FABIÁN MURO
Con semejante ascendencia, el camino de Maria Rita hacia los escenarios parece, hoy lo más natural y previsible del mundo. Sin embargo, ella esperó bastante para empezar a cantar profesionalmente. Antes de dedicarse a interpretar un repertorio que ella conforma luego de escuchar miles de canciones que le envían para cada grabación, Maria Rita se resistió a dar sus primeros pasos como intérprete, abandonando su San Pablo natal y estudiando Comunicación y Estudios Latino-Americanos en Estados Unidos, país en el cual vive y trabaja su padre.
Aunque cantó desde chiquita, Maria Rita quiso postergar su debut discográfico para evitar, en la medida de lo posible, las comparaciones con su madre, una de las más importantes cantantes de la música popular brasileña. "Durante un tiempo, intenté escapar de la música, no me gustaba la idea de que mi vida estuviera predeterminada. Pero no lo conseguí", le dijo a la revista Marie Claire en una entrevista.
A sus 26 años salió a la venta su primer disco, el autotitulado Maria Rita. Al parecer, la relativa tardía edad con la que debutó fue "compensada" por el fulminante éxito que tuvo ese primer trabajo: cerca de un millón de ejemplares vendidos y la entrada por la puerta grande al mercado musical continental con tres premios Grammy Latino: Artista Revelación, Mejor Álbum Brasileño y Mejor Canción Brasileña, galardón obtenido por su versión de A festa, un tema compuesto por Milton Do Nascimento.
Luego del reconocimiento que significaron esos premios, y también después de reconciliarse con la idea de una vida dedicada a la música y el canto, la estrella paulista reconoció: "Creo que si me impidieran cantar, enloquecería".
- El primer disco la puso en el mapa y le abrió las puertas a muchos mercados y países. ¿Cómo describiría a "Segundo" en comparación con ese primer y exitoso trabajo?
- Segundo es un disco más intimista. Es un reflejo del momento que vivía cuando empecé la grabación: había muerto Tom Capone, el productor del primer disco. Él murió el mismo día en que yo ganaba mis primeros Grammy Latino, en un accidente de tránsito. Además, cuando empecé a grabar Segundo, me había separado, había tenido un hijo, había perdido algunos amigos y ganado nuevas amistades…En fin, fueron unas cuantas experiencias importantes y nuevas para mí, tanto personales como profesionales. Eso se nota en las letras de las canciones que elegí interpretar en el disco, pero también en los arreglos, la concepción visual del álbum y, consecuentemente, en lo que fueron y son las presentaciones en vivo de Segundo.
- Sin Tom Capone como productor, ¿por qué eligió a Lenine, quien ha trabajado con artistas como Maria Bethania y Chico César, entre muchos otros, como director de la grabación?
- Lenine ya estaba en mis planes para Segundo. Es un artista que respeto y admiro. Hubiese vuelto a trabajar con Capone, sin dudas, pero pensaba que entre él y Capone hubiesen hecho una mezcla, una unión, muy interesante. Hubiese sido un paso adelante para mí poder trabajar en este disco con ambos. Aún así, siento que Segundo sí es un trabajo que de alguna forma sintetiza una madurez de mi parte.
- Desde "Maria Rita" hasta el presente, Ud. vendió muchos discos, ganó varios Grammy Latino y adquirió una gran fama ¿Le parece que fue todo muy rápido?
- Sí, fue todo muy acelerado. Especialmente luego del primer disco, con el que gané premios, que viajé mucho, que obtuve un reconocimiento tanto en Brasil como afuera. Recién ahora, cinco años después que todo eso ocurrió, comienzo a tener una comprensión más cabal de cuán rápido fue todo. Ahora, siento, tengo las herramientas necesarias para comprender ese proceso.
- ¿Ese vértigo también influyó en el espíritu de "Segundo"?
- Hoy, cuando ya han pasado aproximadamente dos años después de la grabación, creo que podría decir que sí, que influyó. Pero en el momento de la grabación no comprendí cómo esa rapidez me afectaba. Y no únicamente desde el punto de vista del proceso creativo, sino también personal, más allá de lo estrictamente profesional. Porque para mí es imposible desligar una cosa de la otra: las cosas que me pasan afectan mi manera de cantar y de concebir un disco. Canto cosas en las que creo y siento y las experiencias personales se ven reflejadas en mi manera de interpretar las composiciones de otros. Todo lo que ocurrió en mi carrera se cuela en mi canto, como el reconocimiento en la calle, cuando salgo a hacer compras. Con esto quiero decir que se han dado grandes cambios en mi vida desde que empecé a desarrollar una trayectoria profesional.
