primera entrega de una trilogía cuyo segundo capítulo, Manderlay, se encuentra actualmente en proceso de filmación. Nicole Kidman se ha abierto empero del proyecto, y su personaje de Grace aparece encarnado por la actriz Bryce Howard en esa secuela.