¿Tango triste y de macho?

| Julio Toyos | Mónica Navarro

Porque el tango es macho!, ¡porque el tango es fuerte!, tiene gusto a vida, tiene olor a muerte", recitaba Julio Sosa, El Varón, en Por qué canto así (de Celedonio Flores) y por la década del `50. Medio siglo después, la idea de un dos por cuatro asociado a lo masculino, al desamor y a la tristeza, sigue tan impregnada que muchos creen que esa particularidad es síntoma del lugar donde nació. La ecuación funciona así: a países grises y patriarcales, como los rioplatenses, una música con esas características.

Julio Toyos, un gran "orejero" de tangos (tiene 7.000 en su casa) da una explicación histórica. "Nosotros venimos de etnias que son así. Los italianos y los españoles son bastante sentimentales. En realidad, la única colonización alegre que hubo en América fue la de los esclavos, increíblemente. Por eso Brasil es tan alegre. Había cierta inconsciencia en su alegría".

Mónica Navarro, cantante de tangos argentina y radicada en Uruguay, opina: "Creo que (el tango) tiene de melancolía pero también de otros afectos. Hay temas que son súper alegres, como algunos de Tita Merello". Y para ella, en lo particular: "El tango me alegra la vida".

El debate está servido, aunque también con muchos puntos en común. A Toyos le gusta el tango cantado por mujeres, por ejemplo. Y es más: "Voy a decir algo que los tangueros de ley me van a crucificar, pero me gusta el electro tango (como el de Bajofondo). Aprecio a La Fonda tango club, Buenos Aires Ensamble. Arrabal Porteño... me gustan todos los grupos que hacen cosas para perpetuar el tango, para que no se muera". Y Mónica Navarro: "Estas mezclas del tango con otros géneros me parecen bárbaras. Por ahí no es la música que a mí más me conmueve pero me parece espectacular.

Toyos, panelista del programa Esta boca es mía, reconoce que llegó a cantar, pese a su mala voz, pero lo hizo por un motivo bien tanguero. "Por hambre, yo tenía que ganarme la vida sin robar". Entonces, se metió en la orquesta de Otto Arias, quien le recomendaba: "Cantá bajito, para que te vean, pero no te oigan".

Hoy, con la amenaza del hambre superada, Toyos se declara un seguidor perpetuo del género. En su casa hay un cuarto especialmente acondicionado para escuchar tangos y a veces pasa solo allí hasta las seis de la mañana. "En esa soledad de la noche, el tango nunca me pone triste. Tampoco alegre. Me da una gran paz", añade y aclara que prefiere sobre todo las canciones instrumentales.

¿Y el tango es de machos? "No, quien dice eso es porque es machista. Es cierto que ha habido muchos más compositores y cantores hombres, pero también fue fruto de una época. Hoy, la situación es bien diferente", responde Toyos. Y Navarro: "No, para nada, no solamente de machos. Es un prejuicio del que nosotras las mujeres nos hicimos eco porque históricamente hubo muchas mujeres cantantes, lo que sí fue como más cosa de hombres fue la composición. Hubo pocas mujeres componiendo pero ahora hay muchas escribiendo, cosa que me parece alucinante".

Con respecto a la tristeza o no, Toyos continúa: "El tango es un aguafuerte de la vida cotidiana. Y si la vida cotidiana tiene esas sensaciones, también los tangos lo tendrán".

Mónica Navarro cree que el tango está atravesando por un empuje de sangre joven que alejan al tanguero de esa imagen de hombre recio, curtido y a la vez, sensible. Es más: a ella nunca le afectó ser mujer en el mundo del "arrabal". "No pienso mucho en esto del género. En lo laboral, con mis compañeros músicos, nunca tuve ningún problema. Por ahí, lo complicado es ser mamá en el mundo de la música".

A Toyos sí le afectó esa asociación del imaginario. "Yo llevo 41 años en televisión. Pero una vez me bocharon de un informativo porque dijeron que yo era tanguero y arrabalero. Sin embargo, tengo muchos años en televisión y hoy estoy en un programa de altísimo rating. Y mi personalidad es así: tanguero y arrabalero".

Julio Sosa, mientras tanto, sigue recitando, tal vez solo para la memoria de un tiempo que se fue y solo cabría nostalgiarlo: "Porque porque quise mucho, y no me han querido; por eso, canto tan triste... ¡Por eso!"

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