CRITICA

"Drive my car", la película japonesa que se coló en los Oscar se estrenó en Uruguay

La última de Ryûsuke Hamaguch tuvo cuatro nominaciones, incluyendo para la categoría más importante, y ganó el de mejor película internacional, un premio merecidísimo

Drive My Car
Drive My Car

Fue una de las grandes estrellas de los últimos Oscar: un drama japonés de tres horas compitiendo en la categoría de mejor película, la más importante de la noche. En total tuvo cuatro nominaciones, de las que ganó el de mejor película internacional. Drive my Car, que de ella estamos hablando, llega, así a los cines uruguayos, como una de los estrenos de la temporada.

Es la novena obra de Ryûsuke Hamaguchi, un director que nació en 1978 y que acá consigue con Drive my Car —además de esa gloria de ser la colada en una fiesta ajena— una interesante reflexión sobre la soledad, la culpa, la redención y otros asuntos que estarán contados en japonés pero nos atañen a todos. Es su primera película en ser distribuida internacionalmente y, por lo tanto, la primera que se estrena en Uruguay.

La universalidad está en el centro mismo de Drive my Car, una adaptación de 179 minutos de un cuento de unas 40 páginas de Haruki Murakami. La historia sigue a Yusuke (Hidetoshi Nishijima), un actor y director prestigioso que llega a Hiroshima para encargarse de una puesta en escena de Tío Vanya del ruso Anton Chejov hablada en japonés, coreano, mandarín y hasta en lenguaje de señas en coreano.

En el primer acto de la película vemos el vínculo con su esposa Oto (Reika Kirishima), que es una guionista de televisión con tendencia a tener relaciones con sus jóvenes actores que él parece tolerar. Cuando muere súbitamente y eso deja a Yusuke como un alma en pena.

Así, dos años después llega a Hiroshima en pleno duelo y en busca de una redención o al menos alguna respuesta. Se maneja exclusivamente en su Saab rojo, una reliquia que funciona como identidad y refugio. La producción local le asigna, obligatoriamente, a Misaki (Toko Miura), muchacha callada y muy diestra al volante como su chófer.

Entre ellos crecerá un vínculo desde el silencio a la complicidad y la conciencia de ser dos soledades gemelas. Ese lazo se estrechará en repetitivos viajes con el texto de Chejov sonando desde un casetero.

Como está avisado desde el título, Drive My Car es una road movie doméstica en el que la carretera funciona, cuándo no, como un laberinto del que los protagonistas deben encontrar una salida propicia para seguir andando en esto que generosamente llamamos vida. La repetición de patrones (y ese mantra de ensayar la letra) en cada uno de los viajes, va construyendo ese mundo en esa cápsula que es el auto. Las travesías empiezan a extenderse y abriendo nuevos caminos tanto paisajísticos como personales. Este es un viaje catártico para estos dos personajes.

Un par de subtramas aportan una tensión extra cuando algunos acontecimientos pueden complicar el estreno de ese Tío Vanya. Entre ellas está la presencia en el elenco de Takatsuki (Masaki Okada), uno de los últimos amantes de su esposa. Hay un par de personajes muy agradables en la vuelta.

La adaptación (a cargo de Hamaguchi y Takamasa Oe) del texto de Murakami es respetuosa pero eso no impide que se tome algunas libertades. La más simpática es que en el relato, el Saab es amarillo y acá de un rojo que contrasta con el resto del mundo y logra un buen efecto contra la nieve de la notable escena final. En el cuento los ensayos de Tío Vanya no están contados pero la película le agrega todo un desarrollo de la puesta en escena.

Es, además, una película de “detrás de bambalinas”, un subgénero que incluye cosas tan disímiles como algunas películas de Fred Astaire y Ginger Rogers a All That Jazz de Bob Fosse o El viajante que le dio su segundo Oscar al iraní Asghar Fadahi y que iba de una puesta de Muerte de un viajante.

Es que Drive My Car es, además, una película sobre el arte de la actuación y sobre el proceso creativo. Y también sobre el poder curativo del arte y de la necesidad de ser los protagonistas de nuestra propia vida.

Con todo eso, Hamaguchi consigue una obra maestra que sabe ser minimalista y de una sorda épica individual. Es un gran maestro y era tiempo que el mundo lo supiera.

Drive my Car * * * * * 

Japón, 2021. Director: Ryusuke Hamaguchi. Guion: Hamaguchi, Takamasa Oe, adaptado de un cuento de Haruki Murakami. Fotografía: Hidetoshi Shinomiya. Editor: Azusa Yamazaki. Música: Eiko Ishibashi. Con: Hidetoshi Nishijima, Masaki Okada, Toko Miura, Reika Kirishima, Park Yurim, Jin Daeyeon. Duración: 179 minutos. Estreno: 28 de julio, en cines.

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