Se estrena "Hamnet", un best seller sobre Shakespeare que se volvió una de las películas de la temporada

Con Paul Mescal y Jessie Buckley en los papeles principales y dirección de la ganadora del Oscar, Chloe Zhao cuenta el dolor del bardo y su esposa por la pérdida de uno de sus hijos

HAMNET
Jessie Buckley y Paul Mescal en "Hamnet"
Foto: Agata Grzybowska

A esta altura del día cuando alguien lea esto se debe haber confirmado que Hamnet es una de las aspirantes al Oscar a mejor película, cuyas nominaciones se daban a conocer esta mañana. Viene de ganar el Globo de Oroa mejor drama, y también se llevó premio su actriz principal, Jessie Buckley. Ha sido una de las películas más mencionadas en la temporada y figura en la lista de las mejores de 2025 de varios medios y asociaciones de críticos.

Es la nueva de Chloe Zhao, quien en 2021 ganó el Oscar a mejor directora porNomadland (aquella con Frances McDormand como una nómade moderna que también fue la mejor película de ese año) y que era vista como la confirmación de una carrera inquieta que luego pareció dinamitarse con The Eternals, su fallido ingreso al universo Marvel. Antes había estrenado Canciones que me enseñaron mis hermanos (2015) y The Rider (2017), estudios sobre personajes y paisajes estadounidenses.

Acá cambia de escenario. Al igual -pero con un mayor rigor histórico y muchísimo más drama- que Shakespeare apasionado, que ganó una injustificada cantidad de Oscar allá por 1998, Hamnet ficcionaliza algunos momentos tristes en la vida de William Shakespeare, aquí interpretado por Paul Mescal. El actor está en ese momento de la carrera en la que todos los proyectos que le ofrecen son interesantes.

Se basa en hechos reales: el bardo y Anne “Agnes” Hathaway, tuvieron tres hijos, Susana y los mellizos Judith y Hamnet (Jacobi Jupe), quien sí murió a los 11 años, y habría inspirado el aire tristón de Hamlet, aunque no hay coincidencia académica de que haya un vínculo entre ambos sucesos. James Joyce creía en esa teoría como lo deja claro incluso en su Ulises.

Es cierto que, como se avisa en un epígrafe en el libro y en la película en su tiempo Hamnet y Hamlet eran dos versiones del mismo nombre.

Es una adaptación bastante fiel del libro homónimo de Maggie O’Farrell -quien escribió el guion a medias con Zhao- un best seller que en español se puede conseguir en edicion de Libros del Asteroide, y que reconstruye el duelo de los Shakespeare por la pérdida de su hijo varón.

Le da algunos elementos de realismo mágico principalmente en el personaje de Agnes (Buckley, notable como suele estar), quien acá es una suerte de bruja del bosque, cetrera y con propiedades de yuyera. No era tan así pero aporta romanticismo al personaje.

No es que la correspondencia histórica sea crucial, tanto la película como la novela son la crónica de un duelo de una pareja por la pérdida de un hijo y la capacidad sanadora del arte. No hay documentos de cómo los Shakespeare lidiaron con la muerte de su hijo.

“Hamnet trata del amor y de la muerte, y de cómo estas dos experiencias humanas fundamentales pueden alquimizarnos y transformarnos unos a otros, a través del arte y la narración”, dice Zhao en las notas de producción.

La película comienza con Agnes como una criatura del bosque que se cruza con el profesor de latín que interpreta Mescal y al que solo una vez se referirán como William Shakespeare; en la novela es solo “el padre” o “el esposo”. Lo de ellos es amor instantáneo y a pesar del rechazo del padre de ella y de la madre de él (Emily Watson), se casan y forman una familia.

Con él trabajando lejos en Londres en sus obras, la tragedia se entromete entre tanta armonía familiar. Aunque Judith es la que está enferma con la peste, Hamnet consigue engañar a la muerte, que se lo lleva a él. Lo que sigue es el centro de la película: una pareja desmoronándose de dolor y cómo un artista canaliza el pesar a través de su obra.

La película se cierra con el estreno de Hamlet en el teatro Globe (cinco años después de la muerte del niño) en lo que se presenta como una experiencia colectiva de sanación. Aunque es la parte más ficcional de la película aporta una conclusión emotiva.

La escena central, eso es la muerte de Hamnet, es otro gran momento, principalmente por la actuación de Buckley que es uno de los pilares con ese grito sordo, inabarcable. Un Oscar para ella sería el reconocimiento a una actriz que se hizo notar en La hija oscura sobre Elena Ferrante.

El resultado es conmovedor aunque desparejo en su acumulación de pena. Funciona, alguien ha dicho y con razón más como una experiencia sensorial. A eso aportan, principalmente la fotografía del polaco Lukasz Zal quien estuvo nominado al Oscar por el blanco y negro de Ida y Guerra fría pero que acá aprovecha los tonos ocres y la espesura del bosque y el diseño de sonido de Johnny Burn. La naturaleza tiene una presencia constante aunque también es de interiores de luz propia que a veces son mostrados con la curiosidad distante.

Hamnet es un drama profundo de esos que, diría alguien, ya no se hacen. Y eso ya la hace interesante.

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