CRÍTICA

¿Cómo es "No respires 2", la película de los uruguayos Rodo Sayagués y Fede Álvarez?

"No respires 2", la secuela de la exitosa película de los uruguayos Rodo Sayagués y Fede Álvarez, llega a los cines locales. 

"No respires 2". Foto: Difusión.
"No respires 2". Foto: Difusión.

No respires, más allá del chauvinismo de que fuera el proyecto de unos uruguayos en Hollywood, no estaba nada mal. Dirigida por Fede Álvarez y con un guion de Rodo Sayagués, conseguía transmitir una inquietud más cercana al suspenso que al cine de terror.

Los justificados alardes de fotografía (de otro expatriado, Pedro Luque) y diseño de sonido aportaban a una narrativa que se sostenía con una historia llena de vericuetos y un protagonista de esos que aparecen ya con vocación de saga.

Fue un éxito importante, manteniendo dos fines de semana al tope de la taquilla estadounidense, lo que es un montón. Modesta en sus ambiciones, es una de las películas más rentables de los últimos tiempos.

Algunos de esos atributos están en No respires 2, la secuela que se estrena hoy, en medio de mucha expectativa, en todo el mundo. También se estrena en Uruguay. En cines.

Se repiten los nombres aunque en otros rubros: Álvarez figura como guionista y productor de la que es la ópera prima como director de largometrajes de Sayagués, quien también escribió y produjo. Luque repite como fotógrafo.

El que también está en No respires 2 es Norman Nordstrom (Stephen Lang), el ciego con una capacidad de violencia impensada y un par de esqueletos —medio literalmente— escondidos en el placard. En la primera, ambas cosas las descubren casi simultáneamente un grupo de delincuentes juveniles que lo creen un blanco fácil dado que no había nadie en el vecindario y, en un bonus a la confianza, el tipo era ciego.

Una mala apreciación de los riesgos terminaba con una furia desatada y la confirmación de la letalidad del dueño de casa.

Ahora, cuatro años después, el ciego vive apartado y paranoico con una niña a la que presenta como su hija (Madelyn Grace). Por cuestiones que luego se aclararán (no acá, en la película) andan merodeando la casa unos seres siniestros (entre los que está otro uruguayo, Christian Zagia, y los lidera Brendan Sexton III) que parecerían vinculados al tráfico de órganos.

Son como una convención de villanos de clase B que, como era de esperar, se mandan un día a la casa del ciego, a buscar a la nena. Mala idea porque le permite al “héroe” darle la razón a eso de la paranoia y desplegar su catálogo de ataques mortales. No son demasiado efectivos, esta vez, y eso habilita toda una segunda parte de la película de la que acá haremos caso omiso, siempre que no sea un ejemplo urgente, al servicio de no espoilear la experiencia.

Rodo Sayagues Fede Alvarez
Rodo Sayagues y Fede Alvarez, los nombres detrás de "No respires 2"

Conviene avisar, sin pasar como delator, que acá se apela a cierto extremo gore que distingue a No respires 2 de una película de suspenso como era la primera. Sayagués es un amante del género de terror como dejó claro en su primera parcería con Álvarez en Hollywood, Posesión infernal, que no era precisamente una película para una cita romántica con su receta de perforaciones, laceraciones, decapitaciones y un banderín de Peñarol.

Acá Sayagués está cerca de eso aunque no tanto pero algunos primeros planos parecen de película de terror de los 80. Están muy bien y funcionan en el universo que va generando la película.

En sus mejores momentos, No respires 2, que no es tan original como su antecedente, también funciona a base de suspenso marcado por oscuridades e imprevisibles vueltas de tuerca. Es una película sobre el significado de la paternidad y sobre los vínculos afectivos que generamos, mostrado en un subtexto que se maneja con discreción pero se hace muy explícito en un par de escenas y en el crecimiento de algún personaje.

Porque no hay que olvidarse que también es la película de Lang, el actor que está en el centro de la franquicia. Aún en el limitado rango que exige su personaje, su presencia es grandiosa. El adjetivo es un poco barato, cierto, pero es que Lang (el actor de Avatar y eso quiere decir el actor de todas las Avatar, la pasada y las que se vienen) construye su monstruo, incluso resaltando sus vulnerabilidades.  

Sayagués conoce el género (produjo, por ejemplo, Al morir la matiné) y sabe cómo explotarlo al servicio de la historia que está contando. Algunos de sus defectos, en ese sentido, deben ser tomados como parte del rubro. Lo importante es cómo construye su universo de horror. Y en ese sentido, No respires 2 es una película lograda.

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