- El nombre de su madre siempre aparece en los artículos sobre su carrera o cuando la entrevistan.
- Sí, pero ya no tanto, por suerte. Creo que la prensa, o los medios de comunicación, han demostrado que han madurado en ese sentido y ya me ven como alguien con su propia personalidad. Y el público también. Ahora se comprende que tengo varias cosas en común, como un timbre de voz parecido, una gestualidad similar a la de mi madre, pero que esto se debe a la genética, que es algo de lo que no puedo escapar. Me parece que se ha entendido que yo no estoy acá para continuar la carrera de mi madre. Soy una cantante totalmente diferente a ella, por más que compartamos rasgos.
- En su primer disco grabó una versión del bolero "Dos gardenias". En "Segundo", interpreta "Mal intento", un tema de Jorge Drexler. ¿De dónde proviene el interés por cantar en castellano? Eso no es algo muy común entre los cantantes brasileños.
- No sé si es tan así como dices en la pregunta. Tal vez sí sienta que una parte importante de la sociedad brasileña ignora el español, como que le da la espalda. Pero a mí siempre me gustó el idioma. Desde niña, cuando escuchaba a mi padre hablar en español en entrevistas, me encantaba ese sonido. Luego, cuando vivía y estudiaba en Nueva York, conocí a muchos latinoamericanos y reforcé mi enamoramiento del idioma. Más allá de eso, admito que hay cierto gesto político o ideológico en que yo, brasileña, cante en español, porque creo firmemente en la unión latinoamericana. Hay similitudes históricas entre los pueblos del continente y compartimos tantas cosas, desde el fútbol a la pasión por la comida, la literatura, los colores. Pero la razón más importante sigue siendo que me gusta mucho el sonido, me parece una lengua pasional y bella.
- ¿Cómo describiría su actual momento profesional?
- Estoy haciendo muchos shows como invitada de otros artistas, en particular en Río de Janeiro. Son muchos viajes los que he hecho este año, porque vivo en San Pablo. Ahora voy a retomar mi gira de presentaciones de Segundo, pero también estoy pensando en lo que será mi próximo proyecto musical Va a ser un proyecto especial, no un disco "de carrera", por decirlo así. Va a ser un disco de sambas, pero no tengo una fecha definida para empezar.
Un padre con menos fama pero mucho talento
La fama de la madre de Maria Rita es tal que no sólo echó una sombra sobre la carrera de ella, sino que también lo hace, al menos un poco, sobre la de César Camargo, un pianista y compositor que se hizo primero conocido como un niño prodigio en su instrumento. La destreza de Camargo en las teclas era tal que la Radio Globo de Rio de Janeiro hizo un programa especial titulado El niño prodigio que toca jazz.
A partir de enton- ces, Camargo trabajaría para muchas orquestas y grupos, además de acompañar a una gran cantidad de cantantes de música popular, desde Chico Buarque y Edu Lobo a Gal Costa y Rita Lee. En 1971 es con- vocado por Elis Regina como productor artístico del disco Elis. Junto a ella grabaría 13 dis-cos, entre ellos el fun- damental Elis y Tom (1974), considerado uno de los mejores discos de bossa nova de todos los tiempos. Luego de la muerte de Regina, continuó produciendo discos para terceros, para sí mismo y también pa-ra películas, como Além da Paixo, de Bruno Barreto.
Dos voces para la crítica
El romance de Maria Rita con la canción latinoamericana y en español tuvo una nueva instancia ayer, cuando se presentó junto a Mercedes Sosa en el Credicard Hall de su ciudad natal, San Pablo. La intérprete brasileña sostuvo antes del recital conjunto, que éste es un momento adecuado para compartir el escenario con Sosa, un símbolo de 71 años de la canción de protesta de la década de los años 70. "La música de crítica social siempre tiene un espacio. Además, hoy se nota cierto patriotismo, un respeto hacia la cultura nativa y una tentativa de poner un freno al imperialismo cultural de los Estados Unidos, que es peligroso para nuestra identidad", dijo la cantante al diario Folha de San Pablo. Para Rita, esa atmósfera musical latinoamericana se alimenta del discurso de presidentes como el boliviano Evo Morales y el venezolano Hugo Chávez que tienen "una relación muy fuerte con lo indígena y con lo nativo", opinó. Para el diario Folha, el recital de las cantantes marca el "regreso de los tiempos de oro de la poncho music". Según el medio de prensa, es un tiempo propicio para "reconquistar corazones de estudiantes" y proclamar que "otro mundo es posible".