Nacional estuvo cerca de cumplir el objetivo en su estreno por la Copa Libertadores, pero en la agonía sufrió el empate de Coquimbo Unido que selló el 1-1 y lo dejó con la sensación de vacío. La leyenda “al hueso pirata, fuerza y corazón” envolvía una de las tribunas del anfitrión y lo invitaba a soñar en el arranque de su segunda participación en esta copa.
Tuvo un inicio promisorio por las bandas enviando centros peligrosos. En uno de ellos llegó el primer gol anulado al uruguayo Manuel Fernández por falta previa sobre Ignacio Suárez, quien comenzó un tanto inseguro en las pelotas paradas y terminó cometiendo un error grave. La maleta con la que ingresó Jorge Bava a la cancha parecía tener preparada la fórmula para ganar.
Durante la primera parte, Nicolás Rodríguez y Tomás Viera, dos de las grandes novedades en la oncena, aportaron seguridad en los duelos con Benjamín Chandía y Cristián Zavala, los extremos de Los Piratas.E incluso el juvenil generó el tiro de esquina previo al gol después de un buen cambio de frente de Maximiliano Gómez.
Después llegó la sociedad entre los más experientes: Nicolás Lodeiro levantó un centro medido y Sebastián Coates reventó la red con su cabezazo. De inmediato, se besó el escudo y apretó el puño mirando a los 700 hinchas tricolores, que comenzaron a cantar de forma eufórica: “La Copa Libertadores vamos a ganar… Vamos Nacional…”.
Maxi Gómez, que suele llevarse todas las miradas con sus goles, esta vez hizo un trabajo a destajo desde el silencio: cuando el equipo lo necesitó, se retrasó y fue un pasador de lujo. Pero el Bolso se quedó a mitad de camino. La postura del local cambió para el complemento por la necesidad de rescatar al menos un punto en su debut y por un repliegue llamativo del tricolor, que pareció jugarse todas las cartas a retener el 1-0 y no le alcanzó.
La línea de cinco defensores que colocó, convirtiendo a Tomás Viera en el tercer zaguero y retrasando a Juan Cruz de los Santos, lo condicionó seriamente a jugar al contragolpe ya con Barcia de carrilero sintiendo el desgaste del partido. A su vez, la salida de Lodeiro por cansancio lo dejó sin esa pieza clave para sostener la pelota en un momento donde el partido pedía pausa.
Y Coquimbo avasalló en la recta final con múltiples ocasiones. Chandía levantó suspiros con otro gol anulado por fuera de juego y Fernández avisó por duplicado: primero con un cabezazo y luego con una definición que Coates frustró sobre la línea. El capitán era candidato a llevarse la tapa por dos cabezazos que tenían apariencia de salvadores, pero Lucas Pratto remató, Suárez dio rebote en una pelota que le iba al pecho y Fernández no perdonó. Fue un estreno insípido porque Nacional tenía la mesa servida, pero el plan resistir no le funcionó.
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