Veinte años después, "La Fiesta de la X" vuelve con el mismo espíritu que la hizo inolvidable

El megaencuentro que marcó a una generación regresa el 11 de diciembre a la Rural del Prado. Las entradas salen a la venta el 3 de agosto. Alejandro Fontaina, creador del evento, cuenta su historia.

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La Fiesta de la X llegó a convocar hasta 100.000 personas.

Su primer nombre fue “La Fiesta de la X, la Fiesta Final”. Es que cuando en 1999 Alejandro Fontaina organizó el encuentro, el objetivo era “enterrar” LaX FM (100.3), una radio de rock que atravesaba dificultades económicas y no conseguía el respaldo publicitario suficiente para sostenerse. Pero ocurrió exactamente lo contrario: La Fiesta de la X fue un éxito multitudinario, revitalizó la emisora y terminó convirtiéndose en uno de los fenómenos culturales más importantes en sus ocho ediciones de los años 2000.

Casi dos décadas después de su última edición en Montevideo y tras un largo paréntesis que incluyó versiones en el Parque Roosevelt y La Paloma, el histórico encuentro volverá el 11 de diciembre de 2026. La cita será en La Rural del Prado, donde la productora Celeste Music, con la productora Rossana Piedra al frente, buscará recuperar el espíritu de una celebración que llegó a convocar cerca de 100.000 personas y marcó a una generación.

Fontaina volverá, aunque desde otro lugar. Será asesor y consultor del proyecto. “No pensaba volver a hacerla. Prefería que quedara en el lindo recuerdo de la gente”, reconoce en entrevista. Durante años rechazó propuestas para revivir la fiesta, incluso de antiguos socios. Sin embargo, la insistencia de Rossana Piedra, histórica colaboradora de la organización, terminó por convencerlo.

“Ella es una persona que realmente tiene la camiseta puesta para cuidar lo que fue la Fiesta de la X. Ahí acepté acompañar desde otro rol. Es como un hijo y quiero ayudar a cuidar esa marca”, explica Fontaina, también músico, constructor y empresario.

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La Fiesta de la X

Mucho más que un festival, mucho más que música

La Fiesta de la X nació cuando los grandes festivales multiescenario todavía eran una rareza en Uruguay. Lejos de limitarse a los recitales, proponía una experiencia cultural integral que combinaba rock, música electrónica, tango, murga, teatro, cine, fotografía, deportes, gastronomía y múltiples expresiones artísticas para todos los públicos, incluidas actividades para niños.

Ese concepto se mantendrá en el regreso y cruzará toda la grilla del evento. De las ediciones que tuvieron lugar en el Faro de Punta Carretas, Cantera del Parque Rodó y Parque Batlle fueron parte todas las bandas de rock consolidadas o emergentes de ese momento (NTVG, Vela Puerca, Cuarteto de Nos, Buitres, entre otras) pero también exponentes de múltiples expresiones artísticas.

“No Te Va Gustar llegaba con un cassete bajo el brazo. Muchísimas bandas tuvieron allí su primer gran escenario”, recuerda Fontaina.

Aunque el público hoy suele esperar la famosa “grilla” que se está confeccionando, Fontaina insiste en que la esencia siempre estuvo en la diversidad de propuestas. “La gente hacía un mapa y nunca llegaba a recorrer todo. Eso era la Fiesta de la X: cada uno hacía su fiesta”, dice.

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La Fiesta de la X.

Como adelanto, confirmó que habrá dos escenarios enfrentados funcionando de forma alternada, una idea inédita en la historia del evento que permitirá evitar aglomeraciones y ofrecer propuestas diferentes en simultáneo. También menciona una idea (”ojalá me la lleven”) de incorporar una plataforma con caminadoras y bicicletas para el público genere la energía para un escenario contiguo.

Las entradas saldrán a la venta el próximo 3 de agosto y, desde entonces, comenzará a revelarse la programación en distintas etapas.

A lo largo de la historia de al fiesta, participaron artistas internacionales y figuras de distintos ámbitos culturales. En una de las ediciones más recordadas, el escritor y conductor argentino Alejandro Dolina realizó en vivo La venganza será terrible frente a miles de personas.

Fontaina asegura que extrañará a dos músicos habitués del encuentro: Claudio Taddei y el argentino Pappo.

Uno de los aspectos que más orgullo genera en Fontaina es que la Fiesta de la X terminó su historia sin incidentes graves, pese a reunir decenas de miles de personas. “Nunca pasó nada”, afirma.

Explica que, muchos años antes de que la seguridad en eventos masivos adquiriera la relevancia actual, el equipo viajó a Brasil para capacitarse en manejo de multitudes, evacuación y prevención de riesgos.

“Miraba la cantidad de gente y pensaba que esto podía pasar de la sección Espectáculos a Policiales en un segundo”, recuerda sobre una de las multitudinarias jornadas en el Parque Roosevelt.

Esa filosofía también se trasladaba al trato con el público. “Nunca se sacaba a nadie a los empujones. Si alguien estaba pasado, se lo llevaba a un lugar tranquilo para asistirlo”.

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La Fiesta de la X.

Otro concepto que Fontaina impulsó desde hace años y que ahora celebra ver incorporado en distintos eventos es la reducción de riesgos vinculados al consumo de sustancias.

“La gente va a consumir igual. Lo que podés hacer es cuidarla”, sostiene.

Por eso destaca la incorporación de espacios donde los asistentes podrán analizar las sustancias antes de consumirlas, una política que considera más efectiva que la simple prohibición.

La influencia de la Fiesta de la X excede largamente la música. Fontaina cuenta que recientemente recibió el mensaje de un hombre que asistió a casi todas las ediciones y ahora planea llevar a su hijo.

“Me dijo que toda su cultura musical nació ahí y que ahora iba a poder mostrarle a su hijo todo lo que siempre le contó. Eso te abre el pecho”, confiesa.

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La Fiesta de la X.

Las historias personales abundan. Incluso recuerda que Rossana Piedra conoció a quien sería su esposo, el músico Garo Arakelian, durante una edición del festival y que esa relación terminó formando una familia. “Hay hijos que existen gracias a la Fiesta de la X”, dice entre risas.

Aunque reconoce que las condiciones para organizar un espectáculo cambiaron radicalmente -con mayores exigencias de seguridad, controles y regulaciones-, Fontaina cree que el desafío vale la pena.

“Hoy hay muchísimas más herramientas para sorprender a la gente. Hay tecnologías, servicios y experiencias que antes ni imaginábamos. Lo único que le digo al equipo es que abran la cabeza y se animen a innovar”, asegura.

Veinte años después de su despedida de Montevideo, la Fiesta de la X vuelve con la intención de reencontrarse con quienes la convirtieron en un símbolo y, al mismo tiempo, conquistar a una generación que solo la conoce por los relatos. La celebración que nació para despedir una radio terminó construyendo una de las marcas más recordadas de la cultura joven uruguaya. Hoy, lejos de enterrarse, busca volver a hacer historia, para volver a ser “la fiesta de todas las fiestas”.

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