Entrevista

Rodo Sayagués y Fede Alvarez: dos uruguayos sueltos en Hollywood están de estreno global

Este jueves llega a salas de todo el mundo, incluso Uruguay, "No respires 2", la secuela del éxito de estos directores uruguayos que hablaron con El País 

Rodo Sayagues Fede Alvarez
Rodo Sayagues y Fede Alvarez, los nombres detrás de "No respires 2"

A pesar de la distancia que impone el Zoom, está claro que Rodo Sayagués y Fede Álvarez están algo cansados. No es para menos, hace varios días que vienen dando entrevistas por el estreno mundial de su nueva película, No respires 2, secuela de su éxito de 2016 y que ha generado una expectativa entre periodistas y fanáticos. El jueves llega a los cines locales.

“Igual, en español es menos cansador”, le dice Álvarez a El País. Unos días antes habíamos compartido una rueda de prensa con periodistas de Japón y Australia, entre otros, así que hablar un poco en uruguayo, sí, debe ser como un alivio.

Álvarez habla en condición de guionista y productor, ya que esta vez cedió la silla del director a Sayagués, su compinche en el exilio hollywoodense. Ahí llegaron después de Ataque de pánico, aquel corto con máquinas destrozando Montevideo que le dio un salvoconducto a las grandes ligas. Allá debutaron con Posesión infernal, un éxito de taquilla al que siguieron con No respires que costó nada, estaba llena de buenas ideas y recaudó un montón.

Ahora, después de que Álvarez dirigiera por las suyas La chica de la telaraña, vuelven a cruzarse con Norman Nordstrom (o sea “El ciego”), el personaje (un “antivillano”, dicen ahora) que en la primera acababa con unos copadores que entraban en su casa sin saber con qué se iban a encontrar. “El ciego” (interpretado entonces y ahora por Stephen Lang) guardaba un secreto que lo alejaba bastante de cualquier simpatía.

Ahora lo volvemos a encontrar, unos años después, en un pueblo algo retirado donde vive con una hija adoptiva. Cuando unos tipos irrumpen en su casa, tampoco saben con quién se están metiendo. No conviene contar más porque, como la primera, tiene un par de vueltas de tuerca interesantes aunque esta vez está más volcada al cine de género (el terror). El ciego sigue siendo temible, sí.

Sobre esas cosas de la película, qué los convenció de hacerla y la colonia de uruguayos en Hollywood, Álvarez y Sayagués hablaron con El País.

—Solo pude ver una referencia a Uruguay en No respires 2: un parche de la banda Alvacast en la campera de un villano. ¿Hay más?

Sayagués: ¡Es la única que hay! Quisimos ponerla para hacerle nuestro homenaje a los chicos de la banda y a aquella época, allá en casa.

—Más allá de esos guiños, ¿qué hay de uruguayo en su trabajo en una película así de grande y en Hollywood?

Sayagués: La perspectiva de la realidad y que las cosas no son solo blancas o negras. Todas son grises y los humanos venimos con fallos. Y así en nuestra mitología los héroes no son como el Capitán América. En Uruguay hasta discutimos si nuestras figuras patrióticas fueron buenas o malas.

Álvarez: Hacemos cosas que parecen extrañas. En Uruguay, nadie es más que nadie y el director, por ejemplo, no es más que el otro. Acá se sorprenden, por ejemplo, cuando te sentás con el equipo o hacés la fila para servirte el almuerzo. Es una cosa muy uruguaya que no pasa en muchos lados. Esa es una buena cosa uruguaya que llevamos a nuestras películas. Hay otras malas pero mejor no entrar ahí (se ríe).

Sayagués: Y estar acostumbrados a hacer películas con pocos recursos, que es como se hacen las películas en Uruguay. ¡ Ataque de pánico costó 300 dólares! Esas cosas enseñan a improvisar o hallar soluciones con lo que hay. Es algo que se transmite de generación a generación de uruguayos.

—Este es tu debut como director de largometrajes. ¿Era un camino manifiesto en vos?

Sayagués: Yo había dirigido publicidad y videos para bandas y después pasó esto de venirnos para Hollywood y como que me olvidé de eso, pero siempre tenía esa intención.

—¿Cómo llegaron a que tenía que dirigirla uno de ustedes?

Álvarez: Desde que empezamos Bad Hombre, nuestra productora, era algo que veníamos charlando. Rodo decía que mejor empezar con un corto pero para mi tenía que empezar con un largo de una. Y No respires 2 pareció el proyecto adecuado.

—La primera era una película de suspenso, pero está es más directamente de terror. ¿Por qué ese cambio?

Álvarez: Son las películas que le gustan a Rodo...

Sayagués: Filmándola no sentí que fuera tan sangrienta, simplemente estaba representando el guion de la mejor manera posible según me surgía, y ahí sucedían cosas que eran sangrientas y así había que filmarlas. No me asusta mostrar esas cosas y muchas veces mi creatividad va para ese lado.

—¿A qué película les pareció que les quedó cerca?

Sayagués: Hacemos el trabajo inverso. Cada vez que nos parecía que nos acercábamos a algo que ya vimos, nos alejábamos de ahí. Evadimos las influencias y las referencias aunque sabemos que es bastante difícil conseguirlo. Nuestro objetivo es hacer una película lo más original posible.

—El concepto más presente en la película es el de la paternidad. ¿Por qué eso?

Alvarez: Son figuras paternas y maternas de las maneras más negativas posibles. Era un poco sobre quién merece el amor de un hijo. Hay un cambio en la película, entre el dueño y el perro, un tema de que el amor hay que ganárselo. En la historia hay muchas cosas de amor complejas.

—¿Cómo es trabajar con Stephen Lang?

Sayagués: Los buenos actores no son marionetas de un director y siempre traen cosas. Muchas veces, incluso, entienden a los personajes mucho mejor que los guionistas o el director, porque cuando hacen el proceso de construirlo descubren cosas. Lang aporta un montón porque además es escritor y trae ideas de diálogos o cómo resolver las escenas. Hace 40 años que hace cine y ha trabajado con los grandes directores, así que hasta sabe de cámaras. ¡Y en los últimos 10 años está trabajando con James Cameron!

—¿Cómo está la colonia uruguaya en Hollywood?

Alvarez: Aunque algunos volvieron a Uruguay con la pandemia, acá estamos Pedro Luque (que es el director de fotografía de No respires 2) y su mujer, que es socia de mi mujer. Está Alejandro Moumdjian, el guitarrista de Snake, con su familia.

Sayagués: Y Francisco Fattoruso, que si bien no trabaja en cine es parte de los asados de uruguayos.

—Hacen asados y ven a Peñarol...

Alvarez: No. Este es de Nacional. No lo puedo convencer.

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