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Mercedes Morán: "Cuando acepto personajes mi búsqueda es que sean muy diferentes a los que hice antes"

La actriz argentina charló con El País a propósito de "Norma" la película que coescribió y que ya está en cartel en cines uruguayos

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Mercedes Morán en "Norma"
Foto: Difusión

Norma, la película que se estrenó este jueves en Uruguay, es el primer guion de Mercedes Morán. Coescrito con el director de la película, Santiago Giralt, es la historia de una mujer del interior que empieza a “deconstruirse”, según la propia Morán, para liberarse de ciertos mandatos: un matrimonio marcado por el sopor, una madre demasiado demandante. Se escapará de eso gracias a una amiga nueva y un poco de marihuana, algunas de las transgresiones que marcan a su personaje. Es una comedia que sabe ser dramática y algo alocada y Norma es otro de los grandes personajes de Morán, una de las grandes actrices argentinas. Sobre eso, charló con El País.

-Empecemos por algo que nada que ver, pero usted trabajó en Nunca estuve en Viena, la película de Antonio “Taco” Larreta. ¿Cómo recuerda esa experiencia?

-Ahí estaba China Zorrilla, que para mí fue una segunda madre y con quien trabajé en cine, teatro y televisión. Hicimos una gira por Uruguay con Una margarita llamada Mercedes dirigidas por otro uruguayo, Omar Grasso. A través de ella conocí a Taco, un amor de persona y con quien hicimos esa hermosa película de época.

-Norma me hizo pensar en las mujeres en el cine argentino. ¿Cómo ha cambiado la mirada femenina en el retrato de las mujeres argentinas?

-Las directoras mujeres han imprimido un personaje femenino un poco más corrido de las porteñas típicas o de las heroínas que, más que en el cine, hemos conocido a través de la televisión. Norma es medio pariente de esas mujeres del interior que, por ejemplo, están en el cine de Lucrecia Martel. Y al ser yo de provincia reconozco mucho ese tipo.

-Usted ha hecho un montón de grandes pequeñas mujeres. ¿De cuál siente que está cerca Norma?

-No sé. Cuando acepto personajes mi búsqueda es que sean muy diferentes a los que hice antes. Pero pienso en la Tali de La ciénaga que, aunque no era tan estructurada, no había conseguido tener una opinión propia. En todo caso, hacer estos personajes que están tan en las antípodas de lo que soy y poder comprenderlos sin juzgarlos es un ejercicio doble: como actriz y como persona.

-¿Por qué ubicaron la historia en el interior?

-Con Santiago Giralt, el director, decidimos que esta historia transcurra en una ciudad pequeña del interior, porque en la gran ciudad uno puede pasar, para bien y para mal, más desapercibido, pero sobre las mujeres del interior hay una mirada más fuerte. Por eso Norma, que ejerce una pequeña cantidad de transgresiones, se siente más observada y se pone más paranoica. Siente que todo lo que hace puede ser visto.

-Obviamente que no es casual que se llame Norma...

-Y es que ha obedecido todas las normas.

-¿Cómo llegó a ella?

-Hace muchos años que con Santiago tenemos encuentros para compartir películas, literatura, música. Una vez le hacía el comentario de una novela que escribió y me detuve en uno de los personajes. Le dije que podría hacer una película sobre esa mujer y así, sin ninguna pretensión, nuestros siguientes encuentros nos dedicamos a darle vida y una historia a Norma. Pasó mucho tiempo porque nos costó mucho tiempo conseguir una producción pero cada vez que volvíamos al guion sentíamos que se mantenía vivo, que ninguno de sus temas había vencido. Y así hace un año empezamos a darle forma de película.

-¿Cómo formó el elenco?

-En todo ese tiempo, cuando pensábamos en los personajes, soñábamos con determinadas actrices y actores y casi todos pudieron participar. Eso hizo que fuera un rodaje muy lindo, muy feliz y muy comprometido y lo bonito que hemos encontrado a una semana del estreno en Buenos Aires, es que el público puede apreciar eso. Siempre tuve la fantasía de hacer una película de este tipo, en este tono de comedia, liviana pero no superficial, que pudiera tener una lectura masiva, no fuera de nicho y que incluyera varias lecturas. Sentir las risas del público y su participación activa nos dio mucha felicidad.

-Más allá de lo evidente, ¿qué le pasa a Norma?

-Sufre una deconstrucción empujada por la situación: no es una decisión consciente. Un hecho la dispara y su insatisfacción y su falta de pastillas hacen que empiece a derribar una cantidad de mitos y prejuicios y eso la libera y le mejora sus vínculos. Quería hablar de cómo es la empatía entre las mujeres. Y echar leña sobre un último gran mandato que recibimos todos que es que a partir de determinada edad ya no hay nada más que revisar, y que no es muy correcto eso de seguir corriendo el deseo y la felicidad. Con Santiago estamos para que se desobedezca ese último mandato y demostrar que para la búsqueda de la felicidad no hay jubilación.

-Le dice a Judith: “No quiero una terapeuta, quiero una amiga”...

-Lo más loco es que a la Norma del principio, tan de peluquería, tan ama de casa, lo que le dispara toda esa locura es el abandono de su empleada doméstica.

-Una de sus transgresiones es la marihuana. ¿Por qué?

-Apareció en una lista de cosas que podría hacer. El alcohol, ir a bailar a un boliche, tener una amiga que los otros consideran rara. La marihuana era perfecta porque es lo que más te puede descontrolar en ese sentido.

-Ya escribió un guion, ahora solo queda dirigir...

-(Se ríe) Me vienen diciendo eso. A mí me encanta el rol de actriz, pero dirigir o escribir es algo que me tienen que pedir, no me va a surgir a mí.

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